Para muchas sociedades indígenas, los animales no han sido simplemente especies que comparten un territorio con los seres humanos, también hacen parte de relatos, conocimientos y formas de explicar el mundo. Esa relación puede rastrearse en piezas arqueológicas y tradiciones que han llegado hasta nuestros días.
Las colecciones del Museo del Oro muestran, por ejemplo, seres que mezclan características humanas y animales, además de serpientes, aves, ranas y caimanes representados en objetos ceremoniales y de poder. Sin embargo, no todos tenían el mismo significado. Cada pueblo construyó relaciones propias con la fauna de su territorio y por eso un mismo animal podía adquirir sentidos diferentes.
La serpiente y su vínculo con otros mundos
Las serpientes aparecen con frecuencia en objetos muiscas y taironas, pero hay una clave para entenderlas. No significaban necesariamente lo mismo para ambos pueblos.
Una investigación publicada por el Museo del Oro encontró diferencias entre las representaciones serpentiformes de estas dos sociedades y advierte que sus simbolismos probablemente siguieron caminos distintos. Es una muestra de por qué no existe un único significado de la serpiente en las culturas indígenas de Colombia.
En el caso muisca existe, además, una conexión con el agua. El Museo del Oro conserva una figura formada por dos serpientes que recuerda el relato de Bachué, quien, según las narraciones registradas por los cronistas, salió de la laguna de Iguaque y regresó posteriormente a sus aguas. La propia ficha del museo presenta esta relación como una posible interpretación y no como una certeza sobre el significado original de la pieza.

La rana que anunciaba la lluvia
Mucho antes de los pronósticos del tiempo, observar y escuchar a los animales permitía reconocer cambios en el entorno.
En el mundo muisca, la rana tuvo una estrecha relación con el agua y la lluvia. El Museo del Oro conserva pequeñas cuentas de orfebrería con su forma y señala que se trata de una figura frecuente en este tipo de objetos.
Fuentes recopiladas por la Red Cultural del Banco de la República también relacionan su croar con la llegada de las lluvias y su ciclo reproductivo con el calendario muisca. La rana quedó así conectada con la fertilidad, el agua y los ciclos que hacían posibles las cosechas.

Las aves que llevaban la mirada hacia arriba
Las aves ocupan un lugar destacado en numerosas piezas arqueológicas colombianas. Dentro de las interpretaciones reunidas por el Museo del Oro, su capacidad de volar permitió relacionarlas con el mundo de arriba y con imágenes de transformación y poder.
En la orfebrería tairona, el ave en vuelo aparece precisamente como un símbolo relacionado con el poder. Entre los pueblos actuales de la Sierra Nevada también existen conocimientos propios alrededor de distintas especies de aves.
Una investigación del Museo del Oro sobre las aves con alas desplegadas recoge conocimientos del pueblo wiwa y explica que distintas especies están vinculadas con el equilibrio necesario para la vida en la Sierra. Dentro de esa clasificación, el cóndor ocupa un lugar relacionado con funciones espirituales.

El caimán en un territorio marcado por el agua
En las llanuras del Caribe, la vida de las antiguas sociedades zenú estuvo profundamente ligada a ríos, ciénagas e inundaciones. Sus habitantes construyeron durante siglos extensos sistemas de canales y llevaron los animales de esos ambientes a su orfebrería. Peces, aves acuáticas, felinos y caimanes fueron parte de la alimentación y también de su pensamiento simbólico.
Una de las piezas más llamativas es un remate de bastón del periodo Zenú Temprano, elaborado entre el 200 a. C. y el 1000 d. C. El objeto representa un caimán y el Museo del Oro señala que probablemente funcionó como símbolo de poder dentro de esta sociedad anfibia.
El animal también sobrevivió en relatos de las poblaciones del Caribe. Materiales educativos recogen historias del llamado caimán de oro relacionadas con cuevas, lagunas, manantiales y caminos bajo el agua. De esta manera, arqueología y tradición oral permiten observar cómo la figura del caimán continuó habitando el imaginario de la región.

Animales que cuentan otras formas de entender el mundo
Mirar estas piezas únicamente como representaciones de fauna sería quedarse con una parte de la historia. Serpientes, ranas, aves y caimanes permiten acercarse a sociedades que observaron cuidadosamente los ciclos del agua, el comportamiento animal y los paisajes que habitaban.
También recuerdan que no existe una sola manera de entender la naturaleza. Colombia reúne pueblos, territorios y conocimientos diferentes, muchos de ellos vivos en la actualidad. Por esto en el Día Mundial de los Animales, estas historias permiten mirar la fauna colombiana desde otro lugar, no solo como una riqueza que debe protegerse, sino como parte de las memorias de sus pueblos.



CONTACTO VIRTUAL
Estimado Ciudadano: Para radicar Peticiones, Quejas, Reclamos, Solicitudes y Felicitaciones a la Entidad puede remitir lo pertinente al Correo Oficial Institucional de RTVC correspondencia@rtvc.gov.co o diligenciar el formulario en línea: Contacto PQRSD.
Al momento de registrar su petición, se generará un código con el cual usted podrá realizar el seguimiento, para ello, ingrese a: Seguimiento de PQRS
notificacionesjudiciales@rtvc.gov.co
soytransparente@rtvc.gov.co
Síguenos: