Sebastián Villa se lanzó desde los 8 años a los clavados

Sebastián Villa tiene 25 años y en su hoja de vida como clavadista cuenta con medallas en campeonatos Sudamericanos, Centroamericanos y Panamericanos, además de haber participado ya en dos Juegos Olímpicos.

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Pescando el deportista

Este antioqueño empezó muy joven, pero no ‘cayó’ a la piscina sino hasta los ocho años. Antes había practicado otros deportes “como gimnasia, BMX y patinaje, pero me enfoqué en la natación. Mi mamá desde muy pequeño me dijo que tenía que aprender a hacer tres cosas en la vida: a nadar, a manejar y a bailar, y casi que consiguió las tres”.

“Dejé el patinaje porque para eso sí era malísimo. En el BMX me fue muy bien, pero me daba susto la arrancada, ni siquiera competir”, añade el clavadista paisa.

Sebastián inició en los clavados en el 2000 y recuerda que cuando “estaba finalizando el año 99 estaban buscando talentos para los clavados. Un entrenador, Diego Monsalve, me pescó, literalmente. Fue a la piscina y me dijo que tenía las habilidades para ser un buen clavadista y me preguntó si quería intentarlo el siguiente año. Ahí fue donde realmente empecé”.

El nadador antioqueño explica que “la gimnasia fue un muy buen complemento para mis inicios” y afirma que en su colegio “montaban programas de atletismo, gimnasia y varios deportes. Era con unos cubanos y allí nació mi sueño de ir a unos Juegos Olímpicos, porque ese entrenador de gimnasia les metió en la cabeza a mis papás que podía ser un deportista olímpico”.

La gimnasia y los clavados se aliaron para llevar a Sebastián a lo más alto del pódium nacional en sus primeros años: “Combinando gimnasia con clavados tenía muchas habilidades que pude desarrollar con más facilidad que mis compañeros. En mi primer año fui selección Antioquia y competía con niños que llevaban más entrenando, pero salí campeón nacional”.

Para Sebastián el inicio fue complicado porque “en ese entonces el deporte no tenía tanto reconocimiento y apoyo como hoy, que hay un esfuerzo para que los deportistas salgan y sean campeones. Sin embargo, yo disfruté mucho esa época porque fueron mis bases. Eran entrenamientos realmente duros. Teníamos un entrenador chino y la exigencia era muy alta. Yo estaba muy peladito, empecé a los ocho años. Mis primeros años fueron los que me formaron”.

Además, el clavadista estaba en el colegio y las jornadas eran muy largas: “de siete a tres de la tarde estudiaba y de ahí salía a la piscina hasta las siete de la noche. Le pude sacar mucho provecho a esa etapa de mi vida”.

A los quince años tuvo que tomar una decisión y decidió por dejar la gimnasia: “Estaba desarrollando la técnica de los dos deportes y ya no me daba beneficios sino que me complicaba las cosas”.

Saltando del trampolín

Para Sebastián, los clavados son “su vida” y es lo que es “gracias a este deporte y todo lo que he vivido en estos 17 años” en los que lleva dos Juegos Olímpicos y ya tiene medallas Sudamericanas, Panamericanas y Centroamericanas.

“Es un deporte muy bonito, se disfruta mucho y se aprecia muy bien. A veces hay descaches que pueden ser graciosos. El deporte se trata de ser un espectáculo y de que lo gocen. La invitación es para que los niños practiquen un deporte, que es un estilo de vida muy bonito”, dice con emoción el clavadista antioqueño.

En los clavados hay dos modalidades: trampolín y plataforma. El trampolín se mueve y la plataforma es la estructura de cemento que no se mueve. Después esto se combina con las alturas y para los trampolines son de uno y tres metros, mientras que para las plataformas hay de cinco, nueve y diez metros.

Dependiendo la categoría se hacen de seis a diez saltos. Cada salto tiene un grado de dificultad y se eliminan los dos puntajes más altos y más bajos otrogados por los jueces en cada salto y así queda un promedio, que se suma y se multiplica por el grado de dificultad de cada salto. Al final de cada ronda se suman los puntajes y de ahí sale el ganador.

