Estefanía Álvarez y Mónica Sarai sincronizan mente y cuerpo

Lo más curioso del dueto de nado sincronizado integrado por Estefanía Álvarez y Mónica Sarai es que a pesar de sus movimientos idénticos en las piletas, en sus vidas son polos opuestos. Es cierto que ambas son paisas y que llegaron a esta disciplina luego de comenzar desde niñas con la natación. Pero la primera es introvertida, y es más calculadora; mientras que la segunda es elocuente y más emocional.

Estefanía es fuerte en brazos y flexibilidad, mientras que Mónica es más sólida en piernas. La primera nació en agosto de 1994, tiene el pelo oscuro y es más delgada. La segunda nació en junio de 1992, tiene el cabello rubio y es más robusto. Pero justamente, esas diferencias las potencia, las convierte en un dueto que se complementa a la perfección. Como un matrimonio. Ya llevan tres años juntas siendo entrenadas por Paula García.

Es primordial que ambas se conozcan para parecer la copia de la otra en las coreografías. Este deporte es sinónimo de arte, belleza, danza y precisión. En el agua, los atletas exhiben sus capacidades de fuerza, cronometraje, flexibilidad y balance, mientras que los jueces puntúan dos rutinas (la técnica y la libre) basados en normas de ejecución, impresión artística y dificultad.

Y ambas se exigen a diario en la piscina olímpica Cesar Zapata de Medellín para seguir evolucionando. Para ser la copia de la otra. Todo comienza con el trabajo de piso (movimientos antes de entrar al agua), en el que sonríen, se miran coquetas y se invitan a establecer un estado de ánimo optimista. Luego entran al agua a tratar de que las dos mentes y los dos cuerpos estén en una armonía sincronizada. 

Ambas ya se colgaron medalla de oro en los Juegos Bolivarianos de Lima 2013, bronce en los Juegos Suramericanos de Santiago 2014 y plata en los Juegos Centroamericanos Veracruz 2014. Además, en 2015 finalizaron de quintas en el Open de Francia y terceras en el Open de Alemania. Además, se convirtieron en las primeras danzarinas colombianas en clasificar a unos Juegos Olímpicos; en Río 2016 representaron nuestra cultura con el mapalé, el currulao, la cumbia y ritmos afro-caribes.