Para muchos colombianos, octubre no comenzaba con el calendario, sino con la aparición de una paleta con relleno de fresa y cobertura de chocolate, envuelta en un empaque con un vampiro de piel verde. La paleta Drácula llegó en 1989, inspirada en el célebre personaje de la literatura de terror, pero pronto encontró una identidad propia entre los niños que crecieron durante los años noventa. Sus colmillos de plástico, monstruos coleccionables y comerciales de televisión hicieron que un helado de temporada se transformara en una tradición que, más de tres décadas después, sigue despertando recuerdos.
La paleta Drácula y los tesoros de la infancia
Hay recuerdos que permanecen escondidos hasta que un sabor, una canción o una imagen los trae de vuelta. Para quienes crecieron en los noventa, abrir una paleta Drácula también significaba descubrir una sorpresa. Los colmillos de plástico y los pequeños juguetes que acompañaban el helado terminaron habitando cajones, morrales y colecciones que hoy son parte de la memoria de una generación.
El sociólogo francés Maurice Halbwachs planteó que nuestros recuerdos se construyen en relación con los grupos sociales a los que pertenecemos. Desde esa perspectiva, la nostalgia por Drácula no depende únicamente de haber probado un helado, sino de las experiencias que lo rodeaban. Los intercambios de figuras con los amigos, los disfraces improvisados y la emoción de encontrar un monstruo diferente convirtieron un objeto cotidiano en un recuerdo compartido.
La memoria colectiva también se construye con cosas pequeñas, aquellas que parecen insignificantes mientras ocurren, pero que años después nos permiten reconocer una época de nuestra vida.
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Cómo un vampiro extranjero se volvió parte del Halloween colombiano
El conde Drácula nació en la novela publicada por Bram Stoker en 1897; sin embargo, el vampiro que conocieron muchos niños colombianos tenía poco de aquella criatura aterradora de Transilvania. Era un personaje de piel verde, grandes colmillos y una personalidad más cercana al humor que al miedo. En los comerciales de televisión, incluso terminaba asustado por los propios niños.
Esa transformación ayuda a entender cómo funciona la cultura popular. Las sociedades no se limitan a recibir símbolos extranjeros, también los reinterpretan y los hacen propios. Así ocurrió con Halloween, una celebración que encontró nuevas expresiones en Colombia a través de los disfraces, los recorridos por los barrios, los dulces y las tradiciones que cada generación fue incorporando.
La paleta Drácula se integró a ese universo hasta convertirse en una señal de la llegada de octubre. Su presencia temporal contribuyó a crear una costumbre que se repetía año tras año, mientras los juguetes, las imágenes y las historias del personaje adquirían nuevos significados para quienes crecían con él.

El regreso de Drácula y la nostalgia que conecta generaciones
En 2019, cuando la paleta cumplió 30 años, regresó a la estética de sus primeros años con el recordado vampiro verde y una nueva colección de monstruos. Para muchos adultos, reencontrarse con aquella imagen fue una manera de volver, aunque fuera por un instante, a los octubres de su infancia.
Desde entonces, Drácula ha seguido transformándose. Las figuras coleccionables conviven ahora con experiencias digitales, videojuegos y nuevas formas de interacción. En 2025 llegó incluso al universo de Fortnite, mientras que en 2026 continuó explorando estos espacios con nuevos personajes y colecciones.
Pero hay algo que permanece, la nostalgia no consiste únicamente en extrañar el pasado, sino en encontrar formas de mantenerlo presente. Cada regreso permite que quienes conocieron la paleta en los noventa compartan sus recuerdos con generaciones que están construyendo los propios.
Tal vez por eso Drácula sigue ocupando un lugar particular en la cultura popular colombiana. Porque detrás de su cobertura de chocolate hay mucho más que un sabor conocido. Hay tardes de colegio, disfraces, amigos, juguetes perdidos y una infancia que, por unos minutos cada octubre, parece estar de regreso.



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