"El boxeo es una elección para toda la vida": Jenny Marcela Arias


24 / 11 / 2015
Jenny Marcela Arias, boxeadora colombiana / Facebook Jenny Marcela Arias
Jenny Marcela Arias, boxeadora colombiana / Facebook Jenny Marcela Arias

Al otro lado del teléfono se escucha una voz suave. “Mucho gusto, soy Jenny Marcela Arias Castañeda, boxeadora de profesión y también por convicción”. Luego se produce un silencio, que antecede a una risa. “Mentiras, esa presentación está muy charra. Dejémoslo en que soy Jenny Arias, mamá de un hermoso niño de seis años, que le gusta pasar tiempo con él, y que además practica el boxeo”.

 

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Jenny tiene 24 años, es oriunda del Valle del Cauca pero creció en Pereira, en el barrio La Esneda. Junto a sus papás y siete hermanos, seis varones y una mujer, aprendió que para vivir no se necesitan lujos sino saber compartir lo poco que hay.

 

Éramos ocho hermanos y vivíamos felices. No nos sobraban las cosas pero tampoco nos hicieron falta.

Jenny Marcela Arias

 

“Éramos ocho hermanos y vivíamos felices. No nos sobraban las cosas pero tampoco nos hicieron falta. Eso sí, nos agarrábamos por todo.”, recuerda esta risaraldense por adopción.

Al boxeo llegó por dos razones. Primero, porque que no necesitaba inversión económica para practicarlo. Ni en indumentaria, entrenamientos o transporte. La otra la resume así: “me gustan las disciplinas rudas y agresivas. Que no te sancionen por golpear”.

Sus primeros jabs y rectos los dio en el Coliseo Menor, en la calle 19 con carrera cuarta, a los 14 años. Para llegar hasta allí debía atravesar el río Otún por uno de los puentes que conecta La Esneda con Pereira, y luego tomar la Avenida del Río. Ese recorrido lo hacía a pie o trotando y de paso llegaba con el calentamiento ya completado.

Jenny Marcela Arias, boxeadora colombiana / Facebook Jenny Marcela Arias

Cuando comenzó a boxear nadie estuvo de acuerdo en la familia y el apoyo era nulo. Por eso, el tiempo y los resultados positivos se volvieron sus mejores aliados. Así demostró que “dando puños” se podía salir adelante. “Soy deportista apoyada. He vivido del boxeo profesional por varios años, y además he sostenido ese pago”, dice Arias sobre el subsidio departamental y nacional que ha recibido.

Para Jenny el boxeo también es una terapia. Golpear el saco se convierte en una manera de desahogarse. Los cientos de puños que conecta sobre ese elemento van cargados con muchos de los sentimientos y pensamientos que la invaden. Sus problemas los deja sobre el ring. No solo pelea contra un rival, combate para sacar sus demonios.

Que esto es para sólo para hombres o machorras”, le han dicho cientos de veces a la subcampeona de los Juegos Bolivarianos 2013 con la selección colombiana. “Para nada. Es uno de los deportes más duros y más completos. No me dejo llevar por lo que dicen y lo hago por amor. Además me permite mantener mi figura. ¡Hace que me vea linda!”, responde emocionada.

La vida de Jenny transcurre entre entrenamientos, peleas y el cuidado de Juan Camilo Arias, su pequeño hijo. Por él se sube al ring. Es su manera de sacarlo adelante, de demostrarle que quiere lo mejor para su futuro. “No he pensado en estudiar o dedicarme a otra actividad hasta el momento. Es como un trabajo y mi mejor recompensa es cuando ‘Juanca’ me ve y se emociona”, agrega la vencedora de la Copa Internacional de Guatemala en 2013.

Jenny Marcela Arias, boxeadora colombiana / Facebook Jenny Marcela Arias

Sin embargo, también ha tenido momentos en los que ha querido tirar la toalla. “A veces me pongo a pensar en todo lo que he sacrificado por el boxeo. Mi familia y la infancia de mi hijo. Es duro. Pero pienso de qué voy a vivir si no es de esto y se me pasa. Tomo aire y a pelear de nuevo. Si entras al mundo del boxeo no puedes salirte, es una elección para toda la vida”, puntualiza.