En Colombia, la tradición católica recuerda a los santos y a los fieles difuntos. Créditos: prexels.
México y Colombia ¿cómo se vive el día de los muertos
01 / 11 / 2026

México y Colombia: ¿cómo se vive el día de los muertos?


Por Señal Colombia
Señal Colombia
01 / 11 / 2026
En Colombia, la tradición católica recuerda a los santos y a los fieles difuntos. Créditos: prexels.
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En México, el Día de Muertos llena de color los hogares y cementerios; en Colombia, la tradición católica recuerda a los santos y a los fieles difuntos, mientras el pueblo indígena Kamëntsá Biyá, en el Valle de Sibundoy, Putumayo, celebra el Uacjnaité, una conmemoración que reúne la memoria, la espiritualidad y la vida comunitaria. 

Cada 1 y 2 de noviembre, diferentes tradiciones culturales y religiosas se encuentran alrededor de una misma intención, honrar a quienes ya no están. Sin embargo, la manera de hacerlo cambia de acuerdo con las creencias, los territorios y las costumbres que cada pueblo ha heredado de sus antepasados. 

En México, el Día de Muertos es una celebración que reúne el color, la música, las flores y los alimentos. En Colombia, el calendario católico distingue entre el Día de Todos los Santos y el Día de los Fieles Difuntos. Y, en el Valle de Sibundoy, el pueblo Kamëntsá conserva una tradición ancestral que invita a recibir simbólicamente a sus familiares fallecidos: el Uacjnaité. 


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Día de los Muertos en México: una celebración donde la memoria se llena de color 

Cada 1 y 2 de noviembre, el Día de Muertos es una de las expresiones culturales más representativas del país, una tradición que combina antiguas creencias indígenas con elementos de la religión católica. 

Su importancia cultural fue reconocida por la UNESCO en 2003, cuando la celebración fue proclamada Obra Maestra del Patrimonio Oral e Inmaterial de la Humanidad. En 2008, quedó inscrita en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial. 

Para las familias mexicanas, el Día de Muertos es una oportunidad simbólica de reencontrarse con sus seres queridos fallecidos. Para ello, preparan altares con fotografías, veladoras, alimentos y objetos personales. Entre los elementos más representativos están la flor de cempasúchil, que guía a las almas hacia sus hogares; el pan de muerto, las calaveritas de azúcar, el papel picado y el incienso. 

También visitan los cementerios, adornan las tumbas y comparten alimentos, música y expresiones culturales. Así, esta tradición convierte el recuerdo de quienes partieron en una celebración de amor, memoria y alegría, donde la muerte hace parte de la vida y del legado familiar. 

 

Colombia: Día de Todos los Santos y Día de los Fieles Difuntos 

En Colombia, las conmemoraciones de noviembre tienen una profunda relación con la tradición cristiana. Aunque suelen asociarse con una misma intención de recordar a quienes partieron, el Día de Todos los Santos y el Día de los Fieles Difuntos tienen significados diferentes. 

El 1 de noviembre, la Iglesia católica celebra el Día de Todos los Santos, una solemnidad dedicada a honrar a todos aquellos que, según la fe cristiana, gozan de la presencia de Dios. 

La fecha no se limita a los santos reconocidos oficialmente por la Iglesia. También recuerda a aquellas personas que, sin haber sido canonizadas, alcanzaron la santidad y son consideradas modelos de vida cristiana. 


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Por su parte, el 2 de noviembre se conmemora el Día de los Fieles Difuntos, una jornada dedicada a recordar y orar por quienes han fallecido. Para los creyentes, es un momento de recogimiento espiritual, en el que las oraciones y las visitas a los cementerios expresan el cariño y la esperanza de la vida eterna. 

En Colombia, muchas familias aprovechan estas fechas para visitar las tumbas de sus seres queridos, llevar flores, encender velas y compartir recuerdos. Son gestos sencillos que permiten mantener presente a quienes hicieron parte de sus vidas. 

Sin embargo, estas conmemoraciones no se viven únicamente desde la tradición católica. En los territorios indígenas, la relación con la muerte también está ligada a las formas propias de comprender la existencia, la espiritualidad, la naturaleza y el vínculo con los ancestros. 

Una de esas expresiones culturales se encuentra en el Valle de Sibundoy, Putumayo, donde el pueblo Kamëntsá celebra el Uacjnaité. 

Uacjnaité el encuentro con los difuntos del pueblo indígena Kamëntsá  

Ofrenda el Día de las Ánimas

En el Valle de Sibundoy, departamento del Putumayo, el pueblo indígena Kamëntsá mantiene viva una tradición ancestral conocida como Uacjnaité, también llamada Día de las Ánimas o Día de los Difuntos. 

Esta conmemoración se realiza el 1 de noviembre y tiene un profundo significado espiritual y comunitario. Es un momento para recordar a los familiares fallecidos, preparar sus alimentos favoritos y recibir simbólicamente su visita. 

A diferencia de otras celebraciones en las que los altares se construyen alrededor de fotografías y objetos personales, en el Uacjnaité el centro de la ofrenda está en los alimentos, la armonización espiritual y el encuentro entre las familias. 

La comida ocupa un lugar fundamental porque representa el afecto, la gratitud y la memoria de quienes compartieron la vida con la comunidad. 

María Luisa Juajivioy Chindoy, integrante del pueblo Kamëntsá Biyá, explica que los preparativos comienzan con anticipación. Las familias seleccionan los animales y los productos que ofrecerán, teniendo en cuenta los gustos de sus seres queridos fallecidos. 

“Es en honor a ellos que se hacen todas esas cosas”, señala al referirse a la preparación de los alimentos y a las creencias que acompañan esta celebración. 

En las mesas se disponen preparaciones tradicionales como fríjol tranca, tubérculos, frutas, mote, arepas y envueltos. También se ofrecen alimentos como gallina de campo o cuy, de acuerdo con las costumbres familiares y los gustos de quienes partieron. 

Las frutas tienen un lugar especial. Algunas familias preparan coladas con productos como uvilla, lulo, ciruelo o papayuela, mientras otras elaboran las comidas que sus padres, madres, hermanos o abuelos disfrutaban en vida. 

Cada preparación es una manera de decir, te recordamos, conocemos tus gustos y seguimos compartiendo contigo aquello que hizo parte de nuestra historia. 


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El Uacjnayté no se limita a preparar alimentos. La celebración está acompañada de rituales de armonización espiritual que preparan el espacio para la llegada simbólica de los difuntos. 

Según los relatos de la comunidad, durante la noche se realiza una armonización y se dispone una mesa grande con los alimentos previamente cocinados. Las ofrendas se organizan para recibir a los seres queridos que, de acuerdo con la tradición, visitan a sus familias. 

Finalmente, aunque el Día de Muertos en México, las conmemoraciones católicas en Colombia y el Uacjnayté del pueblo Kamëntsá Biyá tienen orígenes y significados diferentes, las tres expresan una profunda necesidad humana, mantener vivo el vínculo con quienes ya partieron. 

Cada tradición tiene su propia manera de comprender la muerte, pero todas recuerdan que las personas que amamos dejan una huella que no desaparece con su partida.