¿Conoces la historia del Carnaval de negros y blancos?


David Jáuregui Sarmiento
29 / 12 / 2021
Foto: Colprensa
Historia Carnaval de negros y blancos
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El Carnaval de negros y blancos es una expresión de la diversidad cultural de Pasto y del país, el cual se manifiesta a través de comparsas, murgas de carnaval, disfraces individuales o colectivos, coreografías y las imponentes carrozas artesanales.

Todos estos elementos hicieron que esta festividad fuera incluída en 2009 en la lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad de la Unesco, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, Ciencia y Cultura.

La historia del Carnaval es además una nutrida conversación con la historia del país, pues estas festividades surgieron de tradiciones nativas andinas e hispánicas que fueron mezclándose a lo largo del tiempo y que dieron como resultado el carnaval que conocemos hoy en día.

Historia Carnaval de negros y blancos

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La historia del Carnaval de negros y blancos

De acuerdo con investigaciones de Señal Memoria, es posible rastrear los inicios del Carnaval desde las comunidades prehispánicas asentadas en el actual suroccidente colombiano. 

Allí, los pueblos nativos pastos y quillacingas ya contaban con fiestas que incluían comparsas y danzas rituales con máscaras. Sin embargo, fue la llegada de los europeos al territorio ancestral, y su proceso de evangelización a los pueblos indígenas durante el siglo XVI lo que produjo la formación del carnaval como se vive hoy en día.

Como es de esperarse, al principio las celebraciones primero fueron censuradas, y luego cambiaron de connotación e incluídas por las instituciones europeas como una forma de incluir a los pueblos originarios dentro de sus calendarios oficiales.

Historia Carnaval de negros y blancos

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Hasta donde se ha podido rastrear, la fecha oficial del origen del Carnaval de negros y blancos se remonta a finales del siglo XIX, con el Juego de Negritos, cuyo foco cultural se situó en la ciudad de Popayán y se extendió a Pasto entre las décadas de 1880 y 1890. 

Para 1912 surgió el Juego de Blancos, que se empezó a desarrollar el 6 de enero de cada año. Pero fue a partir del festival estudiantil de 1926 que se organizó el juego de Carnavales para jugar entre el 5 y 7 de enero, lo que extendió las festividades hasta el séptimo día del primer mes del año. 

De acuerdo con los anales históricos, en 1927 jóvenes pastusos se tomaron las calles de la ciudad para coronar a una reina y bailar al son de mascaradas y comparsas, dándole a estas fechas un aire carnavalesco organizado que se institucionalizó con el tiempo.

Historia Carnaval de negros y blancos

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La tradición fue cambiando con el paso de los años, incorporando, por ejemplo, los días de precarnaval que van del 28 al 31 de diciembre, en los que se aprovecha la fecha del “Día de los Inocentes” y el fin de año, para exponer a través de la sátira acontecimientos políticos, sociales y económicos.

Esta exposición se hizo a partir de la construcción de muñecos en papel encolado y trapos, conocidos como “años viejos”, y que en la actualidad son pieza clave en las celebraciones del Carnaval. 

En las fechas del carnaval, el primer día (2 de enero) se mantuvo como un momento de regocijo religioso, como influencia de la evangelización, al conmemorar la fecha de la Virgen de la Merced, conocida en Nariño como “Michita Linda”, mientras que el 3 de enero las calles se empiezan a cundir de comparsas y color.

Descubre el desarrollo del Carnaval de negros y blancos

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El 4 de enero la fiesta se convirtió en una celebración laica indiscutible, al hacerse parte del calendario el desfile de comparsas de la “Familia Castañeda”. De acuerdo con Señal Memoria, este preludio carnavalesco hace alusión a una conocida leyenda, según la cual en 1928 un grupo de pastusos invitó a una familia de foráneos a disfrutar del Carnaval. 

Este festejo se lleva a cabo con desfiles de comparsas, en los cuales participan personas disfrazadas con trajes típicos de la década del veinte del siglo XX.

No obstante, la gran celebración se lleva a cabo el 5 de enero, Día de los Negros, cuando todos los habitantes de Pasto salen en busca de “una pintica, por favor”. Se cree que este agasajo responde a la declaratoria de día de descanso de las personas esclavizadas durante el periodo colonial, otorgado por el rey.

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Durante el Carnaval, este día es sinónimo de lúdica y gozo a través del juego de pintarse la cara de negro, sin distinciones de etnia, credo o condición social, los participantes del Carnaval de manera respetuosa les piden a los demás espectadores que se dejen pintar la cara y disfruten al son de ritmos musicales del Pacífico colombiano.

La celebración del 6 de enero, concluyen los investigadores de Señal Memoria, se incluye a partir de 1912, cuando un grupo de sastres, luego de concluido el Día de los Negros, salieron de sus viviendas con polvos perfumados para esparcirlos por las calles a todos los transeúntes que regresaban de misa, al tiempo que les gritaban “Qué viva Pasto, qué vivan los blanquitos”. 

Poco a poco esta celebración conocida actualmente como el Día de los Blancos se fue incorporando al Carnaval. A partir de los años treinta del siglo pasado este día empezó a contar con la participación de los artesanos, quienes comenzaron a construir obras modeladas en barro y decoradas con papel encolado, desarrollando carros alegóricos que dieron origen a las famosas e imponentes carrozas, propias del Carnaval de Negros y Blancos.

El Carnaval de blancos y negros es un periodo de convivencia intensa, en el que los hogares se convierten en talleres colectivos para la presentación y transmisión de las artes carnavalescas y en el que personas de todas clases se encuentran para expresar sus visiones de la vida. Esta fiesta reviste especial importancia como expresión del mutuo deseo de que el futuro esté presidido por un espíritu de tolerancia y respeto

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