El universo inmortal de Chavela Vargas y García Lorca

El ruiseñor y la noche

Martes 22 de agosto, 8:00 p.m.

 

Chavela Vargas, que nació cuando García Lorca tenía cerca de 21 años, nunca logró conocer a quien fuera su obsesión por el resto de su vida y sin embargo supo hacerse amiga de esa España que aún lo llora después de su asesinato hace casi 80 años. Son muchos los poemas que se han compuesto a la figura de García Lorca, y en el momento de su muerte incluso se lamentaron en un periódico falangista de San Sebastián. Chavela, que supo transitar en vida todos los caminos y todos los niveles de la vida, la muerte, la mente y la poesía, dijo conocerlo; no dudamos que así fue.

Por este motivo presentamos un artículo somero, pero sentido, en el que establecemos puntos de unión entre la vida y obra de ambos personajes. Valga empezar diciendo que se trató de almas libres y potencias creativas imparables, dueños ambos de una sensibilidad que traspasó todas las fronteras y los hizo patrimonio de la humanidad, como ellos supieron hacer suyo todo cuanto les rodeaba. Los puntos de unión son muchos, pero hemos escogido apenas algunos.

Federico García Lorca

La música: Federico García Lorca fue, primero que un poeta, un músico. Criado y educado en las artes musicales, fue años después que empezaría a encontrar esa misma pasión en las letras y las palabras. De manera que fue músico y poeta , si además tenemos en cuenta que para escribir poesía hay que estar más cerca a la música que a la prosa. No fue solamente una afición. García Lorca fue también un gran compilador de música popular española e incluso musicalizó una serie de canciones recogidas por él y cantadas por “La Argentinita”. La música está presente en sus obras de teatro y, por supuesto, en sus poemas. Aprendió flamenco de los gitanos y supo conmoverse e inspirarse con la llegada de Manuel De Falla a Granada, en donde creó además el Concurso de Cante Jondo, que estremeció a García Lorca cuando apenas tenía 24 años.

 

El folclor: Siguiendo por la línea de la música y la poesía, Federico García Lorca fue un consagrado estudioso de su folclor nacional. Gracias al folclor fue el mejor tipo de nacionalista que puede existir, lejos del patrioterismo enfurecido y de la ceguera nacionalista, también de la imitación sin creatividad de quienes se declaran perpetuadores del arte, que siempre está innovando. Dicen incluso que Dalí -su gran amigo- y Luis Buñuel, solían burlarse de él por su inclinación hacia el folclor, pero García Lorca fue un vanguardista en toda regla, amante además del mestizaje, aborrecido por tantos patriotas. No podía ni quería evitar ser andaluz, hijo de un paisaje y una música que combinaba lo europeo con lo gitano y lo árabe; este aprendizaje continuaría después en cada uno de sus viajes en Figueras, al lado de Dalí, en Nueva York, La Habana, Montevideo, Buenos Aires y cada lugar por el que pasó.

 

La sexualidad: La vida privada y las preferencias sexuales de García Lorca todavía son materia de especulaciones por parte de los entendidos y los morbosos por igual. A él lo mataron, entre otras, por homosexual, pero fueron muchos los años en los que su familia y sus amigos mantuvieron una estrictísima discreción sobre su vida íntima, como cumpliendo un deseo sagrado de su voluntad. Sea cual fuere la verdad, García Lorca es un ícono gay por derecho propio, asesinado por su sensibilidad -que se decía femenina-, señalado por sus preferencias sexuales, y asesinado por una sociedad que aún ahora sigue sin entender de dónde viene esa diversidad que tanto le asusta.

 

La muerte: La luna, las hierbas, las armas blancas, el metal; el agua estancada y la sangre derramada son apenas algunos de las muchas formas que toma la muerte en la poesía de Federico García Lorca, que habiéndose compenetrado tan a fondo con el alma de Andalucía, tenía en su alma todas las posibles visiones de la muerte, tan familiar para los gitanos y tan de caballero andaluz. La mezcla de lo católico, lo romano y lo gitano, da vida a una cultura entera que rinde culto a la muerte, como un personaje más en la trama de las cosas. La muerte estaba en la plaza, rondando al torero y al toro, tanto como estaba en las calles, en la violencia de los bares y en las manos de la Guardia Civil. La muerte, sin embargo, no era la mala del paseo, simplemente se trataba de esa figura fascinante que solo los grandes artistas han sabido entender.

Chavela Vargas

La poesía: Chavela Vargas poco escribió, pero lo hizo. Mucho de lo que aparece en el disco que se grabó y que es el centro de este documental, es material de Chavela Vargas, escrito “en clave lorquiana”, por decirlo de alguna manera. Sin embargo, la poesía y lo lírico en Chavela Vargas no se limita a un asunto meramente productivo, porque ella entendía la poesía. La interpretaba, encontraba el poema escondido en cada canción, y desde su posición en el escenario lo proyectaba a su manera; porque si algo hizo grande a Chavela Vargas es precisamente que intuía el sentimiento y lo comunicaba de una manera en que nadie podría aprender a hacerlo. Era solo ella y nada más.

 

El folclor: Tal vez no sea necesario escribir este aparte, pero vale la pena recordar que Chavela Vargas siempre hizo suyo el folclor. No era solamente una cara del folclor, ni simplemente una intérprete. Ella se apropió de las tradiciones y las convirtió en su fortaleza, gracias a su estilo inconfundible de ver y hacer las cosas. Amiga de muchos en el mundo de la música mexicana, muchas veces se encontró en posiciones tan marginales para el público que solo hasta los años noventa y, gracias a Pedro Almodóvar, renació su figura como cantante.

 

La sexualidad: Chavela Vargas, antes de declarar abiertamente su lesbianismo, era un ícono LGBTI por excelencia. Una mujer empoderada, que bebía a la par con los hombres, usaba pantalones y llevaba la pistola al cinto. En asuntos de género, es uno de los referentes más recordados y supo ser coqueta hasta en sus últimos años, superando incluso las barreras que la cultura a veces impone a la vejez. No se supo de sus preferencias sexuales sino hasta el año 2000, pero todos recuerdan muy bien cómo le cantaba a las mujeres, a través de las canciones de José Alfredo Jiménez, sin cambiarles el género ni mucho menos la enjundia. Todos hemos oído alguna vez “ponme la mano aquí, Macorina…” cantado por su voz.

 

La muerte:Chavela Vargas, nacida en Costa Rica, es un emblema de México y sus costumbres, todas ellas ligadas a la muerte, que tiene forma, ropa, voz y cumple un papel fundamental en la vida de los mexicanos. Chavela, además, con el tiempo fue afinando sus conexiones con lo psíquico, lo místico y lo misterioso. Se decía a sí misma chamana, y hablaba con los montes y los ríos. Hablaba también con los muertos y le cantó a la muerte muchas veces, porque se comunicaba con ella sin miedo, más bien como una amiga.

 

En el documental ‘El ruiseñor y la noche’ te encontrarás con la culminación de esta relación, llevada a destiempo pero no sin mayor pasión, entre dos personajes tan relevantes de la cultura en el mundo. Los hilos que unen a Federico García Lorca y Chavela Vargas son invisibles, pero se hacen evidentes con solo un repaso a las vidas de ellos dos, de quienes esperamos que sepan encontrarse en el cielo, como estrellas amigas.