¿Cómo se defienden los deportistas acusados de dopaje?


David Jáuregui Sarmiento
05 / 06 / 2018
Lance Armstrong en el documental "La mentira de Armstrong".
Lance Armstrong en "La mentira de Armstrong".

¿Qué tan fácil es librarse de una sanción por dopaje? Hablamos con abogados expertos en derecho deportivo para conocer cómo funciona la justicia colombiana ante casos de deportistas que han sido señalados de mejorar su rendimiento con sustancias prohibidas, analizando el proceso de defensa y la necesidad de contar con jueces que sepan del tema.  

La Agencia Mundial Antidopaje pone sobre la mesa las reglas antidopaje para los deportistas y las federaciones deportivas de los países que han aceptado su reglamento lo hacen valer. Sin embargo, los defensores y asesores legales de los deportistas alegan que para hacer justicia también hay que tener en cuenta a los deportistas, y que quienes ejercen como jueces y aplican las normas tengan conocimiento en derecho deportivo.

En el mundo hay poco más de tres decenas de laboratorios antidopaje autorizados por la Agencia Mundial Antidopaje (Wada, por sus siglas en inglés), dentro de los que figura un complejo en Bogotá autorizado por dicha organización para realizar las pruebas a deportistas nacionales y extranjeros para diversas disciplinas deportivas. El reglamento que se sigue en Colombia desde 2003 y en muchos otros países es el designado por la Wada pero, de acuerdo con los asesores legales de los deportistas, no basta con que se haga valer el reglamento de la entidad internacional, sino que también los tribunales tengan juristas expertos en materia de derecho deportivo, pues si la norma se acata a ojos cerrados, puede desencadenar en injusticias con quienes defienden.

 

La mentira de Armstrong
Lunes 11 de junio, 6:00 p. m.

 

 

Aunque la práctica de derecho deportivo no es nueva en el país, solamente hasta comienzos del milenio empezó a convertirse en una preocupación para la legislación colombiana, no solamente en materia de antidopaje, sino en otros renglones importantes para el desarrollo del deporte en el país: desde la forma en que el derecho laboral defiende a los deportistas en temas como su futuro pensional o la forma en que se negocian sus derechos deportivos. En la actualidad colombiana, el antidopaje, como todo lo relacionado con la legislación deportiva, se ha convertido en un tema cotidiano para los deportistas profesionales, hasta el punto que solamente en Cuba, Brasil, México y Colombia hay laboratorios acreditados en América Latina por la Wada para el control de las sustancias prohibidas en los deportistas.

Sin embargo, a finales de 2017 el laboratorio autorizado en Bogotá fue suspendido por la Wada debido a incumplimientos de control de calidad y el Grupo Nacional Antidopaje reveló que en los seis meses de suspensión al menos 1.300 pruebas serían realizadas a deportistas colombianos durante ese periodo de tiempo. Ante esa cifra, vale la pena preguntarse cuántos deportistas, en algún momento, podrían verse envueltos en un proceso disciplinario porque alguna sustancia prohibida apareció en la prueba. En ese caso, culpable o no culpable, ¿cuál es la hoja de ruta y cómo se defienden los deportistas con la ayuda de los asesores legales?

 

Lo que dicen los expertos

Según abogados especializados en derecho deportivo como Andrés Charria, defensor de la ciclista María Luisa Calle y el futbolista Wílder Medina, o la jurista María José García, presidenta de la Asociación Colombiana de Derecho Deportivo (Acodepor), cada defensa en un caso de positivo en antidopaje es diferente, pero tienen un denominador común: las posibilidades de que el deportista salga bien librado son muy escasas.

“Cada caso es totalmente distinto, pero uno de los problemas radica en que solo hay una pena y no hay distinción entre consumir cocaína, un diurético o un estimulante. Hay diferentes procedimientos para cada caso: algunas veces se apela al tipo de procedimiento realizado, como que una de las muestras salga bien y otra mal, o que se rompió en algún momento la cadena de custodia de la prueba. La defensa es muy difícil. Lo primero es saber qué pasó, porque no todos los deportistas consumen sustancias de forma voluntaria; yo me atrevería a decir que es el caso de la mayoría de deportistas, muchos se dopan sin saberlo, por ejemplo, a través de suplementos alimenticios, o tratamientos médicos. También están los que le dicen a uno que efectivamente cometieron la falta”, explicó Charria.

 

 

Es muy difícil hacer una buena defensa con un juez que tiene muy poco conocimiento en el campo específico del dopaje en deporte.

Andrés Charria, abogado deportivo.

