¿Por qué vale la penar ver clásicas ciclísticas?

Ya en ocasiones anteriores te hemos dado razones para ver ciclismo de ruta (pero también para ver otros deportes como el microfútbol) pero hoy queremo s hablarte de las razones por las que vale la pena ver clásicas ciclísticas, carreras que se corren en una sola jornada y que tienen todos los ingredientes para llevar al límite, no solo a los deportistas que las compiten, sino también a los espectadores.

París-Tours

8 de octubre 8:30 a.m.

 

Este domingo 8 de octubre en nuestra pantalla tendremos una de esas competencias que han hecho historia por lo épico de su desarrollo, por la belleza de su trazado y por la calidad de sus competidores. Es la París-Tours y allí estará Fernando Gaviria representando al país de los escaladores en una competencia diseñada para los embaladores, un segmento en el que el antioqueño ya ha demostrado sus credenciales.

Así que animados por la carrera que tendremos y por la participación de Gaviria nos animamos a darte razones para ver este tipo de carreras. Sin más, entremos en materia:

 

1. Conservan la esencia del ciclismo

Asier Bilbao, del blog ‘Altimetrías de Colombia’, define muy bien la magia de las clásicas: “estas carreras son el último reducto del verdadero ciclismo añejo de toda la vida, donde aún se guarda y se conserva la grandeza de esta deporte. El del ciclismo a la antigua usanza, de carreteras angostas, reviradas y difíciles de controlar. Donde la planificación y la previsión son imposibles, y donde aún existen márgenes para salirse del guión y provocar situaciones de carrera diferentes e inesperadas. Y los vatios desarrollados por los ciclistas no tienen relevancia sobre los resultados. Ataques y contraataques continuos, batallas tácticas, inteligencia, astucia, sangre fría, sangre caliente, valentía, suerte y fondo físico. Son en definitiva carreras que aún mantienen intacta la esencia del ciclismo. La máxima expresión de la pasión por el deporte de competición más bello del mundo”.

 

2. No hay tiempo de nada

Al contrario de una carrera como el Giro de Italia, donde el competidor y su equipo tienen 3 semanas para plantear estrategias que los enruten a la victoria, en una clásica no hay mañana y quienes arrancan la competición deben enfocarse en la consecución de su objetivo desde el primer pedalazo.

En estas competencias, son constantes los ataques y las variaciones del trazado van decantando de a poco el grupo hasta llegar al final donde los embaladores hacen de las suyas y despliegan todo su físico en remates que no hacen otra cosa que aportarle más magia y encanto a una carrera que ya, naturalmente, la tiene.

Nicolás Van Looy, del portal Ciclo21, define de buena forma el espíritu de estas competencias: “El aficionado, quizás llevado más por el corazón que por un frío análisis de la realidad, sigue percibiendo las grandes carreras de un día como ese lugar donde el atleta debe de pelear contra sus iguales y contra los elementos y donde sólo uno, el más fuerte, prevalece”.

 

3.  Ganar una clásica es como ganar una de las tres grandes

Puede sonar exagerado, pero las complejidades de una clásica resumen en una única jornada lo que una de las grandes vueltas presenta a lo largo de tres semanas. 

Michele Bartoli, consagrado clasicómano dijo en ua charla con el periódico el tiempo que “ganar una clásica tiene un valor monumental, se entra a la historia de los grandes ciclistas del mundo. Un triunfo en alguna es como ganar el Giro, el Tour en un día. Son carreras de tradición y quedar en ese libro es fantástico. Yo siempre soñé con ganar y lo hice varias veces”

 

4. Son carreras llenas de historia

Para que una competencia reciba el nombre de ‘Clásica’ además de la característica de ser de una sola jornada debe tener un siglo realizándose. Esto garantiza que cuando estás viendo una clásica, estás viendo una competencia llena de historia.

Carreras como la París-Roubaix y la París-Tours vienen realizándose desde 1896 y cuentan con una historia que legitima su prestigio. A esto se suma que sus recorridos y coronas han sido alcanzadas por los más grandes pedalistas de la historia: Rik Van Looy, conocido como "Rik II", ha sido el único que ha ganado las nueve clásicas. A su turno, otra leyenda como Eddy Merckx, ganó un total de 25 competiciones de una sola jornada, aunque solo coronó en ocho clásicas diferentes. 

A estos nombres se suman otros históricos como Rik Van Steenbergen, Roger de Vlaeminck, Tom Boonen  Fabián Cancellara.

 

5. Ya tenemos participantes grandes

Es emocionante saber que Colombia ya tiene material humano para competir en todas los tipos de competencias ciclísticas. Clásicas como la París-Tours, carrera que está más diseñada para pasistas  y embaladores, ya han sido coronadas por un corredor criollo. En 2016, Fernando Gaviria, se convirtió en el primer pedalista criollo en alcanzar la victoria en esta centenaria competencia. Así mismo, otro pedalista que ya probó las mieles de la victoria en una clásica es Esteban Chávez, quien se llevó el título del Giro de Lombardía en 2016.

Como puedes ver hay muchas buenas razones para disfrutar de una buena clásica, ahora queremos que tu nos cuentes, ¿cuáles son las razones que tienes para ver clásicas ciclísticas?