¿Qué elementos han retrasado la expansión del rap colombiano?


David Jáuregui Sarmiento
11 / 09 / 2018
Garo, protagonista del documental "Modelo Estéreo"
Personaje del documental Modelo Estéreo.

A pesar de que la escena rapera en Colombia tiene cientos de miles de adeptos en sus filas, y aunque como comunidad y movimiento han demostrado unión, no deja de existir una división entre sus seguidores que no ha permitido al género despegar en todas sus posibilidades: la discusión sobre el contenido de las letras en las canciones.

La pregunta frente al tema sería ¿es esa una discusión productiva, o ha sido ese el talón de Aquiles del hip hop colombiano?

El Hip Hop es un género musical que trasciende los sonidos en los altoparlantes en forma de música rap y los códigos de vestimenta de sus seguidores. En su forma más compleja se trata de un movimiento social con códigos éticos y de comportamiento particulares que forjan la identidad de quienes lo escuchan, y más allá de que a unos les pegue más o no la onda cultural que propone, lo cierto es que como género musical tiene un músculo que en Colombia no ha sido explotado, y que bien podría convertirse en una industria de la que muchos podrían beneficiarse.

Modelo Estéreo

Estreno: Lunes 24 de septiembre, 7:30 p. m.

 

Sin embargo, a pesar de sus posibilidades, la escena rapera se debate constantemente en asuntos que no son propios del movimiento: que si las letras son o no demasiado hardcore (fuertes, realistas) o que quienes se avientan al mundo con sonidos nuevos y líricas alternativas que no dan cuenta de las realidades no merecen el título de raperos. En dicha dicotomía se ha debatido si agrupaciones como Crack Family, Todo copas, Los Nandez entre muchas otras hacen más mal que bien al movimiento, pues el contenido podría resultar como apología al delito. Esta visión, sin embargo, es más una cuestión de interpretación, y no en todos los casos las críticas tienen un sustento real.

 

“La 'cultura hip hop' propone valores considerados positivos por la sociedad (colaboración, creatividad, comprensión, expresividad), sin embargo, la imagen que los medios de comunicación trasladan sobre el hip hop corresponde a un estereotipo negativo –y en cierto modo discriminatorio– de las comunidades de hiphopers. La información que los medios de comunicación ofrecen sobre el hip hop es, pues, parcial (Reyes y El Chojin, 2010), contribuyendo a divulgar los elementos relacionados más con la estética de la «cultura hip hop» que con otras de sus características identitarias (como, por ejemplo, la fraternidad, el afán de superación o la honestidad), que son muy valoradas por las personas que se reconocen como pertenecientes a la «cultura hip hop». Se puede decir que, en general, la idea que la sociedad adulta tiene sobre el hip hop es negativa. Este hecho moldea, afecta y estigmatiza la construcción social de este movimiento y de las personas que lo siguen”, afirman Alberto Rodríguez Álvarez y Lucía Iglesias Da Cunha en el estudio La cultura Hip Hop: revisión de sus posibilidades como herramienta educativa, de la Universidad de Salamanca, España.

En contraparte, también están quienes no están de acuerdo en que los contenidos realistas son un problema, sino que es la educación en casa y toda una serie de factores adicionales los que empujan a la delincuencia y no un género musical (pues asumen el rol de cronistas de algunos sectores de la sociedad), y consideran que la esencia del rap se altera en su contacto con otros ritmos o en consonancia con temáticas como el amor, la cotidianidad menos problemática o enfocada en una suerte de conciencia de reivindicación de los menos favorecidos para “llevarlos por el camino del bien”.

 

Con respecto a las dos posturas, además, hay quienes no están de acuerdo con asumir ninguna de las dos posiciones y disfrutan tanto uno como el otro estilo de rap, pues más allá de la discusión, se trata de manifestaciones musicales, y “al que le gusta le sabe”. En Estados Unidos, por ejemplo, la cuna por excelencia tanto del movimiento como del género, los artistas y el público se han enfrascado menos en discusiones fútiles y más en llevar el género hacia otras fronteras, y sí que ha dado buenos resultados, como podemos ver por sus cifras económicas.

