Más allá del diario de Ana Frank


Alejandro Gacham Eljach
15 / 03 / 2018
Foto de archivo de Ana Frank
Foto de archivo de Ana Frank

En el documental Los últimos días de Ana Frank se hace un trazado se intenta responder qué fue de ella a partir del día en el que su diario dejó de escribirse. Te contamos algunas hipótesis alrededor de su captura. 

 

Quiero que algo de mí perdure después de la muerte.

Ana Frank

 

Ana Frank fue una niña judía de 15 años que, al igual que muchos otros judíos en la época de la Alemania nazi, sufrió los horrores del holocausto. Aún así, a través de la publicación de su diario le dio un rostro a los más de seis millones de judíos asesinados de forma sistemática por la llamada solución final de los nazis. Gracias a las letras escritas en su diario, el mundo pudo conocer el miedo que ella y otras siete personas compartieron por dos años en un anexo oculto en la oficina de su padre en Ámsterdam hasta un día de 1944, fecha en la que unos agentes de la policía holandesa y un oficial de las SS los capturaron sellando su destino.

Antes de Vivir en Holanda, Otto y Edith Frank vivían en la ciudad de Fráncfort, en donde disfrutaron de sus primeros años de casados y tuvieron sus dos hijas, Margot (1926) y Ana (1929). poco tiempo después del nacimiento de Ana Frank, en 1933, la familia se muda a la ciudad de Ámsterdam intentando huir de las ideas antisemitas de los nazis quienes día a día ganaban más aceptación en una Alemania herida que buscaba venganza y la encontraría en manos de Adolf Hitler.

Desafortunadamente, el odio alcanzó a los Frank en Holanda. En mayo de 1940, Alemania invade los países bajos, Francia y Bélgica. Tan pronto los nazis llegan a Holanda, rápidamente ganan el control de sus instituciones y empiezan con el programa de registro de judíos, que no era otra cosa más que el primer paso para aislarlos del resto de la sociedad. Otto Frank tenía dos empresas (Opekta y Pectacon), pero luego de la ocupación alemana y el veto a los judíos a poseer empresas, sus compañías pasaron a nombre de unos amigos (Víctor Kugler y Jo Kleiman) quienes posteriormente se convertirían en unos de sus protectores, ayudándolos a mantenerse ocultos.

Otto Frank tenía las sedes de sus empresas situada en Prinsengracht 263, en donde en secreto trabajaba en la construcción del anexo en donde se escondería con su familia. En junio de 1942, luego que Margot Frank recibiera una carta de citación para ser enviada a los campos de trabajo, la familia adelantó sus planes. En una carta escriben que se irán a Suiza e ingresan al anexo. Una semana después, los Van Pels se les unen. Ambas familias se conocían; Otto Frank y Hermann van Pels eran socios y amigos. Cuatro meses después de les uniría Fritz Pfeffer, el dentista de Miep Gies. El octavo escondido.

 

Las ocho personas que se encontraban escondidas en el anexo fueron arrestadas junto con los ayudantes Johannes Kleiman y Víctor Kugler, el 4 de agosto de 1944. Procesados en la oficina central del servicio de seguridad alemana, fueron enviados a prisión y posteriormente al campo transitorio de Westerbork, de donde serían deportados al campo de concentración de Auschwitz.

Justo después de la detención, Miep Gies y Bep Voskuijl rescatan el diario de Ana, que había quedado en el anexo.

En Auschwitz la familia Frank es separada y puesta a trabajar; nunca más se volverían a ver. La madre, Edith Frank ve cómo sus hijas son trasladadas al campo de concentración de Bergen Belsen en Alemania, el cual se encontraba por encima de su capacidad, sin lugares para dormir y con una suciedad inimaginable.

En medio de una gran sobrepoblación pasa algo increíble: Ana Frank vuelve a encontrarse con sus amigas de la infancia, Nanette Blitz y Hanneli Goslar, a quienes ve solo un par de veces porque se encontraban en un área de prisioneros intercambiables. Muy deterioradas de salud y exhaustas por las largas jornadas de trabajo, las hermanas Frank mueren por culpa del tifus en 1945. La primera en morir fue Margot; Ana Murió un tiempo después con tan solo 15 años.

De las ocho personas que se escondieron en el anexo solo sobrevivió Otto Frank, quien se encargó de hacer público el diario de su hija Ana, el mismo que ha sido traducido a más de 70 idiomas.

 

A pesar que se han realizado grandes investigaciones, hasta ahora no queda claro cómo fue descubierto el escondite.

Una de las hipótesis apunta a que algunos de los trabajadores de la compañía de Otto Frank falsificaban cupones de racionamiento, lo que atrajo la atención de las autoridades nazis y holandesas. Esta idea se apoya en dos puntos principalmente: lo primero es que el grupo de oficiales encargados de hacer la revisión del lugar no hacían parte del escuadrón nazi encargado de darle caza a los judíos prófugos. Por otra parte, el tiempo que pasaron entre la llegada y la salida de las autoridades fue de unas dos horas, mucho mayor que el de las operaciones destinadas a atrapar a judíos denunciados.

Esta hipótesis es de las más recientes y llegaría a la conclusión que Ana Frank y sus acompañantes simplemente contaron con mala suerte.

 

Por otro lado, una hipótesis con mucha fuerza sobre el descubrimiento del anexo plantea que los escondidos fueron delatados.

El principal sospechoso era el jefe de almacén, Willem Van Maaren. Él no sabía que en el edificio había gente escondida, pero es descrito como una persona muy curiosa que, quizá, empezó a sospechar y a dejar trampas, como colocar papeles en las esquinas de las mesas, para ver si alguien los tumbaba al pasar por el lado de ellas. Willem van Maaren es investigado en dos ocasiones en torno a la acusación de los escondidos en el anexo frente las autoridades nazis, en 1948 y en 1963, pero nunca se logra probar su culpabilidad. Otros sospechosos de haber traicionado a los Frank, son Lena Hartog-van Bladeren y Tonny Ahlers.

La periodista Melissa Müller, escritora de la biografía de Ana Frank, afirmó en su libro que el segundo encargado del almacén, Lammert Hartog, probablemente también sabía de la existencia de los judíos escondidos y este le comentó a Lena Hartog-Van Bladeren, su mujer. Probablemente la información haya podido filtrarse por aquí, pero nuevamente en las investigaciones no se encontraron pruebas suficientes.

Ver también: ¿Dónde puedes encontrar a Ana Frank?

Otra de las hipótesis apunta a que antes de entrar en la clandestinidad, Otto Frank conoce a un hombre llamado Tonny Ahlers; este hombre frecuentaba círculos del partido nazi holandés y del Servicio de Inteligencia de las SS. Aparentemente, este hombre se haría de información sobre los Frank y le exigió dinero a Otto Frank a cambio de su silencio.

En opinión de la escritora Carol Ann Lee, Tonny Ahlers chantajeó en varias ocasiones a Otto Frank. Ella describe a Ahlers como una persona mentirosa y de poco fiar. Según ella, él es el autor de la traición.

¿Quizá los haya oído alguno de los empleados del almacén?, ¿a alguien le llamó la atención que se compraran y se proveyeran tantos productos?, ¿tal vez algún vecino del barrio notó que había gente escondida en el edificio? o ¿crees que fue solo acción del destino? Desde entonces se han seguido barajando nuevas hipótesis y nombres de posibles delatores, pero hoy en día lo único que se sabe con certeza es que la llegada de los nazis a ese escondite en Prinsengracht 263, aún es un misterio.