"Güepsa", retratos con mística y realismo


David Jáuregui Sarmiento
22 / 08 / 2019
Cine

Güepsa, historias cortas de Santander

Güepsa
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Casi 30 años después de que al municipio de Güepsa (Santander) lo encontrara la muerte, encarnada en el paramilitarismo, apareció el joven director Iván Gaona para contar las historias cotidianas de su pueblo.

Güepsa, ubicado a cuatro horas de Bucaramanga, es el protagonista a través de sus habitantes, retratados en un conjunto de cortometrajes que conforman la película Güepsa, historias cortas de Santander.

Gaona juntó en esta película, que lleva el mismo nombre del pueblo, varios cortometrajes que conjuran un pequeño pero bien alimentado universo rural con personajes, situaciones e historias cargadas de misticismo y realidad, una especie de realismo mágico, pero en las montañas de la cordillera oriental de los Andes colombianos.

En 2017, este joven director arrasó en los premios Macondo, que entrega cada año la Academia Colombiana de Artes y Ciencias Cinematográficas, con su ópera prima 'Pariente', que también fue filmada en Güepsa y se llevó 9 galardones en dicho evento.

Su trabajo ha sido seleccionado por el Festival de Cine de Venecia (Italia), el de Toronto (Canadá), en el de Varsovia (Polonia), entre otros importantes eventos del mundo del cine.

A pesar de que su formación profesional no se enfocó en el cine, fundó junto a amigos La banda del carro rojo, una productora audiovisual que ha sido la encargada de traer al mundo sus películas de corta y larga duración, en las que ha dedicado parte de su trabajo en representar la relación entre la provincia y el centro del país.

Completo personaje de película Güepsa Señal Colombia

Las imágenes de Güepsa evocan a los habitantes de la ruralidad, en la aparente simpleza de sus vidas pero, como se deja ver desde el principio, que en su cotidianidad son testigos de eventos trágicos como asesinatos o el ejercicio tiránico del poder, el dolor de la enfermedad y la pobreza, e incluso de la belleza del amor en pareja y la magia que esconde un instrumento musical en una larga vida rural.

Gaona, incluso, se vale de la amplitud audiovisual de la ruralidad y utiliza con habilidad el sonido ambiente, donde el silencio y lo que ocurre se juntan para llevar a la pantalla la realidad de cómo se siente estar en el campo, lejos de las ciudades, donde los habitantes son el único Estado: el que paga impuestos, el que asiste a sus vecinos y el que celebra los cumpleaños de las hijas de sus amigos.

De esta manera, el director santandereano logra hacer una película construida a partir de cortometrajes, de pequeños relatos sobre los habitantes de Güepsa y que se conectan de formas insospechadas, creando un tejido de historias que logran conmover e incluso sentir miedo por quienes habitan la ruralidad.