¿Cómo afecta la pandemia el diseño de los espacios que habitamos?


David Jáuregui Sarmiento
07 / 07 / 2020
Arquitecta diseñando para prevenir el Covid 19
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Romper los esquemas no es fácil. Por lo general, como ha ocurrido con la tecnología informática o la exploración espacial, se necesita de situaciones "de vida o muerte" para que tanto los miembros de las sociedades y sus gobiernos se entreguen a investigar y promover cambios que se hacen necesarios con urgencia para salvaguardar el bien general.

La arquitectura también ha roto sus esquemas a lo largo de la historia de la humanidad, y como ha pasado con algunos desarrollos tecnológicos que han surgido en tiempos de guerra, la arquitectura ha cambiado a medida que han aparecido pandemias que obligaron a replantear los espacios que habitamos.

Los guardarropas, los pisos y paredes con baldosas y azulejos, la distribución de la cocina y la manera en la que el agua corriente fluye hacia cada hogar hoy en día son ejemplos de cómo la arquitectura ha intervenido los espacios para hacerle frente a pandemias y epidemias del pasado con la intención mejorar la salubridad.

De acuerdo con una investigación de la BBC, los clósets, por ejemplo, empezaron a ser norma en las construcciones habitacionales a principios del siglo XX, cuando los armarios de antaño se empezaron a considerar antihigiénicos. El motivo, aunque ahora nos parece obvio, era que antes se ubicaban en lugares difíciles de limpiar, por lo que en ellos se acumulaba demasiado polvo, algo que se descubrió era un riesgo para la salud.

Además la forma de diseñar lugares de trabajo y de vivienda, ciudades enteras se han transformado en pro de la salud pública. Londres, por ejemplo, a mediados del siglo XIX cambió en menos de 10 años su relación con el río Támesis y su sistema de drenaje para combatir el cólera, otra enfermedad sin cura que se llevaba a ricos y pobres por igual.

representación pictórica del gran hedor de LondresRepresentación pictórica del "gran hedor de Londres" Fuente: Muy Historia

Lo mismo sucedió con Barcelona por la misma época. Aunque no es muy notorio, los pequeños cambios se notan si prestamos atención. Los edificios antiguos tienen tubos externos de desagüe, mientras que los edificios modernos no. Esto se debe a una guerra diaria contra las bacterias que le garantiza a la población algunos años más de esperanza de vida.

"La modernidad en la arquitectura, aunque ya estaba influenciada por movimientos artísticos de vanguardia, rompe con la forma antigua de ejercerla apoyándose mucho en la higienización de la vivienda y de las ciudades. La revolución industrial provocó el crecimiento extremo de las ciudades y las viejas grandes ciudades empezaron a hacerse sujeto de planeación. En la modernidad aparece entonces el urbanismo, que trata la distribución del espacio en las ciudades y la forma en la que se organiza para favorecer la salud pública", explicó Juan Sebastián Vásquez, arquitecto de la Universidad Nacional y director de Apricus Estudio.

De esta manera, explicó el arquitecto, la arquitectura pasó de parcelar los espacios muy pequeños para quienes los habitaban para pensar bien supuestos básicos para hacerlas habitables y seguras para proteger la salud, como por ejemplo contar con espacio suficiente para tener entradas de luz, buena ventilación y agua potable a disposición, con el fin de mantener estándares básicos de salubridad.

Arquitectura en tiempos de pandemia

"Sí seguimos con la analogía de ver la arquitectura como una cáscara con la que el ser humano se protege de los factores externos (desde virus hasta animales peligrosos o el mismo ser humano) en este momento viene una sinergia con la tecnología para hacer aún más sólido el filtro inmunológico de las construcciones, de la misma manera que se dispusieron espacios con detectores de metales para evitar entrar armas u objetos peligrosos a los lugares", explicó el director de Apricus Estudio.

De acuerdo con el arquitecto, es muy posible que se agudicen los espacios de verificación de qué agentes entran a los espacios donde se procure que el ambiente esté sano. Para él, lo primero que rompería una vez más las barreras del peligro contra un virus desde la arquitectura sería la adaptación de los espacios para controlar de forma aún más rigurosa la entrada de posibles virus.

"Es muy probable que estos cambios vengan acompañados de campañas de higienización de espacios, eso se hizo un siglo atrás y es una carrera que no se ha ganado, porque las viviendas insalubres siguen existiendo y la tendencia a que la gente abandone el campo y vayan a las ciudades se va a mantener, por lo que la población en las ciudades va a seguir creciendo, y allí el urbanismo también tiene mucha influencia", concluyó el arquitecto.

Las revistas especializadas Axxis y Spanish Architects concuerdan con Vásquez, y sugieren además que pronto las aplicaciones por voz liderarán el cambio y serán las encargadas de abrirnos la puerta, de operar los ascensores e incluso de hacer búsquedas en internet por nosotros.

De la misma forma, aseguran estas publicaciones, los espacios como los lugares de trabajo y los que habitamos se modificarán de acuerdo a las nuevas tendencias como el teletrabajo, se verán mejoras en los sitios de atención médica hacia espacios menos generalistas y más poderosos para atender en masa y se verán cambios acordes a los nuevos comportamientos que desarrollemos como sociedad en momentos de Pandemia.

"Aunque el futuro es incierto no hay duda que los próximos meses una nueva vida nos espera afuera. Los primeros en adaptarse serán los lugares públicos, los encargados de darnos las instrucciones para que tiempo después podamos cambiar nuestra casa", concluyó la publicación de la Revista Axxis.