Cantona no solo es sinónimo de talento y rebeldía futbolística, sino también de uno de los episodios más controversiales en la historia del deporte. Hoy, 25 de enero de 2026, se cumplen 31 años de la patada voladora que Eric Cantona lanzó contra un hincha del Crystal Palace en Selhurst Park, un acto que desbordó lo deportivo y abrió un debate global sobre el racismo, la provocación y los límites de la violencia en los estadios.
Cantona y la noche del “kung-fu” en Selhurst Park
El hecho ocurrió el 25 de enero de 1995, durante un partido entre el Crystal Palace y el Manchester United. Tras ser expulsado por una falta sobre Richard Shaw, Cantona se dirigía a los vestuarios escoltado por personal del club cuando un joven aficionado local, Matthew Simmons, descendió varias filas para increparlo violentamente.
En lugar de ignorarlo, el francés reaccionó de manera fulminante: saltó las vallas publicitarias y lanzó una patada voladora estilo “kung-fu”, seguida de varios golpes. La imagen dio la vuelta al mundo y quedó grabada como uno de los momentos más impactantes en la historia de la Premier League.
Los implicados: Cantona y el rostro del odio en la grada
Eric Cantona, capitán y figura absoluta del Manchester United, representaba el genio indomable del fútbol inglés de los noventa. Su oponente esa noche no fue un jugador, sino Matthew Simmons, un hincha de 20 años que posteriormente fue identificado como una persona con antecedentes por violencia y vínculos con grupos de extrema derecha.
Las investigaciones revelaron que los insultos proferidos incluían expresiones xenófobas y racistas, entre ellas: “¡Vete a tu país, francés de mierda!”, un detalle clave para comprender el trasfondo del estallido.
¡Vete a tu país, francés de mierda!
Consecuencias inmediatas para Cantona y el aficionado
Las sanciones fueron severas y ejemplarizantes. Para Cantona, el castigo incluyó la suspensión inmediata por el resto de la temporada, una inhabilitación mundial de nueve meses impuesta por la FA y una condena judicial inicial de dos semanas de prisión, posteriormente conmutada por 120 horas de trabajo comunitario.
Simmons, por su parte, recibió la prohibición de ingresar a estadios de fútbol y perdió su empleo tras hacerse pública su conducta y su ideología extremista.
La prensa, la opinión pública y el juicio social
Los tabloides británicos no tuvieron piedad. El Daily Mirror tituló “¡El fin!”, pidiendo la deportación del futbolista y su retiro definitivo. Sin embargo, la reacción social fue profundamente dividida. Mientras algunos condenaban el acto como imperdonable, otros defendían a Cantona, señalando que el racismo y el abuso verbal eran prácticas normalizadas en las gradas de los años noventa.
Manchester, especialmente, se convirtió en bastión de apoyo para el jugador, al considerar que su reacción expuso una problemática que el fútbol prefería ignorar.

El legado de Cantona: provocación, poesía y antirracismo
En su única aparición pública tras el incidente, Cantona dejó una de las frases más enigmáticas del deporte:
Cuando las gaviotas siguen al pesquero, es porque piensan que las sardinas serán lanzadas al mar.
Dicho esto, se levantó y abandonó la sala, alimentando aún más su aura de mito.
Tras cumplir su sanción, regresó en octubre de 1995 para liderar al Manchester United hacia el doblete de Liga y Copa, consolidando su estatus de leyenda. Con el paso de los años, el episodio forzó a la Premier League a endurecer las políticas contra el racismo en los estadios.
Hoy, Cantona sostiene que su único arrepentimiento fue “no haberle pegado más fuerte” al agresor, una declaración que sigue generando debate, pero que refleja el hartazgo de una época marcada por el silencio institucional frente al odio.
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Un momento que superó a los goles
Como dato revelador, una encuesta reciente en Inglaterra eligió la patada de Cantona como el momento más memorable en la historia de la Premier League, incluso por encima de goles y finales legendarias. Una prueba de que aquel acto, más allá de la violencia, marcó un antes y un después en la conciencia del fútbol moderno.



