Winner Anacona, destinado para el ciclismo

Desde que Winner Anacona empezó a caminar se inició su afición por las ruedas y la velocidad. Con solo tres años y medio empezó a dar sus primeros pedalazos en un pequeño triciclo que sus padres le compraron. Un año después, ya montaba bicicleta sin la ayuda de las ruedas de aprendizaje y nunca más volvería a separarse de aquel vehículo de propulsión humana, trazando un camino juntos.

La pasión por las dos ruedas de Anacona parecía estar planificada desde mucho tiempo antes que el corredor del equipo Movistar naciera, como explicó su padre, Rodrigo: “Yo era muy aficionado al ciclismo, entonces le dije a mi esposa que si teníamos un varoncito me gustaría inculcarle ese deporte.  Todo empezó con el nombre, el holandés Peter Winnen me parecía un buen corredor, pero en la registraduría me le cambiaron la n final por una ‘r’ y pues yo dejé así, Winner. El segundo nombre de él es Andrew, que es por el ciclista estadounidense Andrew Hampsten. Mi hijo dice que se siente feliz por su nombre”.

Desde muy chico soñó con ser un ciclista profesional y quiso emular los pasos de su ídolo, el cinco veces ganador del Tour de Francia, Miguel Indurain. “Le gustaba porque ganaba muchas carreras y siempre estaba en los podios. Winner quería ser como él en Europa y vestir las camisas de las tres vueltas grandes. Me hizo comprarle un uniforme del Banesto (equipo de Indurain), que al final fueron como tres porque ese muchachito no se los quitaba, si al caso para dormir.”, explica en medio de risas Rodrigo.

Anacona no tuvo problemas para combinar su pasión por el ciclismo, sus obligaciones como estudiante y sus deberes en casa, como exalta Don Rodrigo: “Fue buen estudiante, nunca me perdió un año. Yo le inculqué la organización del tiempo, para que pudiese estudiar, practicar ciclismo y hasta para la novia”.

Rodrigo agrega que aunque estuvo a punto de retirar a Winner por temas económicos, persistió y hoy ve los frutos. “Nunca tuvo que trabajar, me esforcé mucho para que pudiese practicar ciclismo. Hubo un tiempo en que pensé retirarlo, pues los costos de los elementos y los repuestos de la bicicleta eran altos. También debía darle dinero para los transportes y los refrigerios. Cuando pensé en eso, me dijo que dejaba de estudiar y que se ponía a trabajar para seguir con la bicicleta. Le dije que esa no era la idea, ahí comprendí que él tenía un gran amor por este deporte. Entonces le dije que siguiera y que yo veía de qué forma conseguía los recursos para darle todo lo que necesitaba”, cuenta, don Rodrigo, quien es policía retirado.

Desde su inicio en el ciclismo, Rodrigo fue el gregario de lujo de Winner, pues se encargó de buscar ayuda en muchas otras personas para que el tunjano llegara a probarse a Europa: “Cuando me dijo que iba a viajar a Italia, yo lo tomé como una inocentada. Le dije que se pusiera serio. Cuando supe que era cierto me tocó reunir dinero con mis amigos y conocidos, pedirles colaboración económica para que pudiese llegar allá. Alcancé a conseguir como 29 millones de pesos, de los 37 que se necesitaban. El resto lo consiguieron en Bogotá con la ayuda de don Nelson Rodríguez, quien vio su talento, se convirtió en su mánager y gestionó el viaje”.

Respecto a la relación que mantienen actualmente. Rodrigo, quien a sus 55 años aún monta bicicleta, dice: “Todos los días hablamos por internet o por Whatsapp. Tan pronto me despierto tipo cuatro de la mañana le pongo su mensaje: mijo, mucha suerte para la etapa de hoy. Cuando se baja de la ‘bici’ me responde”.

El día que Winner Anacona ganó la novena etapa de la Vuelta a España de 2014 se convirtió en uno de los grandes logros de su carrera, por eso desde ese momento está en sus planes volver a ganar una etapa en una de las tres grandes vueltas, como explica su papá:

“Como coequipero es consciente de que debe ayudar a Nairo Quintana a ganar el Giro de Italia, pero si logra engancharse a una buena escapada y siente que tiene con qué llevarse una etapa va a ir a buscar lo suyo. Dice que el objetivo de él es ganarse una etapa de la ronda italiana, aparte de la posición en que quede en la clasificación general. Eso le daría la tranquilidad de que sí le está respondiendo al equipo”.

Sus otras pasiones

El pedalista de 28 años tiene un gusto especial por las motocicletas. Según cuenta Rodrigo: “Con algo de sus primeros ingresos compró una moto de 180 centímetros cúbicos que estoy usando yo. En Italia tiene una de 300 cm3 , pero la quiere vender y comprar una que esté entre 600 y 1200 cm3”.

Finalmente, pocas personas saben que Winner Anacona se preocupa mucho por cuidar el medio ambiente, como manifestó su padre: “En Europa cuidan el reciclaje de las basuras y eso se le ha contagiado mucho, al ser un hombre que proviene del campo trata de “influenciarle” a los demás la responsabilidad ambiental. También le gustan mucho los animales. Quería montar un comedero para los perritos de la calle, pero nadie le prestó atención a la idea y desistió. Entonces compra concentrados y me dice que cuando vea a perritos con cara de hambre, saque y les dé un puñadito”.