Juan Sebastián Gutiérrez, un deportista terco, obstinado y triunfador


24 / 11 / 2015
Juan Sebastián Gutiérrez, un deportista terco, obstinado y triunfador
Juan Sebastián Gutiérrez, un deportista terco, obstinado y triunfador
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Terco, obstinado y triunfador. Así se define Juan Sebastián Gutiérrez Chona, un sencillo y sonriente joven santandereano, quien fue uno de los mejores tenistas en silla de ruedas de Colombia. 8 años después de vivir ese gran momento deportivo está en el camino del deporte paralímpico.

Nació en Bucaramanga el 5 de diciembre de 1995. Llegó al mundo con espina bífida, una malformación en la columna vertebral originada durante el primer mes de gestación, que afecta la estabilidad de la misma y es permanente.  

A pesar de esa adversidad, Juan Sebastián exhibió desde pequeño una fuerte personalidad y se mostró dispuesto a no dejarse vencer.

Desde bebé la vida me enseñó que hay que luchar para conseguir las metas. Por eso no me rindo. Yo quiero alcanzar lo que me propongo, esa es mi felicidad. Estudio y entreno porque quiero ser triunfador en las dos cosas”, expresa.

Juan empezó con la natación y aunque le fue bien, soñaba con jugar tenis. Por eso un día tomó la decisión y se la comentó a sus padres, quien le dieron pleno respaldo.

“La natación me gustó y me sirvió mucho para coger fuerza en los hombros y brazos. Pero me gustaba más el tenis y empecé en esto a los 12 años. Tuve una entrenadora, pero luego llegó William Leguizamón y con él estoy desde entonces. Hago entrenamiento todos los días y los domingos, juego fogueos con mis compañeros en las canchas del parque de los Niños de Bucaramanga. He ido a torneos nacionales y algunos internacionales”, dice.

En 2011 fue el número seis del escalafón nacional del tenis en silla de ruedas. Tenía mucho porvenir. Pero también quería prepararse para su futuro y optó por estudiar. Se dedicó a ello en el Instituto Santa Teresita de Floridablanca, Santander, donde cursa noveno grado.

“En Colombia antes existían 7 torneos para nosotros. En Bogotá, Ibagué, Fusagasugá y otras ciudades. Hoy hay solo dos. Eso hizo que me dedicara a estudiar, bajé el ritmo de mis entrenamientos y por ende descendí en el ranking nacional. Actualmente no estoy escalafonado, pero quiero volver a estar entre los mejores”, dice entre la nostalgia de lo que fue y la esperanza de lo que quiere volver a ser.

A veces juega baloncesto con la aprobación de su padre. Pero no lo hace seguido para no golpear la silla de ruedas y dañarla. “A mi mamá tampoco le gusta que lo haga porque el baloncesto es de contacto, brusco, y ella teme que me hagan daño”. Incluso, en 2016 estuvo en una convocatoria de la selección Colombia.