Rocío Restrepo ya no tiene donde guardar todas las medallas que ha ganado

La colección de medallas de Rocío Del Pilar Restrepo Lugo va en aumento. La bogotana de 29 años sumó cinco preseas más en estos Juegos Bolivarianos para Colombia y ya perdió la cuenta exacta de cuantas ha obtenido. “Tengo las medallas repartidas entre mi casa en Ibagué y donde vivo en Estados Unidos con mi esposo. La verdad es que ya no hay espacio en donde meterlas (risas). Más o menos la cuenta pasa por 125 de oro, 70 de plata y 70 de bronce. En total he ganado alrededor de 265 medallas durante mi carrera”.

Sin embargo, todo no ha sido color de rosa para la deportista criada en el Tolima. “Hace dos años y medio me casé. En ese momento tuve que decidir si seguía jugando o me dedicaba a trabajar en mi profesión. Gracias a Dios opté por seguir compitiendo y valió la pena no haberme dedicado a otra cosa. Todo se lo debo al Comité Olímpico Colombiano, al IDRD y a mi familia, quienes han sido parte importante de mis éxitos”.

Precisamente, la gente que la quiere ha sido el verdadero impulso de Rocío para seguir adelante a pesar de las vicisitudes que el bowling trae consigo. “Estuve a punto de tirar la toalla el año pasado. Tuve una lesión en mi hombro derecho que me generó unos cambios en mi preparación física y rutina de juego. Durante cuatro meses duré lanzando una semana y a la siguiente no. Aún tengo secuelas de ese problema”, agrega Restrepo.

Aunque no tiene cábalas a la hora de competir, Restrepo se siente más cómoda durante el juego cuando está impecable. “Debo sentirme bien arreglada, que mis camisas y mis uniformes estén limpios. Cuando eso ocurre me concentro más en mi rutina. En cambio, si no lo estoy no me va mal, pero bajo un poco en productividad”.

El bowling es un deporte de reto, lo cual implica desarrollar una técnica muy completa y con varias facetas dentro de ella. “Este es el juego del acierto. Una mala decisión en un tiro te puede entregar la victoria o condenarte a la derrota. Las pistas y el equipo deportivo que uses también pueden influir positiva o negativamente sobre tu desempeño. En esto gana el que además de la precisión que use en cada tiro, tenga en cuenta y le acierte al margen de error posible en la herradura”, señala.

El triunfo en el bowling no solo depende de la técnica y la concentración y eso lo sabe Restrepo Lugo. En muchas ocasiones los pequeños detalles hacen la diferencia. “En esta disciplina no todos los días se gana y es una de las más injustas que hay. Hoy puedes ser el mejor del mundo y mañana quedar de último. Lo que más me molesta de perder un torneo es que una persona que no se prepara para el juego, termine ganando. Son circunstancias del bowling y es normal que suceda. Este, a pesar de ser un deporte muy mental, igual puedes salir derrotado”.

La actual campeona sudamericana y centroamericana e iberoamericana posee el récord del segundo mejor promedio de puntos y de hacer una línea perfecta en los 100 años de historia del US Open. “Para hacer una línea perfecta lo primero que se debe hacer es no concentrarse en el resultado sino en el movimiento. Al lanzar hay que estar muy atento a la reacción de la bola. Si se hace la primera moñona, hay que dejar fluir ese primer movimiento para que se repita, pues deben ser 12 lanzamientos perfectos”.

Pero el momento cumbre de una competencia llega en el último turno. Es allí donde se pierde el punto de retorno. “El último lanzamiento es el más importante de la línea perfecta porque requiere de tres excelentes ejecuciones. El tiro más difícil del cierre es el segundo porque ese es el que dictamina si se cumple o no. En ese momento hay que tomarse el tiempo necesario, respirar, tratar de no pensar y llegar al punto de faul estable. Si se consigue la moñona, el próximo es mucho más sencillo y seguramente ganarás el juego”, puntualiza.