 

En la gran mayoría de casos, la defensa recurre a médicos e incluso psiquiatras para saber con certeza de qué se está hablando en cada caso, por ejemplo, para determinar cuánto tiempo dura en salir una sustancia del cuerpo, cuánto tiempo duran los tratamientos que pueden llevar a positivos, etc., porque lo primero que debe establecer la defensa es qué pasó y porqué un deportista salió positivo en el control antidopaje: qué consumió y cómo. Después, se busca también encontrar posibles errores de procedimiento desde la toma de la prueba de laboratorio hasta el momento en que se determina que el deportista dio positivo, incluyendo el procedimiento de almacenamiento, y allí se empieza el proceso disciplinario. Sin embargo, para los especialistas en derecho deportivo hay un factor en especial que resulta contraproducente tanto para los deportistas como para los encargados de la defensa: quienes fallan a favor o en contra no saben de dopaje.

“Los miembros del comité disciplinario no saben de dopaje, la mayoría son abogados penalistas. Es muy difícil hacer una buena defensa con un juez que tiene muy poco conocimiento en el campo específico del dopaje en deporte. Si bien el código antidopaje es internacional y es el mismo, hay tribunales donde la interpretación del código puede ser más abierta o más cerrada”, agregó Charria.

Por eso mismo, según el experto, al menos en Colombia si un deportista se enfrenta a un caso de dopaje, las posibilidades de lograr una determinación a su favor son escasas, hasta el punto de que los mismos defensores les advierten a sus deportistas que a pesar de sus esfuerzos podrían tener que verse obligados a cambiar de carrera.

“No es fácil y para el defensor es uno de los más grandes retos: cuando me veo frente a un deportista lo primero que tengo que decirle es que las posibilidades de triunfar son escasas y el panorama no es bueno. Realmente tiene un problema: es como si le apareciera en el baúl del carro una tula con dos millones de dólares y lo descubre la Sijin. Decir que no tiene ni idea no tiene ningún peso frente a la realidad, y la realidad es que tiene un problema grave. Para buscar salir del problema, el deportista debe tener claro qué pasó para que le saliera positiva la prueba, y eso también es un reto. Pero lo más difícil es explicárselo al tribunal, pero el código es tan fuerte que no importa cómo haya aparecido la sustancia, al deportista hay que sancionarlo”, continuó el abogado.

Charria agregó: “Además, los abogados que están en el tribunal no son idóneos porque no son especializados en la materia y casi siempre se pierde al menos los primeros round. Es muy frustrante toparse con abogados que en otras disciplinas fallan bien y son muy sensatos, y que de un momento a otro salgan a fallar como fallan en los casos de dopaje deportivo”.

Para María José García, un caso ejemplar reciente es el del futbolista peruano Paolo Guerrero, de quien se creía que no podría asistir al mundial Rusia 2018 por dar positivo en dopaje. “El éxito de Guerrero da cuenta de dos cosas: que el abogado del deportista no es un jurista común y corriente, porque el tema no es estrictamente jurídico sino interdisciplinario: tiene que ver con leyes pero en conjugación con temas muy técnicos de química, sustancias y biología (cómo ingresan al cuerpo), en qué porcentajes pueden estar presentes, etc. Pero también que hay mucha disparidad en el ese medio, porque mientras a un deportista como el delantero peruano se le resolvió su caso en cuestión de uno o dos meses, a otros, en jurisdicción local, esos procesos pueden tardar años”, explicó García.

 

Pero, además, para la abogada hay otro tema clave que debe tenerse en cuenta en el deporte, especialmente frente al tema del dopaje: la formación de los deportistas. De acuerdo con la presidenta de Acoderpor, a pesar de la dificultad que plantea para el deportista adaptarse a los términos técnicos y especializados desconocidos del reglamento, es importante entender que el deportista profesional, como profesional en un área, tiene el deber de conocer las reglas y regulaciones que rigen su profesión y por las que podrían acabar suspendidos e incluso acabar con su carrera.

“Es importante hacer una labor de capacitación a los deportistas y tratar de cambiar la cultura de deportista que no tiene idea alguna a qué tipo de regulaciones están sujetos, que conozcan, aunque sea un poco de las sustancias prohibidas, en dónde pueden estar presentes (productos, medicamentos, etc.), los cuidados que deben tenerse antes de ingerir suplementos dietarios y preguntar antes de consumir cualquier cosa si tienen sustancias que se consideran dopantes para tomar las precauciones del caso”, afirmó García.

¿Deberían ajustarse las reglas?

Para los defensores de los deportistas, es claro que debe tenerse en cuenta la especialidad del deporte para estos casos, pues son disciplinas con carreras supremamente cortas, y se debería velar porque el proceso se ajuste a esas características especiales de la profesión del deportista. “Yo creo, por ejemplo, que se debe tener en cuenta, como se tuvo en cuenta en el caso de Paolo Guerrero, principios como el de la proporcionalidad, un principio básico jurídico: no es lo mismo que por un proceso disciplinario a un abogado le impongan una sanción de x cantidad de tiempo a que en un proceso de dopaje a un deportista le impongan una sanción de cuatro años, porque claramente al deportista esa cantidad de tiempo significaría el fin de la carrera”, agregó García.