5 maneras de ser revolucionario según el cine


David Jáuregui Sarmiento
02 / 11 / 2018
Imagen de la película Perder es cuestión de método.
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El cine tiene el poder de registrar la historia y de contar en imágenes los cambios o los momentos clave tanto de personas como de las sociedades y, desde luego, tiene el poder de revolucionar la visión del mundo a través de la pantalla gigante.

Prueba de ello son las películas El Rey (2004), Perder es cuestión de método (2005), Un hombre solitario (2009), Borrar de la memoria (2010) y Al abrir mis ojos (2015), cinco largometrajes que narran los encuentros y desencuentros de periodistas, empresarios del mal, jóvenes músicos y docentes universitarios que retan el poder con tal de llevar la verdad al límite y revolucionar algunas de las ideas que cambiaron el mundo.

 

A través de las imágenes en movimiento, estas películas muestran que cada persona tiene el poder generar cambios explosivos para las sociedades, algunas veces para bien y otras para mal, pero sin los que el mundo no sería lo que es hoy.

Por eso, en nuestra franja En cine nos vemos dejamos esta selección de cintas que comprueban que incluso desde el cine se muestran las pequeñas revoluciones que cambian el mundo.

 

El Rey
Lunes 26 de noviembre, 10:00 p. m.

Cuando Colombia todavía era un país excesivamente rural y alejado de todo tipo de industrialización y cuando la violencia partidista se resolvió dividiendo el poder entre las élites políticas del Frente Nacional, un hombre vio el futuro de lo que cambiaría la historia del país, aunque no para bien: la exportación de cocaína.

La historia del caleño Pedro Rey, protagonizada por Fernando “El Flaco” Solórzano, Cristina Umaña, Marlon Moreno y dirigida por José Antonio Dorado, deja ver que el narcotráfico en el país tiene sus raíces mucho más allá de Pablo Escobar, el Cartel de Medellín o el de Cali, y que incluso en la industria de las drogas se necesita la participación activa de extranjeros.

Además, que el problema también está en la demanda de los países que consumen tanta cocaína como producen dinero para comprarla.

Este largometraje estuvo nominado en los Premios Goya de la academia española y fue candidato al Óscar a mejor película extranjera en 2005, pero no logró entrar en las elegidas para ese año.

 

Perder es cuestión de método
Miércoles 21 de noviembre, 10:00 p. m.

Perder es cuestión de método deja entrever que incluso en un país consumido por la corrupción, las pequeñas alianzas pueden tumbar a aquellos que, escondidos detrás del poder político y económico, cometen delitos de grandes envergaduras.

En esta cinta el periodista Víctor Silampa, interpretado por Daniel Giménez Gacho, llega al fondo de una gigantesca trama de especulación inmobiliaria, luego de que investigara un macabro asesinato: un cuerpo empalado en las orillas de un lago en las afueras de Bogotá.

Para adelantar su investigación, el periodista y el oficinista Emir Estupiñán se valen de favores de miembros de la policía, una prestante prostituta amiga de Silampa y de toda la astucia de la que cuentan los comunicadores.

Políticos y empresarios corruptos, prostitutas, esmeralderos y otros periodistas hacen parte del mosaico de personajes que muestran que todos pueden ser revolucionarios y destapar las fauces del poder corrupto con algo de suerte y determinación.

 

Un hombre solitario
Domingo 18 de noviembre, 10:00 p. m.

Esta película, protagonizada por Colin Firth y dirigida por Tom Ford, trata un tema que aún hoy en día tiende a ser revolucionario: la debilidad de las minorías, y el trato que el poder y el establecimiento dan a lo que consideran diferente.

Para meternos en el tema, Ford narra con maestría la vida del profesor George Falconer, un profesor universitario británico y homosexual, quien lucha con desespero por encontrarle sentido a la vida tras la muerte de Jim, su compañero sentimental.

Cuando Falconer ha decidido suicidarse y atiende a su última clase de literatura, Kenny, un estudiante que se esfuerza por aceptar su auténtica naturaleza, encuentra en la reflexión de la clase del académico una acecha a George porque ve en él a un espíritu afín.

En clase Falconer habla sobre cómo se usa la política del miedo para poder manipular a las masas y el trato que le dan a las minorías en esa época, en la que además de la persecución de formas de vida como la homosexualidad también hay una tensión enorme por quienes no concuerdan del todo con el capitalismo, justo en un momento en el que la crisis de los misiles en la isla de Cuba amenaza el capitalismo occidental.

Por su actuación en esta cinta Colin Firth, quien ganó la Copa Volpi a la mejor interpretación masculina en el 66º Festival de Venecia y fue candidato al Óscar al mejor actor.

 

Borrar de la memoria
Martes 20 de noviembre, 10:00 p. m.

El periodismo es recurrente en las películas que narran momentos históricos porque son los comunicadores quienes se encargan de informar y sacar a la luz lo que los Gobiernos o los criminales callan.

En esta historia del mexicano Alfredo Gurrola, la valentía del periodista Germán Acosta destapa una olla podrida por más de 40 años, orquestada por el Gobierno y sus dispositivos de seguridad secretos.

La actitud revolucionaria del periodista, quien mantuvo intacta la ética de su labor en la investigación a pesar de los riesgos y las amenazas, lo lleva a descubrir el autor del asesinato de una joven estudiante en 1968 durante las revueltas estudiantiles, así como la relación que tiene el crimen con el Gobierno y Rentería, un documentalista también asesinado en circunstancias misteriosas.

 

Al abrir los ojos
Martes 6 de noviembre, 10:00 p. m.

Cuando un Estado pierde los estribos de la democracia y se hunde en la represión o la muerte como método legítimo de protección del Gobierno, la libertad de expresión cobra aún más importancia y se vuelve revolucionaria.

En el largometraje Al abrir mis ojos la directora tunecina Leyla Bouzid describe la situación de represión en su país a través de una banda juvenil liderada por Farah Kallel, la protagonista, quien con sus letras contrarias al Gobierno ve su vida y su integridad en peligro.

Kallel tiene que probar el peso de la represión policiaca incluso a través de abusos sexuales por sus letras consideradas revolucionarias, pero que son populares porque son consideradas justas entre su público.