Elementos básicos para entender la ópera


David Jáuregui Sarmiento
24 / 08 / 2018
Ramon Gener, especialista y presentador de "Esto es ópera"
Ramon Gener, presentador de Esto es ópera en el piano

La ópera en Colombia, a pesar de tener algunos festivales, aún es poco comprendida y tiene poco público. Sin embargo, según expertos es un género que pueden disfrutar todas las edades desde que conozcan los detalles que la componen y la serie Esto es Ópera lo demuestra.

Enfrentarse a una ópera no es, ni de cerca, tan tradicional como asistir a un concierto de salsa o de vallenato y, por el contrario, da la impresión de que es un gusto escaso y relegado a las élites económicas, por lo que se le ha considerado un evento de “alta cultura”.

Sin embargo, como con cualquier otra cosa, para disfrutarla solamente hace falta conocerla y darse la oportunidad de asistir a la ópera. Por eso, en las pantallas de Señal Colombia estará la serie documental Esto es ópera y, además, podrás descubrir aquí algunos elementos básicos para disfrutar con nosotros esta serie y los próximos eventos de ópera a los que te le midas a asistir. 

Esto es Ópera
Estreno: Miércoles 5 de septiembre
Lunes a viernes, 7:30 p. m.

 

 

“Por experiencia propia he comprobado, que las personas de cualquier edad disfrutan de la ópera siempre y cuando estén bien informados de los detalles como su origen, el porqué de las distintas voces, compositor, argumento, etc.”, afirmó Ivette Rojas Zeledón, docente de apreciación musical y colaboradora en la revista digital especializada en música clásica, Filocultura.

La historia de la ópera es extensa, con cerca de cinco siglos de antigüedad, por ello las variantes y su evolución tiene mucha tela que cortar como para explicarla en unos cuantos artículos; sin embargo, en general comparte unos elementos que son de mucha utilidad para conocerla y poderla disfrutar como cualquier ser humano.

 

Lo básico de la ópera

Como la ópera es un género de música teatral implica que para su desarrollo los productores deben contar, en primera medida, con cuatro elementos indispensables: una historia, composición musical, actores/cantantes y una muy buena escenografía.

En general, explicó la historiadora Ana Portnoy en una conferencia en el Tecnológico de Monterrey, “el desarrollo de una obra de este género requiere de una historia, misma que puede provenir de una narración corta, una novela, una obra teatral, una leyenda, o cualquier otra fuente que provea de una secuencia o serie de eventos. Una vez que el músico detecta posibilidades de que esa historia pueda convertirse exitosamente en una ópera, este contacta a un escritor, que en ópera se llama libretista, para que manufacture un documento literario, mismo que se conoce precisamente como libreto y que tiene el formato de una obra teatral”.

De esta manera, es importante destacar que la ópera es, en muchos sentidos, una obra de teatro, y las artes escénicas como la actuación, el ballet y la danza no pueden faltar a la calidad de las interpretaciones. Así, entre mejor sea el elenco, mejor experiencia tendrán los asistentes.

Junto con la música y la escenografía, esta es la manera en la que la ópera conecta con el público y le hace vivir de primera mano los sentimientos de la tragedia y el misterio que encarna el dolor, la alegría y demás matices de los acontecimientos humanos.

 

Además del libreto que siguen los intérpretes, en la ópera no puede faltar una agrupación musical que acompañará la totalidad del desarrollo de la obra. Tradicionalmente son de autores clásicos como Mozart, Verdi o Chaikovski; es decir, un formato muy similar al de la música clásica, pero con acompañamientos de voces en las actuaciones.

Ahora bien, otro elemento fundamental dentro de la puesta en escena de la ópera es el trabajo de escenografía y vestuario, maquillaje y en general de todos los elementos del escenario. El trabajo que se hace en preparación de este elemento es uno los más importantes en el montaje de una ópera y sin duda es uno de los aspectos en los que uno puede maravillarse durante el desarrollo de la obra: desde la composición del escenario, los objetos decorativos y la manera en la que los directores de escenografía ambientan las historias cantadas en la ópera tiene meses de trabajo de investigación y montaje que no pueden escaparse al disfrute de los asistentes. Para este elemento es fundamental, incluso, una iluminación muy bien trabajada, apoyada de otros efectos escenográficos.

Un ejemplo para comprender la magnitud de la escenografía de una ópera lo podemos encontrar en el “detrás del telón” de la ópera Andrea Chenier en el siguiente video, donde se puede ver todo lo que sucede tras bambalinas mientras el público descansa y espera a un nuevo acto de la obra.

 

Vale la pena destacar que no todas las óperas son iguales y hay subgéneros que las identifican, aunque para los menos expertos lo mejor es entregarse a la experiencia para luego cultivar su conocimiento tras el gusto adquirido.

