Tom Hanks: de la comedia romántica a la personificación del drama


David Jáuregui Sarmiento
10 / 05 / 2018
Tom Hanks en "Filadelfia" (1993)
Tom Hanks en "Filadelfia" (1993)

Señal Colombia presenta la película Filadelfia (1993), un largometraje dirigido por Jonathan Demme y protagonizada por Tom Hanks y Denzel Washington, quienes interpretan a dos abogados que tendrán que afrontar los prejuicios de la sociedad y los suyos propios para hacer justicia, incluso a punto de morir. Aprovechamos para comentar las múltiples transformaciones del actor en sus casi 40 años de carrera en el cine.

Tom Hanks estará en las pantallas de Señal Colombia como protagonista de la película Filadelfia, una cinta que reflexiona sobre los prejuicios, las libertades civiles y las consecuencias de sufrir, por ejemplo, una enfermedad como el sida en un mundo en el que los límites entre la vida privada y la pública se desdibujan con más facilidad de la que imaginan hasta los miembros más distinguidos de la sociedad.

 

Precisamente, fue por su actuación en este largometraje que recibió su segunda nominación de la academia a mejor actor y su primer Óscar y sería el preludio de una serie de reconocimientos entre múltiples Óscar, Globos de Oro, y otros galardones entregados por su forma de -con el mismo rostro- representar las vidas de personajes tan diferentes como variados: Tom Hanks ha demostrado ser capaz de representar desde un abogado exitoso y homosexual hasta convertirse en un hombre humilde de Alabama con problemas cognitivos capaz de cambiar al mundo, o también en un extranjero de una nación europea destrozada por la guerra civil que busca conocer a los héroes del jazz de su padre dejándolo todo atrás.

 

El éxito de una trayectoria que empezó en 1980

El debut de Tom Hanks en la pantalla grande se remonta a 1980, con su breve aparición en la película Sabe que estás sola y fue el comienzo de un romance entre las cámaras de las producciones hollywoodenses, el público y una serie de directores de alta factura que lo han adoptado por la versatilidad de sus actuaciones, tales como Steven Spielberg y Robert Zemeckis, con quienes ha llegado a ser una de las figuras del séptimo arte con más reconocimiento a nivel mundial.

En la hoja de vida del actor, nacido en el Estado de California, Estados Unidos, reposan más de 60 largometrajes entre comedias y comedias románticas, dramas, cintas de ciencia ficción, películas de contenido histórico, animación, suspenso, thrillers policiacos, y otros géneros y subgéneros del cine. Hanks, además, no ha limitado su incursión en el cine a la actuación, pues desde el comienzo del milenio, además de ser un celebrado actor, se ha desempeñado como productor de al menos 23 películas, entre las que destacan Donde viven los Monstruos (2009), Mi gran boda griega (2002), El expreso polar (2004), entre otras que han resultado en una filmografía robusta y variada en géneros e historias.

En su recorrido en el cine, el protagonista de historias como Forest Gump (1994), Salvar al soldado Ryan (1998), Capitán Phillips (2013) o Atrápame si puedes (2002), no solo ha trabajado con más de tres decenas de directores, sino que también hizo las veces de director en dos ocasiones: Eso que tú haces (1996) y El amor llama dos veces (2011). En su faceta como director, sin embargo, a Hanks no le ha ido también como en la actuación, pues aunque su largometraje de 1996 tuvo una nominación por la banda sonora en los Óscars de 1997 y ganó un par de reconocimientos en los Artios Awards y los FFCC, su cinta de 2011 no cumplió las expectativas de la crítica.

 

Los géneros de Tom Hanks

A pesar de la versatilidad de Hanks, se puede decir que en la mayoría de su filmografía se desarrolla en la comedia (o la comedia romántica) y el drama. De hecho, salvo por su debut, prácticamente durante toda su primera etapa como actor de cine, Hanks participó casi exclusivamente en comedias hasta entrada la década del 90, en donde su exploración hacia el drama fue más constante. Sin embargo, sus personajes, jóvenes extrovertidos y apasionados, fueron apareciendo con una velocidad espectacular, y desde 1984 el actor llegó a filmar hasta dos películas por año, dentro de las que vale la pena destacar El hombre con el zapato rojo (1885), The Money Pit (1986), o Socios y Sabuesos (1989).

 

Sin embargo, ninguna otra de su primera etapa en el cine es tan importante como Big (1988), que por su brillante actuación en dicha comedia romántica recibiría su primer nominación al Óscar y lo perfilaría como un actor digno del salón de la fama de la academia, por el récord -junto a Spencer Tracy- de haber recibido dos años consecutivos el preciado galardón a mejor actuación del año en una película de la poderosa industria fílmica estadounidense.

