Este martes 3 de febrero de 2026, los presidentes Petro y Trump se reunieron en la Casa Blanca en el que fue su primer encuentro oficial y diplomático, en un intento de “borrón y cuenta nueva” tras meses de tensiones bilaterales, en un diálogo que combinó temas regulatorios y gestos culturales con fuerte valor simbólico.
Un encuentro extendido y cordial tras tensiones previas
La reunión entre los presidentes Petro y Trump se extendió por cerca de una hora y media, superando el tiempo inicialmente previsto y desarrollándose en un tono que ambos mandatarios calificaron como cordial y productivo. El presidente estadounidense describió posteriormente el encuentro como “fantástico” y con buena disposición para avanzar.
Este diálogo se produjo en un contexto en el que las relaciones entre Colombia y Estados Unidos habían atravesado un año de tensiones diplomáticas, incluidas sanciones contra funcionarios colombianos y fuertes declaraciones públicas entre ambos líderes.
Temas centrales de la agenda bilateral
Durante el encuentro, Petro y Trump abordaron una agenda amplia y relevante para los intereses de ambos países:
Lucha contra el narcotráfico: este fue un eje principal en las conversaciones. El presidente colombiano presentó detalles sobre la estrategia de su gobierno y solicitó apoyo para fortalecer la cooperación internacional en la persecución de estructuras criminales.
Situación de Venezuela: ambos mandatarios intercambiaron puntos de vista sobre la transición política en Venezuela, destacando el carácter irreversible del proceso en ese país vecino.
Cooperación económica y comercial: se discutieron temas de inversión y oportunidades de negocio, con la intención de recomponer las relaciones comerciales luego de tensiones previas relacionadas con aranceles y el Tratado de Libre Comercio.
Migración: parte de la reunión incluyó la revisión de políticas migratorias y la reanudación de vuelos de repatriación de colombianos desde Estados Unidos, un asunto de alta relevancia para comunidades transnacionales.
Seguridad y defensa: se dialogó sobre la necesidad de fortalecer la seguridad regional, un punto preparado con anticipación por las delegaciones de defensa de ambos países.
Transición energética: el presidente Petro aprovechó la ocasión para insistir en una ambiciosa propuesta de inversión en energías limpias, ligada a la paz y la democracia global.
Gestos culturales y diplomáticos: valor simbólico de la cita
Más allá de las discusiones formales, los presidentes Petro y Trump protagonizaron gestos que trascendieron lo estrictamente político y protocolario. En un acto con resonancia cultural, la delegación colombiana entregó canastas con productos emblemáticos del país: café y cacao producidos por familias campesinas que anteriormente dependían de cultivos ilícitos, como símbolo de resocialización, legalidad y desarrollo sostenible.
Este tipo de gestos, aunque no forman parte de la agenda oficial, tienen un valor diplomático importante, pues comunican una narrativa de transformación social y potencial económico de Colombia ante audiencias internacionales.
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Petro y Trump, una señal de cambio en la relación bilateral
Al finalizar la reunión, el tono entre ambos mandatarios reflejó un esfuerzo por superar el pasado inmediato. El mandatario de los EE.UU remitió una tarjeta con un mensaje de aprecio hacia el presidente colombiano, destacando el honor de haberlo recibido en la Casa Blanca.
Este primer encuentro entre Gustavo Petro y Donald Trump podría marcar el inicio de una fase de mayor cooperación, pese a las diferencias ideológicas y los episodios de tensión que caracterizaron la relación en el último año. La forma en que se integren los acuerdos políticos, económicos y culturales será clave para definir la dinámica entre ambos países en los próximos meses.
Perspectivas futuras
El diálogo bilateral entre Petro y Trump abre un capítulo renovado de relaciones diplomáticas entre Colombia y Estados Unidos, con la esperanza de traducir temas complejos como la lucha antidrogas, la migración y el desarrollo económico en cooperación efectiva. La continuidad de este diálogo, junto con gestos culturales y simbólicos, puede consolidar una relación más sólida, pragmática y con enfoques compartidos en beneficio de ambas naciones.