 

Tipos de cantantes y combinaciones

Los cantantes masculinos se dividen en tenores, barítonos y bajos; y las femeninas en soprano, mezzo-soprano y altos. En los dos casos, para los intérpretes masculinos y femeninos, esta clasificación va desde quienes alcanzan las notas más agudas hasta las más graves.

A partir de lo que determinen los compositores, las características de cada uno de los artistas se usan para cantar arias, recitativos, duetos, tríos, concertantes y escenas corales (donde intervienen los coristas).

Las arias no son más que piezas musicales creadas para ser cantadas en solo, sin acompañamiento de coros alguno y en equipo con la orquesta. Un ejemplo cinematográfico sobre una aria se puede encontrar en la famosa película de Luc Besson, El Quinto Elemento.

 

El recitativo, por otro lado, se trata de una especie de conversación o monólogo cantado que se acompaña de instrumentos musicales, pero sin la intensidad de toda la orquesta para que quienes presencian las dudas del recitativo puedan quedar totalmente enterados de lo que expresan los intérpretes.

Como ejemplo, échale un vistazo a un recitativo en la ópera Las bodas de fígaro.

 

Los duetos y los tríos se dan cuando dos o tres intérpretes cantan al unísono apartados de la ópera, utilizando sus diferentes características tonales para diferentes partes específicas de las obras.

Ahora bien, los concertantes son otra combinación importante en las óperas y si queremos disfrutar esta particularidad debemos reconocerla lo mejor posible. Un concertante se da cuando todos -o la mayoría de- los personajes cantan junto con el coro, entrelazando sus líneas vocales en forma contrapuntística; esto quiere decir que cuando cantan los personajes lo hacen en tiempos acentuados diferentes al coro con el fin de armonizar el conjunto de voces.

Para entenderlo mejor, podemos ver el concertante de la Agrupación Lírica Centro Excursionista Eldense.

 

Subgéneros de la ópera

La commedia: Este es un género cuyo origen se remonta a la ópera cómica, muy difundida en Roma, que tenía un estilo realista con gente común en el escenario.

De acuerdo con la revista especializada Filocultura, un ejemplo de este subgénero es Chi soffre, speri, ópera de los compositores Mazzochi y Marazzoli que, acompañados del texto del cardenal Giulio Rospigliosi, el futuro papa Clemente IX, analiza psicológicamente a los personajes mostrando la naturaleza humana, sus frustraciones, conflictos y debilidades.

 

El rococó: Durante el periodo en el que se desarrolló este subgénero (aproximadamente entre 1725-1770) se enfatizó en el cuidado elegante y refinado en la elección del material utilizado, y uno de los personajes más importantes eran los “castrati”.

La mayoría de estas óperas era cantada en italiano y, como en aquella época la Iglesia Católica no permitía que las mujeres cantaran, para reemplazarlas se recurría a los hombres castrados (Il Castrato), sujetos que voluntariamente eran castrados para alcanzar una tesitura (un tipo especial de registro vocal constante) que era considerado un don divino, de esa manera podían conservar la ternura de la voz de un niño pero con la potencia de un adulto. Sin embargo, la castración voluntaria fue prohibida por el Estado italiano en 1870 y los castratis fueron reemplazados por sopranos y contratenores.

El siguiente audio, si bien no es una ópera, tiene la voz de Alessandro Moreschi, el último castrati de la historia y el único que grabó su voz en solitario, siendo el único registro de la voz de este tipo de cantantes en su época. 

 

Clasicismo: Los clásicos calaron en sus composiciones y estas fueron más simples, con texto conciso y dispuesto a correr el riesgo de ser novedoso.

Uno de los grandes exponentes de este subgénero fue Wolfgang Amadeus Mozart, uno de los “rockstar” más aclamados de la época, y que como muchos compositores del momento se hizo conocer a través de este género de música teatral.

 

Romanticismo: Según la misma revista especializada en apreciación musical, durante esta etapa la música buscaba reflejar la realidad que se vivía en aquella época.

En sus composiciones y representaciones se ilustraban los horrores de las prisiones, las desdichas, confusiones, las guerras y las privaciones. Estas óperas tenían relación con el abuso de poder, con los prisioneros amenazados de muerte, argumentando que el valor ante la muerte conduce a la victoria de una causa justa. En general, estas obras no acostumbraban a los finales felices, ni mitológicos, ni heroicos. 

La ópera romántica, además, estaba dirigida a la audiencia burguesa, cuyos temas predilectos estaba relacionados con lo infinito, las tinieblas, la media luz, los sueños, las personificaciones de las fuerzas naturales, la cósmica y la idea de que todas las cosas tienen raíces comunes.

Verdi y Wagner son dos de los compositores referentes de este periodo. Del primero nos quedó la aria La Traviata

 

Ya con todos estos básicos a la mano -y la serie Esto es Ópera- quedarás listo para ir a un show de ópera o, al menos, listo para ver las obras en YouTube.