El hombre detrás de los guayos de la Selección Colombia
31 / 03 / 2017

El hombre detrás de los guayos de la Selección Colombia


Por Señal Colombia
Señal Colombia
31 / 03 / 2017

Los protagonistas del fútbol buscan inspiración en detalles mínimos: en tatuajes con significados espirituales, en cábalas que les dé confianza y en recuerdos familiares que los motive. Todos en la Selección Colombia, obedeciendo a una moda reciente, marcan sus guayos con los nombres de sus familiares para sentirse acompañados. “Mati” y “Vane”, se puede leer en los tenis de José Pékerman. “Valentina. Carolina”, en los botines de Alex Mejía. “Salomé”, en los de James Rodríguez.

De hecho, algunos aprovechan para incluir más motivos sobre los bordes de sus zapatos. Carlos Alberto Sánchez quiso que se los marcaron con su apodo: 'La Roca' y el número seis que luce en la camiseta de la absoluta. Jackson Martínez lleva sus iniciales y, aparte, la bandera de su natal Chocó. Alexander Mejía incluyó un pequeño balón de fútbol al lado de su nombre y varios colocaron la bandera de Colombia, como el caso de Fredy Guarín.  

Esa función de dibujar sobre los guayos en la Selección Colombia le corresponde desde hace poco a un pereirano llamado César Rojas, quien se infiltra en las concentraciones con una máquina bordadora computarizada para marcar nombres, apodos, banderas, firmas, balones y otros diseños en los botines. La primera vez en la Selección Colombia fue antes del Mundial de Brasil, porque Faryd Mondragón lo llamó y lo presentó al equipo.

A algunos ya los conocía, pues antes de la bordadora, César vendía guayos en las sedes de los equipos profesionales. Cuando cerró su almacén deportivo “Tutto Calcio” en Pereira, decidió venderles guayos importados a los jugadores. Llegaba con su carro a las afueras de las concentraciones, colocaba los guayos arriba y los ofrecía una vez los jugadores pasaban.

“Yo no tengo plata ahora mismo. Si me los fía…”, le dijo Víctor Ibarbo, volante de la Selección que entonces hacía pruebas en el Deportivo Pereira y no tenía demasiado dinero. 23 años duró con esas rutinas, hasta que en 2012, durante un partido del Real Madrid, vio en el televisor el “CR7” de Cristiano Ronaldo en su botín y le causó curiosidad.

Investigó en internet, se percató de que nadie en Colombia tenía guayos personalizados y no descansó hasta conseguir información al respecto. Y seis meses después compró en Estados Unidos una máquina en miniatura de seis cabezas. El primer equipo con el que probó fue América y el primer jugador fue el volante Paulo César Arango.

Se volvió más ágil y más creativo, ahora se demora de 20 a 50 minutos bordando un par de zapatos. Antes del Mundial se internó durante tres días en la concentración de la Selección Colombia en Bogotá y los personalizó a todos. Algunos lo miraban trabajar y otros lo ayudaban a quitar los cordones. Ahora es reconocido porque se la pasa tratando a los guayos como si fueran lienzos. 

Foto: Archivo