Pensar en las posibilidades que la expansión de un género urbano tan popular podría desencadenar en la expansión de todo un sector productivo del que se podrían beneficiar muchísimos jóvenes de diferentes procedencias socioeconómicas, y podrían convertirse en una verdadera opción como forma de salir adelante, y menos un estilo que genera rechazo entre los demás ciudadanos.

Así, por ejemplo, el proceso de resocialización de Garo, el protagonista del documental Modelo estéreo (2017), coproducido por Señal Colombia, habría encontrado toda una industria y un público en el que apoyarse más allá de lo que se hizo mientras estuvo en prisión, y su talento como artista se vería menos opacado por su condición como exconvicto.

 

La economía del hip hop en cifras

Con ayuda del proyecto  Atracktion, un grupo de Visualización Científica del Barcelona Supercomputing Center que interpreta en gráficos interactivos los datos de la lista de Whitburn Project (un proyecto que recopila más de un siglo de historia musical), el diario español Vanguardia llegó a la conclusión de que el género Hip Hop es el que desde el 2000 ha logrado un mayor auge en éxitos comerciales y, por extensión, en cifras económicas.

 

De acuerdo con el diario, en su publicación El gráfico que explica qué estilo de música ha ganado más dinero desde 1950 (2016), aunque el género que históricamente ha recaudado más millones de dólares en su expansión ha sido el rock, la crisis de la industria musical tras el auge de la música digital ha sido el hip hop, tal vez impulsado por ese sentido de comunidad que le rodea.

En todo caso, el diario encontró que, en plena crisis de la industria, la música rap es la que logró su mejor resultado en 2003, con 9,5 mil millones de dólares (nueve billones y medio de dólares, en numeración estadounidense) y una cuota de mercado, ese mismo año, del 36,8% (superior a la suma de rock y pop). Es decir, este género ha llegado a un punto en su país natal que ha ocupó una tercera parte de todo su vasto mercado, tal vez uno de los más competitivos del mundo.

Gráfico extraído de Atraktion.

 

Según el diario El País de España, en 1998 la música rap abandonó oficialmente su carácter de música underground (clandestina) cuando la afamada revista Time ubicó al género rapero en su portada, pues las ventas del hip hop habían superado la música “country”. En nuestra geografía, podríamos compararlo con que el rap hubiera superado en ventas al vallenato o la música popular, un hecho bastante interesante, pues una cosa es competir con un género que supera las barreras de las ciudades y tiene presencia regional nacional, con que un género 100% urbano hiciera mejores cifras que su competidor más musculoso de la música popular.

Ahora bien, si quisiéramos trasladar el éxito de este género en Estados Unidos al fracaso en Colombia, podríamos observar que las agrupaciones más famosas del género en Estados Unidos no estuvieron segregadas o diferenciadas por su contenido, sino que todas, desde las que promueven la “conciencia” colectiva hasta los que cuentan crudas historias callejeras o los que tienen letras tremendamente obscenas tuvieron el mismo lugar de exposición en su país, llegando a todos para quedarse con quienes más disfrutan de cada estilo.

En otras palabras, la industria musical, y puntualmente la industria del hip hop estadounidense perdió menos tiempo en discusiones sobre el contenido de las líricas y más en su expansión comercial, no solo traducida en productos musicales y videográficos, sino expandiéndose a otros mercados, como el cinematográfico, textil, entre otros.

 

Para citar algunos ejemplos clave, podemos recordar grandes representantes del Hip Hop hardcore con vasta difusión mundial, como Moob Deep, Wu Tang Clan, Das Efx o Mad Lion, así como podemos recordar otros que variaron sus temáticas entre el estilo gángster con otras líneas temáticas como el mismo Tupac, Snoop Dogg o Big Notorious. De la misma forma, podemos recordar otros grandes nombres que han trabajado todo tipo de perspectivas, unas veces más sociales que otras, pero siempre reinventándose sin mirar hacia atrás o hacia adelante, sino solamente trabajando por su propia música, como Jay Z, Nas, entre muchos otros.