Siguiendo los pasos

Sebastián no tiene un modelo a seguir, pero sí reconoce a una cultura deportiva, a un equipo de clavados: el chino. “En Colombia hemos tenido un respeto por los clavadistas chinos en general. Tienen un equipo muy bueno y han sacado distintos clavadistas muy buenos a lo largo de los años. Es una cultura que deportivamente es exquisita para vivir”.

El antioqueño ha ido a China “varias ocasiones” para dos competencias mundiales y recalca que “es una cultura muy diferente. Es muy estricta, se especializan desde muy pequeños y se aíslan para preparase. Por eso son potencia a nivel mundial en el deporte”.

Sebastián también resalta la labor a nivel deportivo de Orlando Duque, quien “no es solo un referente para los clavados en todo el país, sino para todos los deportistas” porque “se hizo conocer, hizo conocer a su deporte, fue muchas veces campeón mundial y es reconocido a nivel mundial”.

El antioqueño destaca que “si clavados es bonito, ese sí que es un espectáculo completo” y recuerda que “lo que ha hecho Orlando por clavados es importante porque consiguió que lo metieran en los deportes de la Federación Internacional de Natación, ya es una modalidad que es saltos de altura y está peleando para que ese deporte sea exhibición en los Olímpicos del 24, seguramente lo va a conseguir y en el 28 va a ser un deporte oficial de los Juegos Olímpicos”.

“Es un gran referente, un gran amigo, ha hecho mucho por el deporte colombiano y personas así hay que rescatarlas”, resalta el clavadista de 25 años.

Otra de las personas que lo han guiado en el camino de los clavados es Víctor Ortega: “Víctor es el hombre que más experiencia tiene dentro del equipo. Tiene tres Juegos Olímpicos y está enfocado en terminar muy bien su carrera deportiva. La experiencia la demuestra no solo en las competencias sino también en los entrenamientos. Es una persona que ha cambiado mucho durante los años. Nos conocemos hace 17 años y lo he visto progresar mucho como persona. Es un referente para nosotros, para el equipo de mayores como los que vienen abajo”.

Para Sebastián su equipo no es su familia, pero son personas muy importantes en su vida: “Al compartir tanto con las personas, más que con la familia, se crean lazos muy estrechos, lo mismo pasa con Diana Pineda, Sebastián Morales y Kevin García. Son personas que uno ve todos los días y compartimos casi ocho horas diarias. Se crean lazos muy fuertes. No son mi familia, pero son personas que se llevan en el corazón”.

Nadando de Río 2016 a Santa Marta 2017

Sebastián Villa participó en dos Juegos Olímpicos: Londres 2012 y Río de Janeiro 2016. El antioqueño encontró más especiales las justas de Brasil: “La calidad de gente es distinta, aquí se vive más como una fiesta todo y contaba con el apoyo y la presencia de mi familia. La experiencia fue bonita, pero me quedó el sinsabor a nivel deportivo, pero trabajamos porque tenemos en la mira los próximos Juegos Olímpicos”.

Precisamente, Sebastián iniciará en los Juegos Bolivarianos de Santa Marta 2017 su ciclo olímpico y tiene objetivos claros: “La meta de clavados es tener un muy buen inicio de ciclo olímpico. Sabemos que vamos a estar de locales, eso pesa mucho en el deporte, es muy bacano poderle dar triunfos a la gente estando en la casa porque un deportista gana en el exterior y algo se sabe, algo se dice, pero no se vive igual que cuando la gente lo vive en la tierra. Pasó así con los Juegos Sudamericanos de 2010. El cariño de la gente en las tribunas pesa mucho”.

El clavadista paisa sabe que “serán unos Juegos muy bonitos, espero todo salga bien. Queremos ganarnos todas las medallas, es un reto por el que hemos venido trabajando. Tenemos un equipo muy completo: tenemos saltadores de mucha experiencia, otros jóvenes que están apenas entrando, pero lo vienen haciendo muy bien. Estamos enfocados en los Bolivarianos porque creemos que Colombia puede tener una mejor actuación en los próximos Juegos Olímpicos contando con el apoyo”.