"Sergio Luis Henao soñaba con jugar en el Real Madrid", dice su madre


Señal Colombia
22 / 06 / 2017
"Sergio Luis Henao soñaba con jugar en el Real Madrid", dice su madre
"Sergio Luis Henao soñaba con jugar en el Real Madrid", dice su madre
0

Así recuerda Cecilia Montoya las travesuras de Sergio Luis Henao cuando era pequeño. La madre del corredor del equipo UAE - Team Emirates le narró a Señal Colombia Deportes apartes de la infancia del nacido en Rionegro, Antioquia.

Cuando Sergio Luis entró a estudiar lo levantaba a las 6:30 de la mañana para que no llegara tarde. Nunca protestó por madrugar. Tampoco por los sándwich de jamón y queso, o de atún, que le echaba todos los días en la lonchera. “Mamá usted nos tenía mamados de tanto sándwich”, me dijo hace tiempo. ¡Qué tal! Ahora de grande se vino a quejar.

“Mamá usted nos tenía mamados de tanto sándwich”, me dijo hace poco. ¡Qué tal! Ahora de grande se vino a quejar.

Cecilia Montoya, madre de Sergio Luis Henao

Hizo la primaria en la escuelita de Rio Abajo y el bachillerato en el colegio de Santa Bárbara. Al principio le iba muy bien pero cuando comenzó sexto le empezó a coger pereza al estudio. Iba obligado, y obligado se graduó.

Te podría interesar sobre el ciclista antioqueño:

-A él no le gusta estudiar, así como a mí. Sáquelo del colegio-

-Nada de eso, Ómar. Dejá de decir bobadas delante del niño-

Siempre era la misma discusión. Y claro, alentado por el papá empezó a pedirme que lo dejara trabajar, que estaba aburrido de ir todos los días al colegio y que quería hacer otra cosa.

-Qué pena, mijito. Entre menos ganas le meta más se va a demorar-

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

Una publicación compartida de Sergiohenaooficial (@sergiohenaooficial) el

Eso le sacaba la piedra y hacía unas pataletas de padre y señor nuestro. De la rabia, salía corriendo y se iba para donde su primo Sebastián (hoy corredor del equipo Sky). Me decía que se iba a quedar viviendo allá pero a las dos horas ya lo veía rondado por ahí, parado en un morro que hay fuera de la casa, mirando para la cocina. También se ponía bravo cuando los hermanitos ya estaban en vacaciones y a él le tocaba ir a recuperar una materia.

-Sí ve, ma’. Ellos se quedan más bueno en la casa y a mí sí me toca ir-

-Pa’ qué no se pone las pilas, Sergio-

La materia con la que más sufrió también lo hace pasar penas hoy: el inglés. Le aterraba. Aún lo asusta. Ahora que estuvo tanto tiempo quieto le dije que aprovechara el tiempo y que tomara clases por Internet pero me dio la misma respuesta de hace muchos años:

-No, no, no. Qué pereza, ma’-

Eso sí, nunca perdió un año a pesar de ser tan desjuiciado. Siempre estaba pendiente y cuando iba por las notas, y las profesoras me decían en qué clase no le iba bien, yo misma me sentaba con él a estudiar. Hasta me tocaba quedarme leyendo el libro de matemáticas y aprenderme algunas cosas para después explicárselas. Era necesario ser fuerte porque el papá era muy alcahueta.

La materia con la que más sufrió también lo hace pasar penas hoy: el inglés.

¿Que si lo castigaba? ¡Claro! A toda hora. Se la pasaba metido en la quebrada con los primos. Cogían cabuyas, palos de guadua y clavos para armar una balsa y jugar a los navegantes. Duraba horas hasta que yo tenía que ir a traerlo. También lo regañaba porque era muy montador con los hermanos. Como era el mayor, se la pasaba molestándolos, incluso les pegaba.

Un vez le di una pela muy brava porque empujó a la hermana y le rompió la cabeza. Creo que tenía 9 años. Ya después, como era más grande que yo, le quitaba la televisión o no lo dejaba salir. Es que era bien cansón. A todos les tocaba lavar los trastes por turnos y Sergio siempre se quería saltar el orden.

-Ma’, el turno del almuerzo le toca a Juliana porque yo lavé el del desayuno-

-No señor. A ella le toca la de la comida-

Siempre zafándose de las obligaciones. Pero así como había cosas a las que les huía, hacía otras con gusto. Como ir a trabajar con el papá. Recuerdo que cogía su azadón, uno bien chiquito, y salía a arar la tierra. Una vez le dio dizque por ir a sembrar una parcelita de papa criolla detrás de la casa. Rompió un pedacito y las metió ahí. Estaba todo achantado porque no le dio ni para una sopa. 

 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

Una publicación compartida de Sergiohenaooficial (@sergiohenaooficial) el

 

 

***

Ahora que lo veo pedaleando con esos ciclistas tan famosos me acuerdo que a él no le gustaba montar en bicicleta. De pequeño decía que quería ser jugador del Real Madrid o del Barcelona. Pero nunca estuvo en una escuela o en un equipo del pueblo para cumplir ese sueño. Sólo jugaba con los primos las típicas ‘recochas’ en la casa de mi madre. Se la pasaba con Julián, el hijo de mi hermana, que era aún más ‘plaga’. Era muy ‘charro’ porque arrancaban como los mejores amigos y, después de un rato de pegarle a la pelota, terminaban agarrados.

Yo creo que fue ese el que le inculcó el amor por Atlético Nacional. Es que Sergio Luis no era hincha, ¡era fanático! Julián quería ser de las barras bravas del verde y a él se le pegó esa bobada. A mi hermana y a mí nos tocó librar toda una guerra. Y pensar que ahora Julián está haciendo curso para ser sacerdote. Así es la vida. 

Cuando jugaba Nacional, Sergio Luis sacaba la bandera y la ponía en la puerta de la casa. Tenía un montón de escudos pegados a la baranda de la cama. Un hermano mío lo vio tan aficionado que le regaló la camiseta original. Y cuando perdía el verde, ¡uy! eso era una catástrofe. Lloraba y todo. El papá de Sebastián es hincha a morir del Medellín y siempre que venía lo toreaba. Creo que fue en 2004 cuando el ‘Poderoso’ le ganó una final a Nacional y Sergio no quería ni salir de la casa.

-Mamá y que Alcides no vaya a venir a decirme nada porque no respondo-

No se le podía hablar. Se transformaba. Entraba como en una especie de trance y reflexión. Ahí sí se quedaba ‘quietico’. Menos mal con el tiempo se le fue quitando esa pendejada y se enfocó en el ciclismo.