La memoria del mundo a través del cine


David Jáuregui Sarmiento
02 / 11 / 2018
Fotograma de la película "Golpe de Estadio".
Fotograma de la película Golpe de Estadio.
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El cine antes que una forma de entretenimiento es uno de los medios de comunicación masivos con mayor presencia en todo el mundo y, como tal, supera la simple narrativa de historias y llega a funcionar como dispositivo de memoria o contador de la historia humana.

Los estudiosos lo identificaron desde que los hermanos Lumière filmaron en 1895 la salida de los obreros de su fábrica en Lyon, Francia. A partir de allí se ha analizado la imagen en movimiento en la pantalla gigante como una forma de documentar desde momentos históricos hasta momentos de las sociedades en las historias de ficción.

Guardando las debidas proporciones con la era digital, académicos como Enric Pla Valls, autor de libro Los Lenguajes de Las Pantallas: Del Cine Al Ordenador y del texto Historia en el cine, cine en la historia de la publicación española especializada Cine Historia, han declarado que desde las primeras películas “nos dieron una imagen en blanco y negro del mundo de finales del siglo XIX y la rapidez con la que el nuevo invento se difundió por todo el mundo nos permite afirmar que ningún otro medio de comunicación ha tenido la trascendencia universal que tuvo el nuevo cinematógrafo”.

Si buceamos un poco en los documentos escritos –tan caros a los historiadores- encontramos pioneros que reivindicaron el valor histórico de la fotografía y el cine casi desde su descubrimiento.

Enric Pla Valls, historiador del cine

Valls, que ha estudiado ampliamente al cine como una forma de documentación histórica identificó que desde 1898 el polaco Boleslas Matuzewski, antiguo fotógrafo del Zar (jefe de Estado de Rusia en aquella época), autor de numerosas imágenes sobre la vida cotidiana en Varsovia y operador ocasional de los hermanos Lumière, ya reivindicaba el valor histórico de los documentos fotográficos y cinematográficos, e incluso lanzó la idea de crear en París un museo o depósito de cinematografía histórica.

Video: Grabación de los hermanos Lumiere a la salida de su fábrica en Francia. Fue la primera vez que el mundo vio en una proyección la salida de trabajadores de una empresa.

Boleslas, antes de que comenzara el siglo XX ya se había anticipado al poder del cine como memoria histórica y dijo que era “necesario dar a la fotografía animada, fuente privilegiada de la historia, la misma existencia oficial, el mismo acceso que a otros archivos ya conocidos”.

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Por eso, nuestra programación en la franja En cine nos vemos, así como el trabajo que se ha hecho con Señal Memoria y el Patrimonio Fílmico con la restauración de Bituima 1780 (1995), por ejemplo, se hace una selección con pinzas, siempre esperando que los largometrajes sirvan –además de entretenimiento– como focos de aprendizaje y análisis sobre la sociedad.

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Fotograma de la serie restaurada Bituima 1780.

Fotograma de la serie restaurada Bituima 1780.

La película Silencio en el paraíso (2011) de Colbert García, es un ejemplo para ver cine y, a la vez, disfrutar lo demás que ofrece el séptimo arte, como los reflejos de realidades escogidas por los directores y guionistas que consideran deben ser reinterpretadas y contadas en la imagen en movimiento.

Video: tráiler de la película Silencio en el paraíso.

“Las películas, al ser obras de creación colectivas e ir dirigidas a grandes multitudes anónimas, reflejan mejor que ningún otro medio los deseos y preocupaciones subconscientes que laten en un pueblo, su vida interior”, destacó el académico español sobre las conclusiones que los pensadores tienen sobre el cine como documentos históricos.

En el caso de Silencio en el paraíso, se trata de un largometraje que explora lo sucedido en la primera década del siglo XXI en Colombia, cuando un giro inesperado en el conflicto se hizo manifiesto y las Fuerzas Armadas del país hicieron miles ejecuciones extraoficiales de civiles de escasos recursos (conocidas como Falsos Positivos) para hacerlos pasar como bajas en combate con las insurgencias y así obtener recompensas.

Fotograma de la película Silencio en el paraíso.

Fotograma de la película Silencio en el paraíso.

Es a través de este tipo de documentos audiovisuales que, junto con libros y trabajos periodísticos, la memoria se mantiene viva, pues incluso si se trata de historias de ficción no dejan de ser un reflejo de un momento histórico o de sensaciones que tiene la gente de su relación con el mundo.

En este caso, la historia protagonizada por Linda Baldrich y Francisco Bolívar revivió uno de los capítulos más oscuros de la historia reciente colombiana sin necesidad de hacer un documental sino a través de la ficción.

Fotograma de la película Silencio en el paraíso.

Formas en las que el cine es un dispositivo de memoria

El cine abre perspectivas nuevas sobre lo que una sociedad confiesa de sí misma y sobre lo que niega, pero lo que deja entrever es parcial, incompleto y sólo resulta útil al historiador si lo confronta con otras fuentes.

Marc Ferro, historiador francés de cine.

Pero, como dispositivo de la memoria colectiva el cine puede aparecer de diferentes maneras.

