Mahatma Gandhi, asesinado el 30 de enero de 1948, fue mucho más que el líder de la independencia de la India: se convirtió en un referente moral, político y espiritual para el mundo. A 78 años de su muerte, su pensamiento sobre la no violencia, la dignidad humana y la autodeterminación de los pueblos sigue marcando las luchas sociales contemporáneas.
Mahatma Gandhi fue un líder político y espiritual de la India y una de las figuras más influyentes del siglo XX. Su muerte marcó el final de una vida dedicada a la justicia, la dignidad humana y la independencia de los pueblos, pero no el fin de su legado. Hoy, su pensamiento sigue siendo una referencia ética y política en un mundo atravesado por la violencia, el autoritarismo y la desigualdad.
¿Quién fue Mahatma Gandhi? Orígenes de un líder inesperado
Mohandas Karamchand Gandhi nació el 2 de octubre de 1869 en Porbandar, una pequeña ciudad costera de la India, bajo el dominio del Imperio británico. Provenía de una familia de clase media con profundas raíces religiosas y morales. Estudió Derecho en Londres y, tras graduarse, viajó a Sudáfrica para ejercer su profesión.
Fue allí donde ocurrió el punto de quiebre de su vida: al sufrir discriminación racial, incluida la expulsión de un tren por ser indio, Gandhi tomó conciencia de la injusticia estructural del colonialismo. En Sudáfrica comenzó a organizar a la comunidad india y a ensayar formas de resistencia pacífica. En este contexto, su nombre empezó a resonar como una voz ética firme, coherente y valiente frente al abuso del poder.
El apelativo “Mahatma”, que significa “gran alma”, no fue elegido por él, sino otorgado por su comunidad como reconocimiento a su integridad moral y liderazgo.
Mahatma Gandhi como líder político y espiritual
Gandhi no separó nunca la política de la ética. Al regresar a la India en 1915, se convirtió rápidamente en una figura central del movimiento independentista. Su liderazgo se basó en principios espirituales profundamente arraigados en el hinduismo, el jainismo y el cristianismo, pero con una vocación universal.
Su método, conocido como satyagraha "la fuerza de la verdad", proponía la resistencia civil no violenta como herramienta de transformación política. Para Mahatma Gandhi, la coherencia entre pensamiento, palabra y acción era esencial: vivía con austeridad, vestía como los más pobres y se sometía a ayunos como forma de protesta moral.
Así, se consolidó no solo como un dirigente político, sino como un referente espiritual capaz de movilizar a millones sin recurrir a la violencia.
La lucha más destacada de Mahatma Gandhi
La lucha más emblemática de Mahatma Gandhi fue la independencia de la India del dominio británico, lograda en 1947. Entre sus acciones más recordadas está la Marcha de la Sal de 1930, un acto de desobediencia civil masiva contra el monopolio colonial de este recurso básico.
Gandhi demostró que era posible desafiar a un imperio sin armas, apelando a la movilización popular, la desobediencia pacífica y la presión moral. Su estrategia debilitó la legitimidad del colonialismo ante el mundo y sentó las bases para otros movimientos de liberación en Asia, África y América Latina.
¿Por qué Mahatma Gandhi sigue siendo recordado hoy?
Mahatma Gandhi sigue siendo recordado porque su pensamiento trascendió su tiempo. Inspiró a líderes como Martin Luther King Jr., Nelson Mandela y múltiples movimientos por los derechos civiles, la paz y la justicia social.
En un mundo marcado por guerras, discursos de odio y desigualdades profundas, su apuesta por la no violencia activa sigue siendo radical y vigente. Gandhi no predicó la pasividad, sino una resistencia firme, organizada y consciente frente a la opresión.
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La importancia de seguir recordando a Mahatma Gandhi
Recordar a Mahatma Gandhi es defender la idea de que los cambios profundos pueden lograrse sin renunciar a la dignidad humana. Su vida demuestra que la ética puede y debe ser parte de la acción política, y que la soberanía de los pueblos no se construye desde la dominación, sino desde la conciencia colectiva.
A 78 años de su asesinato, Gandhi permanece como un recordatorio incómodo pero necesario: la verdadera revolución comienza en la forma en que decidimos enfrentar la injusticia. Sin odio. Sin violencia. Con verdad.


