Día Mundial de la Salud: construir un mundo más justo y saludable


David Jáuregui Sarmiento
06 / 04 / 2021
Día Mundial de la Salud
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El Día Mundial de la Salud, fecha que se celebra desde el 7 de abril de 1948 cuando se fundó la Organización Mundial de la Salud (OMS), cobra especial importancia en 2021 por las transformaciones que la pandemia de Covid-19 ha generado en nuestra sociedad.

Por su relación directa con la calidad de vida y la prosperidad social y económica de las naciones, la salud es una prioridad para los gobiernos del mundo, pero la pandemia ha representado nuevos desafíos que nos instan como humanidad a aprender de esta experiencia.

Construir un mundo más justo y saludable es el enfoque de la campaña que promueve la OPS y la OMS a propósito de la conmemoración del Día Mundial de la Salud 2021. "El Covid-19 ha resaltado que algunas personas pueden vivir vidas más saludables y tienen mejor acceso a los servicios de salud que otras, debido a las desigualdades en su posición, estatus y voz en la sociedad, y las condiciones en las que nacen, crecen, viven, trabajan o su edad", destacan las organizaciones en su sitio web.

Día mundial de la salud, 2017, wikimmedia commons

Aprendizajes de la pandemia

La OMS ha notado la desigualdad en todo el mundo, pero especialmente en algunos países donde la inequidad es muy alta.

"Pedimos a los líderes que garanticen que la equidad en la salud sea la pieza central de nuestra recuperación de Covid-19. Esto dará como resultado una región donde todos tengan condiciones de vida y de trabajo propicias para la buena salud, donde los sistemas de información en salud estén configurados para identificar a las poblaciones en situación de vulnerabilidad, donde la sociedad civil y los individuos sean socios en la búsqueda de soluciones donde ocurren las desigualdades y donde todos tienen acceso a la salud y la atención médica sin sufrir discriminación", agrega la OMS.

De acuerdo con expertos como Mario Hernández, profesor asociado del departamento de Salud Pública de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de Colombia, y Adriana Pacheco, directora del doctorado en salud pública de la Universidad El Bosque, la pandemia dejó en evidencia que hay un debilitamiento progresivo de la salud pública en el país y en los países en vía de desarrollo, especialmente en lo que se refiere a la salud preventiva y comunitaria.

Según Hernández, la atención individual y el aseguramiento individual para atender enfermos, concentrado en hospitales y clínicas de mediana y alta complejidad ha sido parte del problema, pues los esfuerzos se han enfocado insistentemente en la individualización de la atención y la cobertura para cada uno, pero muy poco en lo colectivo, lo que se ha visto reflejado en la capacidad de respuesta del sistema frente a eventualidades como la pandemia.

De la misma forma, agrega Pacheco, se ha debilitado la visión preventiva, así como la promoción de la salud pública, o la promoción de condiciones de vida para el cuidado constante de la salud que va más allá de la cobertura del sistema. Pero es difícil garantizar esos mínimos generales pues, por ejemplo, "todo el mundo debería tener acceso a condiciones muy básicas como acceso constante a agua y jabón, pero algo que muchas veces no pasa", explicó la experta.

Una visión menos individualista

"Los seres humanos somos interdependientes y esta interdependencia se nota, no depende de cada uno de manera aislada. Por eso hay que repensar las políticas públicas, así como el sistema, porque no está dando la mejor respuesta a emergencias como la de la pandemia. En general, todo el país tiene cobertura, por ejemplo, pero es desigual estructuralmente. Si los pobres tienen condiciones de salud muy bajas el resto del sistema se ve afectado, así el país tenga muy alta cobertura", aseguró Hernández.

Esto quiere decir que para romper brechas de desigualdad el sistema podría ser mejorado, a partir de políticas públicas, que entiendan la salud pública como algo colectivo, preventivo y menos individual, con el fin de que se puedan mantener altos estándares de salud sin importar la procedencia socioeconómica de los pacientes.

En el caso de la pandemia que vive el mundo en la actualidad, explicó Hernández, uno de los problemas más urgentes no está en la falta de investigación o de conocimientos científicos para enfrentar la emergencia, sino en que la propiedad intelectual y sus dividendos interesan más que resolver la pandemia.

Un ejemplo, explicó el experto de la Universidad Nacional, es que Colombia no es que no esté en capacidad para producir sus propias vacunas o medicamentos, sino que el costo de las patentes es muy alto y no es posible producir vacunas de bajo costo para suplir la urgencia mundial.

"Los procesos de producción del conocimiento están protegidos por propiedad intelectual. Hacen que sin importar el valor verdadero de producción de una vacuna, quien tiene la patente puede poner el precio que quiera según las ganancias deseables que calcule (...) la estructura es costosa pero no por el valor del producto -medicamentos o vacunas- sino por los productores. Y los consumidores como Colombia debemos pagar lo que nos pidan. No es un problema de inversión para producir vacunas en el país", explicó Hernández, quien también es el coordinador del doctorado de Salud Pública de la Universidad Nacional.

Muchas soluciones se han propuesto, explicó el experto. Una de ellas, por ejemplo, son procesos temporales de "licencias obligatorias" para que los países puedan producir a libertad vacunas que combatan el Covid-19, algo que podría acelerar la salida de la crisis sanitaria.

Sin embargo, como afirma la OMS, la desigualdad es muy profunda y ni las naciones ni los sectores privados y financieros han procurado esfuerzos suficientes para mejorar las condiciones de salud del mundo y así vivir, al menos, en un mundo con condiciones de salud mínimas para toda la población mundial.