De acuerdo con los estudiosos puede ser desde la simple representación de un tiempo determinado de una sociedad hasta verdaderas reconstrucciones históricas que intentan hacer el papel de un documental pero con algo de ficción, como si se tratara del periodismo literario, que reconstruye historias reales de la forma más fiel posible pero con detalles y adornos producidos por la imaginación del escritor.

Pla Valls, por ejemplo, destaca la postura del historiador del cine Pierre Sorlin, que divide el papel del cine en la historia en tres principales: para Sorlin, el cine aparece como documento histórico en películas con pretexto histórico, películas de época o películas históricas.

Las películas con pretexto histórico, explica Valls sobre la teoría de Sorlin, son aquellas en donde a veces el pasado es una mera excusa que sirve para alejar al espectador del contexto realista.

Paradójicamente, explica el historiador, esta descontextualización “responde a arquetipos esperados por el espectador, decorados colosales para la Antigüedad, fantasía romántica para la Edad Media y otras representaciones populares del pasado que aunque alteradas muestran la visión de la historia atravesada por los cánones sociales del presente.

En las películas de época, el pasado no pasa de ser el marco en el que se desarrolla el argumento del filme, como por ejemplo en los wésterns, las películas del viejo oeste que con historias de ficción recrean un momento histórico particular pero encontramos elementos clave como los valores atemporales defendidos por los protagonistas.

Video: famosa escena del wéstern El bueno, el malo y el feo.

Por último, las películas históricas son aquellas en las que el tema central es histórico o, en palabras de Sorlin -destacadas por Valls-, son las que “tomado un punto de partida cultural, lo prolongan y completan y, eventualmente, lo presentan bajo un nuevo enfoque”.

Video: tráiler de la película Golpe de Estadio.

Un ejemplo que podemos citar de nuestra programación de junio de 2018 es el largometraje colombiano Golpe de Estadio (1998), de Sergio Cabrera, en el que se le revela al espectador una trama de conciliación alrededor del fútbol y los enfrentamientos entre las fuerzas insurgentes colombianas.

La película, aunque tiene una historia de ficción, refleja dos realidades de un momento histórico colombiano y una constante de la cultura popular colombiana: por un lado, la violencia producto del enfrentamiento entre guerrillas y el Estado, y la importancia que el fútbol y la Selección Colombia tienen en el país.

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Valls, sin embargo, propone una visión de la historia en el cine de tres formas: como herramienta de reconstitución de la historia, como simple ficción histórica o como el reflejo de un tiempo particular.

Como herramienta de reconstitución de la historia, los filmes “evocan un hecho o periodo histórico con la voluntad de interpretarlo desde el presente. Aunque su rigor y enfoque son muy dispares, se trata de las propuestas creativas que más directamente entroncan con la difusión del conocimiento histórico”, explica Valls en el texto Historia en el cine, Cine en la historia.

Estas, aclara Valls, a veces nos dicen más del pensamiento de la sociedad en que fueron realizados y de cómo se interpretaba desde la cinta el periodo tratado en el filme que del hecho histórico en sí mismo, pero eso funciona de la misma forma en toda revisión histórica, pues al ser producciones humanas siempre están atravesadas por la interpretación subjetiva del investigador.

Respecto a las ficciones históricas, el académico español destaca que en esta categoría podemos incluir la mayor parte de la producción “histórica” del cine comercial que evoca acontecimientos o personajes del pasado desde una perspectiva novelada y muchas veces idealizada.

En general, y sin desmerecer de la calidad fílmica de muchas de estas cintas, no realizan ningún análisis histórico y se limitan a proponer una trama más o menos melodramática entre espectaculares decorados y un vestuario caro

Enric Pal Valls, historiador del cine

Video: trailer de la película Che, el argentino (2008) protagonizada por Benicio del Toro y dirigida por Steven Soderbergh, en la que se presenta una visión casi de epopeya, de cantar de gesta del revolucionario argentino, así de toda la revolución cubana y su llegada al poder.

Por último, el cine como reflejo de un tiempo particular es la manera en la que una cinta de ficción refleja como pocas fuentes su época.

Explica Valls el pensamiento del historiador Ferro que, al carecer de intencionalidad histórica, el largometraje retrata –con menos distorsión que el cine documental o el de intención política- la forma de vivir, vestir, sentir y hablar de la gente (o de algunas gentes) de su tiempo.

“Desde luego, son aquellas cintas que tienen ese plus de sensibilidad y observación, ese enfoque social, que las convierte en testigos de excepción para conocer aspectos de las mentalidades y el contexto del momento en que fueron realizadas”, aseguró el historiador del cine Enric Pla Valls.

El Rey
Lunes 26 de noviembre, 10:00 p. m.

Como ejemplo en nuestra programación de En cine nos vemos, podemos recordar el caso de la película El Rey (2004), dirigida por José Antonio Dorado y protagonizada por Fernando Solórzano, en la que se relatan los inicios del narcotráfico en Colombia a través de la historia de Pedro Rey, pero que más allá de una posición política frente a la problemática intenta recrear un momento particular del ser colombiano y, particularmente del caleño y los latinos en Estados Unidos.