Rituales colombianos para despedir difuntos.
Rituales colombianos para despedir
20 / 10 / 2026

Así son las tradiciones para despedir los muertos en Colombia


Por Violetta Ramírez Bermúdez
Violetta Ramírez Bermúdez
20 / 10 / 2026
Rituales colombianos para despedir difuntos.
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La muerte no se vive de la misma manera en todas las regiones de Colombia, las creencias católicas conviven con herencias indígenas y africanas que permiten acompañar el duelo. Algunas familias encuentran consuelo en los rezos y las ceremonias religiosas, mientras otras recurren a cantos tradicionales, encuentros comunitarios y prácticas que buscan acompañar espiritualmente a los difuntos.

En la tradición católica, los velorios, las misas y las novenas hacen parte de las despedidas. Durante nueve días, familiares y amigos pueden reunirse para orar por el fallecido y acompañar a sus seres queridos; estas reuniones también permiten compartir recuerdos y mantener el apoyo familiar después del funeral.

Sin embargo, el duelo no siempre termina con el entierro. En algunas comunidades afrocolombianas e indígenas, los rituales responden a la creencia de que la muerte es un tránsito hacia otra forma de existencia.

Rituales para despedir los muertos en Colombia

Cantos que acompañan a los muertos en el Pacífico colombiano

En el Chocó, la muerte también se acompaña con la voz. Los alabaos y gualíes son prácticas funerarias que conservan la herencia africana y las creencias religiosas de las comunidades afrodescendientes.

Los alabaos son cantos tradicionales, generalmente interpretados sin instrumentos musicales, que acompañan los velorios de adultos, sus letras incluyen oraciones, súplicas y mensajes de despedida. 

La investigadora chocoana Ana Gilma Ayala en el Plan Especial de Salvaguardia de los Gualíes, Alabaos y Levantamientos de Tumba, explica que “los alabaos se constituyen en una forma de acompañar, no sólo a los dolientes sino al difunto”, pues para estas comunidades, el canto ayuda en el tránsito del alma hacia la otra vida y ofrece consuelo a quienes permanecen.

Alabaos y gualíes del Pacífico

Cuando fallece un niño, la despedida puede realizarse mediante el gualí, una ceremonia que incorpora arrullos, rondas, juegos y cantos. Su significado está relacionado con las creencias sobre la inocencia infantil y el destino espiritual del fallecido.

Por su parte, el levantamiento de tumba ocurre al finalizar la novena de un adulto. Durante la ceremonia se desmonta el altar funerario mientras los asistentes entonan cantos especiales para despedir su alma.

Estas tres manifestaciones fueron incluidas en 2014 en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial del ámbito nacional, mediante la Resolución 3094 del Ministerio de Cultura.

En la comunidad wayúu una despedida puede tardar años 

Para el pueblo wayúu, la muerte está relacionada con un recorrido espiritual que no concluye necesariamente durante el primer funeral.

Una de sus tradiciones es el segundo entierro, una ceremonia que puede realizarse varios años después del fallecimiento. Durante el ritual, un familiar exhuma los restos óseos del difunto y los prepara para un nuevo velorio que da pié a su entierro definitivo.

Las investigadoras Mildred Nájera Nájera y Juanita Lozano Santos estudiaron estas prácticas en comunidades de la Media Guajira. En su artículo Curar la carne para conjurar la muerte, publicado en el Boletín de Antropología de la Universidad de Antioquia, explican que los familiares preparan estas ceremonias con anticipación y convocan a parientes y amigos. “Ellos piden las cosas que ellos utilizaban, en sueños”, citan en su investigación, haciendo referencia a que los sueños son considerados como una forma de comunicación con los fallecidos.

Segundo entierro wayúu

El documento también recoge testimonios sobre Jepira, el lugar al que viajan las almas de los muertos según la cosmovisión wayúu, “es un sitio que es más allá del mar, donde se va a encontrar el difunto con toda su familia que se ha muerto”. De acuerdo con el estudio, compartir alimentos, reunirse y cumplir las obligaciones con el fallecido son aspectos fundamentales del ritual y representa otra etapa de la despedida, en la que se reafirma la relación entre la familia, sus antepasados y el territorio.


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El viaje que emprenden las almas en Colombia

La idea de que los fallecidos pueden mantener algún tipo de contacto con los vivos está presente en distintas tradiciones culturales del país. Estas experiencias se relacionan con la creencia en la continuidad espiritual después de la muerte y con las responsabilidades que los familiares mantienen hacia sus difuntos.

En el Pacífico colombiano existen concepciones sobre la cercanía entre vivos y muertos. El Plan Especial de Salvaguardia del Medio San Juan recoge creencias según las cuales las almas requieren acompañamiento durante su tránsito espiritual.

“Siempre hay que despedirlo más que llorarlo”, menciona Gonzalo María de la Torre Guerrero, entrevistado en 2013 para este documento, en donde se relacionan las ceremonias funerarias y la herencia africana con la importancia de acompañar el tránsito de los difuntos. Su reflexión permite comprender que, para estas comunidades, la despedida tiene un significado que trasciende el dolor de la pérdida. Los rituales ayudan a mantener el equilibrio entre quienes permanecen y aquellos que, según sus creencias, continúan su camino espiritual.

Recordar a quienes murieron también es una tradición

La memoria de los seres queridos permanece en las fotografías, las oraciones, las visitas al cementerio y las reuniones familiares.

En la tradición católica, se conmemora el 2 de noviembre, Día de los Fieles Difuntos, una fecha dedicada a recordar y orar por quienes fallecieron. Algunas familias acostumbran visitar las tumbas, llevar flores o participar en celebraciones religiosas.

Día de los Fieles Difuntos

Estas prácticas conviven con otras formas de memoria ancestral. Para las comunidades wayúu, los cementerios también representan un vínculo con el territorio y la pertenencia familiar. Por otra parte, en el Pacífico, los cantos funerarios conservan relatos, conocimientos y expresiones transmitidas entre generaciones. La transmisión de estas tradiciones también enfrenta desafíos relacionados con los cambios en las prácticas religiosas, la participación de los jóvenes y las transformaciones sociales.

Conservar los rituales funerarios también implica proteger los conocimientos de quienes los practican y garantizar que las nuevas generaciones puedan aprenderlos, porque quienes fallecieron también forman parte del patrimonio cultural del país. Aquí se destaca el trabajo realizado por la Fundación Cultural de Andagoya, que organiza desde 1999 el Encuentro de Alabaos, Gualíes y Levantamientos de Tumba del San Juan, reuniendo a portadores de la tradición, gestores culturales, instituciones educativas y nuevas generaciones.

En Colombia no existe una sola manera de despedir a los muertos y aunque la muerte marca una ausencia, las tradiciones muestran que la memoria puede seguir reuniendo a quienes permanecen.