La incansable lucha de Jackeline Rentería


03 / 11 / 2017
Jackeline Rentería, luchadora colombiana / Comité Olímpico Colombiano
Jackeline Rentería, luchadora colombiana / Comité Olímpico Colombiano

El barrió Siloé, enclavado en el corazón de los Farallones de Cali, es un lugar de contrastes. Desde su fundación hace más de cincuenta años, las calles que lo conforman son testigos de las problemáticas sociales que genera la disputa de territorios entre pandillas y el olvido gubernamental. Sin embargo, es un espacio en donde también se gesta la cultura, el deporte y la educación. Donde se forman campeones y a la vez se construye comunidad con base en la solidaridad y el respeto por la diferencia.  

En ese estigmatizado sector de la capital vallecaucana nació y creció Jackeline Rentería Castillo, una de las máximas figuras del deporte colombiano. Pero ni ella, con sus títulos mundiales y medallas olímpicas a cuestas, se salvó de los señalamientos que recaen sobre este sector de la ciudad y algunas historias falsas sobre su infancia empezaron a ser contadas en los medios de comunicación del país, con la premisa de vender a grandes audiencias la conmovedora figura de la deportista que surgió de la miseria y luego alcanzó el éxito.

“Cuando empecé a ganar campeonatos y adquirí cierto reconocimiento se llegó a decir que en mis inicios deportivos yo bajaba descalza desde Siloé hasta el Coliseo del Pueblo a entrenar o que no teníamos para comer algunos días en mi casa”, comenta Jackeline con incredulidad y tristeza, pues a pesar de que no vivían con lujos, porque su mamá era ama de casa y su papá trabajaba en construcciones, nunca le faltó nada a ella ni a sus cinco hermanos.

Por eso, Rentería prefiere quedarse con la realidad que vivió. Con el sancocho de gallina o de pollo que preparaban los fines de semana, con las noches dedicadas a ver películas de terror con sus hermanos y que le hicieron cogerle un miedo a inexistentes fantasmas que aparecían en su cuarto. Con cada temporada que pasa, y luego de recorrer cientos de ciudades alrededor del mundo, la caleña se convence de que su lugar favorito en el mundo es su casa en Siloé.

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La fuerza que exhibe Jackeline Rentería encima del tapiz contrasta con la feminidad y calidez que la caracterizan cuando está fuera de combate. Los grandes logros que ha obtenido durante su carrera hablan por sí de su calidad para la lucha. Sin embargo, poco se habla de esa caleña que le encanta el cine, los tacones, el chocolate y que también llora. En Colombia a veces se olvida al ser humano que hay detrás del deportista y se le mide solo por sus resultados.

Por el deporte, esta vallecaucana de 29 años ha sacrificado gran parte del tiempo que podría pasar con su familia. Debió pausar sus estudios de derecho en la Universidad Javeriana de Cali y de Relaciones Internacionales y estudios políticos en la Militar. Eso sí, a veces se cuestiona si ha valido la pena sacrificar cosas tan importantes para ella, y al final siempre llega a la mima conclusión: “cada una de las cosas que he hecho son persiguiendo un sueño y cuando los alcanzas hacen que valga la pena. Creo los tiempos de Dios son perfectos y cada cosa que sucede tiene un significado muy grande”.

Jackeline solo piensa en lo que viene más adelante para enfrentar cada reto con determinación, como le enseñaron en la casa, como aprendió en Siloé, un barrio que le mostró los malos caminos para sacar lo mejor que tiene en el interior: su poder de elegir bien.