En 1990, nadie menos que el director Brian de Palma vio en Tom Hanks un actor con capacidades dramáticas más profundas, y le encargó al actor hacer parte de una de sus películas. De Palma, director de Cara Cortada (1983) y futuro director de Carlito’s Way (1993) llamó a Hanks para filmar junto con Bruce Willis y Melanie Griffith La hoguera de las vanidades (1990), una comedia negra basada en el célebre escritor y periodista estadounidense Tom Wolfe. En esta ocasión, el carismático Tom Hanks interpretaría un papel que ya conocía, pues sería un exitoso corredor de la bolsa de valores de Wall Street, pero esta vez sometido a la cruda oscuridad propia de la visión De Palma y a la aguda crítica emplazada en las historias de Wolfe. Este papel significó para Hanks un paso definitivo en su carrera: sus representaciones ya no serían únicamente sobre situaciones jocosas, dramas cotidianos a los que se enfrentan todos los individuos, sino a historias que en comedia o en el drama más puro erizan la piel de tan solo imaginarlas.

En Filadelfia, precisamente, esta dualidad entre el éxito y las extremas dificultades ya hacen parte de la experticia del actor, quien con sus papeles ya había demostrado la capacidad de representar personajes exitosos (de una forma u otra), pero constantemente sometidos a situaciones brutalmente conflictivas para el ser humano: el padecimiento de una enfermedad condenada por la sociedad, la crudeza de la guerra o la extrema soledad y la lucha constante por sobrevivir.

Con el transcurrir de los años Tom Hanks incluyó en su espectro dramático, forjado en la comedia, toda una serie de matices como el afecto incondicional aunque antagónico, el despiste o la lucidez, el éxito desbordado, o incluso una magnífica arrogancia a brillantes y completamente diferentes interpretaciones en papeles como el del Capitán John H. Miller, en Salvando al Soldado Ryan, el Agente del FBI Carl Hanratty de Atrápame si puedes, Chuck Noland en El Náufrago o Viktor Navorski de La Terminal.

De la misma forma, hay otra faceta de Hanks que vale la pena destacar, y es su participación en el cine animado. No en vano el alguacil Woody es uno de los personajes animados de Disney que han franqueado las barreras del tiempo, pues Hanks realizó una interpretación del personaje con su voz que contribuyó al éxito de la trilogía, y que lo han mantenido como el titular del portafolio de Toy Story en largometrajes y cortometrajes como el indiscutible juguete líder de la pandilla de Buzz Lightyear y el Señor Cara de Papa.

Además, su aparición no solo en voz de varios personajes sino en animación (así como su labor de productor) en el Expreso de media noche (2004) dan cuenta de un artista que a pesar de presentar rostros muy similares frente a la pantalla puede personificar personajes completamente diferentes.

Un ejemplo de la versatilidad, a veces insospechada, de Tom Hanks para hacer interpretaciones diferentes se puede apreciar en el largometraje de ciencia ficción llamado Cloud Atlas (2012), uno de los pocos en los que ha participado de este género. En este filme, dirigido por las hermanas Wachowski, célebres por la trilogía de Matrix y el guión de V de Vendetta (2006), Hanks realiza varios papeles dentro del argumento en los que, a pesar de reconocerse su rostro, la diferenciación de cada personaje es tal que parecieran individuos completamente diferentes.

 

Los directores del éxito

Aunque muchos directores han dirigido a Hanks, se puede decir que cuatro cineastas han logrado explotar mejor el talento del actor: Penny Marshal, Jonathan Demme, Robert Zemeckis, Steven Spielberg y Nora Ephron.

Penny Marshal, por un lado, fue la cineasta quien puso en la lista de los Óscars al actor por primera vez, pues fue con Big (1988) que en ese año el nombre del concido actor fue referenciado para ganar el galardon a mejor actor, aunque en ese año lo consiguiera Dustin Hoffman, por su actuación en Rain Man (1998), y cinta en la que Hanks tuvo la oportunidad de explotar todo su potencial en la comedia y un posible paso al drama que después le otorgarían el galardón de la academia.

Jonathan Demme, por otra parte, con su espléndida dirección de Hanks en la cinta Filadelfia, le permitieron al actor trabajar junto con el mítico Denzel Washington una faceta más oscura del actor californiano y que, posteriormente, sería llevada a su mejor punto con el personaje de Forrest Gump (1994), llevado a cabo con la ayuda de Robert Zemeckis. De la misma forma, fue con Zemeckis que Hanks interpretó otro de sus papeles más célebres: Chuck Noland, el Náufrago de Cast Away (2000), y por el que también recibió una nominación al Óscar.

De la misma forma, Steven Spielberg, además de ser un director de renombre en el cine estadounidense, fue quien puso a Hanks en el papel protagónico de Atrápame si puedes junto a Leonardo Di Caprio y en Salvando al Soldado Ryan, largometraje por el que Hanks también fue nominado a mejor actuación en el 2000.

Sin embargo, sería una injusticia olvidar el protagonismo que la directora Nora Ephron le dio a Hanks en el cine estadounidense dándole la oportunidad de participar en magníficas comedias románticas como Tienes un correo (1998), protagonizada junto a Meg Ryan o Sintonía de Amor (1993), también protagonizada junto a la misma actriz, y que lo posicionaron como uno de los reyes de la comedia romántica estadounidense del momento.

Así, Hanks se ha consolidado como un versátil actor que poco necesita de las ayudas de la caracterización para ejecutar vidas radicalmente diferentes en una variedad de historias en la pantalla grande.