"Nairo me pedía darle 'fuete'": Rusbel Achagua

Entre el diseño de estrategias, los gritos de aliento y el corre-corre para resolver los problemas que surgen durante el desarrollo de una competencia ciclística, se formó una relación y una amistad que cambiaría las vidas de Nairo Quintana y de Rusbel Achagua, su primer entrenador.

El corredor boyacense se convirtió en un ícono del ciclismo mundial y Achagua se dedicó a entrenar a las nuevas figuras del ciclismo en la región de Ricaurte, Boyacá, al trabajar con Indeportes Boyacá, no era para menos cuando puso el ojo en un verdadero campeón.

Rusbel, quien ahora tiene a su cargo 45 pedalistas de diferentes categorías, empezó  a trabajar con Nairo Quintana cuando crearon un equipo de ciclismo en el pueblo, “conformamos un equipo del pueblo, con los estudiantes e invitamos a participar a Nairo, a quien ya le habíamos visto condiciones, al desplazarse de su casa al colegio en bicicleta”.

Con catorce años, Nairo hacía las mismas cosas que un chico de su edad, como recuerda su entrenador: “Él y sus amigos eran muy dedicados, pero de vez en cuando hacían sus travesuras. Inventaban entrenamientos o salían rápido de ellos y se iban a Moniquirá, que tiene un clima más calientico y se iban a nadar al río. Si tenían dinero- que no era muy frecuente-se metían en la piscina. Luego les tocaba correr para regresar a sus casas y que sus padres no los descubrieran, porque no les daban permiso”.

Rusbel describe a Luis Quintana, padre del corredor del Movistar Team como su primer patrocinador: “El papá siempre fue muy dedicado con su hijo y lo apoyó mucho, en todo lo que más pudo. Eso sí, también le exigía mucho con la disciplina y los horarios, era muy estricto. Nairo le ayudaba a vender sus frutas y sus verduras en el puesto que tenían en Agua Varuna, paso obligatorio para ir a Tunja, y en la plaza de mercado de Arcabuco. Siempre le respondió”.

Nairo, el mejor en la montaña

El terreno llano y las pruebas contrarreloj no son el territorio por el que mejor se mueve Nairo, como lo explica Achagua, quien ha estudiado de manera empírica todos los saberes del ciclismo: “Desde joven su principal virtud era la de ser escalador, con el paso del tiempo ha mejorado muchas otras, como la contrarreloj. Hace trece años le costaba mucho bajar, por lo que su cuerpo era tan liviano, incluso planear. Pero cuando el camino se pone muy inclinado es su lugar propicio”.

Precisamente, cuando el camino se ponía cuesta arriba, surgió una anécdota muy especial entre los dos: “En la primera carrera que él ganó, que se llamaba Club Deportivo Boyacá, nuestro equipo no tenía un gran nivel y a Nairo prácticamente le tocaba solo. Con la estrategia que teníamos aguantamos como pudimos hasta que llegó la montaña, allí le di la orden de que atacara y él, en forma de broma, me dijo que si lo veía mal sacara la correa por la ventanilla del carro y le diera un fuetazo. Afortunadamente nunca se lo tuve que pegar ” cuenta entre risas Achagua.

Nairo es el mismo en sus visitas a Boyacá

Es común ver en las redes sociales de Nairo Quintana y del equipo Movistar Team entrenando en Boyacá. Cuando visita Arcabuco, el pedalista boyacense, invita a Rusbel y sus muchachos a entrenar junto a él: “A Nairo le gusta compartir con los muchachos para hablarles y motivarlos para que cumplan sus sueños. Obviamente es difícil que un chico de 14 años le siga la rueda y siempre nos deja atrás. Además, busca bicicletas y recursos para apoyar su fundación y favorecer a los muchachos de la región”.

El entrenador de las nuevas promesas del ciclismo en Boyacá, aprovechó para enviar un mensaje a la afición colombiana: “Nairo nos mal acostumbró a ganar siempre, cuando no lo hace se nos hace raro y ya empezamos todos a echar pullas. Hay que saber ganar y también saber perder”.

Rusbel Achagua, quien es compadre de Nairo porque el corredor es padrino de primera comunión de su hijo Rusbel Leonardo, confía y tiene fe en las condiciones del pupilo que se cruzó en su vida para cambiarla y llevarlo a trabajar en lo que más le gusta.