También agrupaciones como Public Enemy o Gang Starr recuerdan que incluso haciendo letras de protesta el rap en Estados Unidos no se enfrascó en el contenido, sino en la difusión de la música.

En la actualidad, además, la aparición de solistas como 6ix9ine (que tiene muy mala fama por su estilo pandillero) dan cuenta de que el éxito musical no está mediado por la calidad de los contenidos, sino solamente por el talento y la habilidad de cada artista de figurar tanto en reproductores digitales como en emisoras locales.

No contentos con todos estos logros, los gringos exploraron aún más posibilidades combinando el hip hop con el pop, impulsando géneros alternos como el R&B, y conformando más sellos disqueros por sí mismos que empresas del sector financiero en Colombia (por citar un ejemplo). Es claro que muchos capítulos de la historia del hip hop en Estados Unidos tienen momentos oscuros, como los famosísimos y aún no esclarecidos homicidios de Tupac y Notorious.

 

¿Por qué no despega el género en Colombia?

El rap colombiano tiene buena fama, y algunos de sus representantes más importantes como La Etnnia, Tres Coronas (agrupación de la que ha sido más destacado Rocca), Asilo 38, Gotas de Rap, Alcolirykoz, Crack Family, Flaco Flow & Melanina, entre otros, son reconocidos no solo en el continente, sino también en Europa por la calidad de sus producciones y por los sobresalientes contenidos de sus letras, independientemente de si son o no del gusto moral de unos u otros.

Pese a las posiciones más radicales de uno y otro lado, la verdad es que el género está subvalorado en el país, y se trata de una gema en bruto que se ha desgastado entre quienes se acusan de no permitir el crecimiento de la escena por mantenerse en la posición real o underground, y quienes sostienen que el rap debe crecer sin temores absurdos sobre los contenidos de las letras, las innovaciones musicales, o la participación de los artistas en publicidad.

 

“La idea que llegó a Colombia del Hip Hop se quedó corta, llegó esa idea revolucionaria callejera y rebelde de hacer música y expresar por medio del micrófono las inconformidades sociales, sí, muy bonito hasta ese punto, y lo demás ¿dónde quedó? ¿Se perdió en un barco a la deriva? ¿Venía en un avión que se cayó en el mar? Nos robaron la oportunidad de hacer un movimiento sólido auto sostenible y tener una vida como la de Snoop Dogg, Cypress Hill, Ice Cube, Dr. Dre entre otros Raperos de la historia. ¡La respuesta a la pregunta del encabezado (¿por qué el rap colombiano sigue siendo pobre?) gira en torno a que la estupidez del “Rapero Colombiano” no ha permitido ver más allá de sus narices las oportunidades de negocio que se están perdiendo o mejor que se perdieron!”, sentenció Meco Saldaña para la revista digital especializada en Hip Hop Zona 57.

La inconformidad de Saldaña refleja una de las posiciones que tienen al género en un círculo vicioso que divide al público y, por extensión, al mercado objetivo del Hip Hop, mientras que otros se mantienen reacios a reinventar sus estilos y su forma de protesta o de narración de las realidades que se viven en los barrios del país. Pero este síntoma no sólo divide al público, sino que también se ha visto reflejado en la segregación de quienes en la música se caracterizan por las letras más crudas, y en las emisoras del país hay muy pocos espacios para que el verdadero crisol de posibilidades se muestre y que cada quién escoja.

 

Si bien hay muchos más espacios para la difusión de los artistas de música rap en el país, especialmente en plataformas digitales, las emisoras y la televisión parecen continuar tomando posición frente al tema -al igual que los miembros de la comunidad hip hop- y mientras se ven ciertos tipos de agrupaciones en las pantallas y se escuchan en las emisoras, otros no tienen la oportunidad de ser rechazados o alabados por el público porque no existen muchos espacios realmente dedicados al género.