Claramente una Guerrera


Señal Colombia
27 / 06 / 2017
Clara Juliana Guerrero, bolichera colombiana.
Clara Juliana Guerrero, bolichera colombiana.
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Todo tiene que ver con el apellido: Guerrero. A simple vista es una contradicción, pues su cara sugiere candidez. En la pista es una coincidencia, porque cuando ingresa tres dedos en una bola se convierte en implacable con pines y rivales. Además, ese apellido (es decir, su linaje) es la razón de que se encaminara en esta disciplina y lograra tantos triunfos. Su abuelo Leonardo Guerrero fue el fundador del Bolo Club de Armenia y quien animó a su hijo Diego para que practicara este deporte como él. Allí Diego Guerrero conoció a quien sería su esposa: Clara Inés Londoño, bolichera y socia del club. Ambos motivaron a su primer hijo para que practicara el bolo y el niño se la pasaba diciendo que quería vivir de eso.

 

Entonces desde que Clara Juliana nació (22 de abril de 1982) no tuvo demasiada opción: su mundo lo cercaría el Bolo Club, donde algunas veces los meseros la cuidaban mientras su familia derribaba pines. Cuando a los ocho años se animó a practicarlo de la mano del entrenador Floberto Valderrama, no hubo quién la detuviese. 

Clara Juliana Guerrero, bolichera colombiana / Instagram Clara Juliana Guerrero

El más apasionado de la familia –dice ella– era su hermano Diego, pero ella mostró, tal vez, más perseverancia. A los 13 años salió del país por primera vez hacia Ecuador para competir en Bolivarianos, a los 14 viajó a Hong Kong para debutar en un Mundial de mayores y poco tiempo después firmó su primer autógrafo. A pesar de que permanecía más ausente en el Colegio San Luis Rey, se destacaba en los estudios. “Yo soy muy estricta conmigo misma. Quiero que todo salga perfecto”, confiesa ella misma.

Pero a veces no podía legislar el mundo a su modo. A veces hubiera deseado más apoyo en su deporte, pero este no resultó. Mientras estudiaba Administración de Negocios en Medellín, se dejó seducir por la propuesta de Sara Vargas, su compañera en la selección Colombia para que jugara junto a ella en la Universidad de Wichita. “Mis padres tuvieron que vender todo para apoyarme en esa decisión”, asegura Clara, que se graduó en 2006 y se casó en 2008 con un bolichero llamado Joshua Kubiak.

Nunca más regresó a residir en Colombia. En Estados Unidos encontró más apoyo para competir y entrenar. Se levanta a las nueve de la mañana, va al gimnasio, trabaja resistencia y fuerza, estira y vuelve a la casa a almorzar. En la tarde entrena en la pista por dos horas y media. Y así, seis veces en la semana, salvo el sábado. Y así, continúa con la rutina que la ha convertido en una de las mejores representantes de esta disciplina en nuestro país

Clara Juliana Guerrero, bolichera colombiana / Instagram Clara Juliana Guerrero