El director mexicano Alfonso Cuarón nació el 28 de noviembre de 1961 en Ciudad de México, a pesar de que creció entre laboratorios, conversaciones científicas y una familia exigente que creía en las certezas del mundo moderno, Cuarón decidió seguir el camino del séptimo arte y a través del cine encontró la brújula que guiaría su vida.
Desde sus primeros ejercicios con una cámara a los 12 años hasta su llegada a Londres a comienzos de los años 2000, una migración que fue necesaria para su destino, Cuarón se ha movido por el mundo como se mueve en el cine: con curiosidad, duda y la certeza de que ninguna frontera es fija.
En cada etapa de su vida ha habido un desarraigo, dejó la Escuela Activa de Fotografía, abandonó México para trabajar en Estados Unidos, pero siempre tuvo en cuenta sus raíces. Luego se instaló en Europa para, además de criar a sus hijos, seguir filmando historias que viajan de continente en continente.
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Un cineasta formado en el tránsito
Cuarón estudió filosofía y cine en el Centro Universitario de Estudios Cinematográficos CUEC, donde conoció a Emmanuel “El Chivo” Lubezki y a Carlos Marcovich, una amistad profesional que sería determinante para su carrera. Con ellos realizó su primer cortometraje: Vengeance Is Mine.
Tras salir del CUEC sobrevivió trabajó en televisión: cargó cables, editó, hizo sonido, dirigió capítulos de programas de bajo presupuesto. Su formación real ocurrió lejos de la academia.
Sus primeros pasos en la industria entre México y Estados Unidos
En 1991 rodó la película Sólo con tu pareja, una comedia romántica irreverente que escribió con su hermano Carlos Cuarón. Contra todo pronóstico, fue un éxito en México y llamó la atención de Hollywood.
El éxito lo llevó a migrar a Estados Unidos, donde dirigió A Little Princess (1995), una adaptación delicada y luminosa que lo posicionó como un director sensible, capaz de contar historias infantiles sin subestimarlas. Luego filmó Great Expectations (1998), una versión moderna de Dickens. A pesar de las críticas mixtas, la película demostró que Cuarón era capaz de moverse en grandes producciones.
El regreso a México
En el 2000 regresó a su país natal para filmar la película Y tu mamá también (2001), que cuenta la historia de dos jóvenes que viajan por carretera junto a una hermosa mujer española.
La cinta no solo revitalizó el cine mexicano, sino que plasmó un relato contundente de las desigualdades, los deseos, los silencios y los duelos que atraviesan al país.
Harry Potter y el prisionero de Azkaban: el salto definitivo, de México para el mundo
J.K. Rowling, la creadora de la saga de Harry Potter, quedó profundamente conmovida cuando vio A Little Princess, y sugirió a Alfonso Cuarón para dirigir la tercera entrega de la saga cinematográfica: Harry Potter y el prisionero de Azkaban. A pesar de que Cuarón no había leído los libros no dudó en aceptar en cuanto leyó el guion, y sin lugar a dudas logró capturar la esencia que tanto Rowling como Warner Bros estaban buscando.
El resultado fue un filme más oscuro, íntimo y adulto. El proceso fue tan satisfactorio que incluso que Rowling aseguró que Cuarón introdujo detalles que parecían anticipar giros de libros que aún no habían sido publicados, sin tener acceso a información privilegiada.
A pesar de estar al frente de una franquicia global, Cuarón no perdió su identidad: incorporó calaveritas de azúcar mexicanas en Honeydukes, hizo que Dumbledore tarareara una melodía mexicana y colocó una fuente con águilas devorando serpientes en el patio del castillo. Esos guiños discretos consolidaron El prisionero de Azkaban como la entrega más personal de la saga y una de las más aclamadas por crítica y público. Para Cuarón, esos dos años fueron “los más bellos de su vida”, y marcaron el inicio de su etapa como cineasta global.
Desde Señal Colombia te compartimos cinco películas para entender quién es Alfonso Cuarón, el cineasta mexicano que encontró en la migración y en el séptimo arte una forma de contar historias profundamente humanas.
Cinco películas para conocer a Alfonso Cuarón
1. Y tu mamá también (2001)
Con esta película, Cuarón regresó a México para filmar algo más que una road movie: construyó un retrato generacional incómodo, honesto y profundamente humano. Y tu mamá también sigue a Julio y Tenoch, dos adolescentes que se lanzan a la carretera en compañía de Luisa, una mujer que parece huir de sí misma. Lo que comienza como un viaje lleno de alcohol, sexo y bravuconadas, pronto revela el verdadero corazón del filme: un país atravesado por desigualdades, amistades frágiles y un deseo urgente de saberse vivo.
Cuarón emplea un narrador omnisciente que interrumpe la historia para subrayar aquello que los personajes no ven: la crisis política, la precariedad rural, el futuro incierto de los jóvenes. Luisa, en su propia desolación, funciona como el espejo que obliga a Julio y Tenoch a dejar de fingir ante los demás y ante sí mismos.
2. Harry Potter y el prisionero de Azkaban (2004)
Cuando Alfonso Cuarón llegó a Hogwarts, la saga cambió para siempre. El prisionero de Azkaban se convirtió en la película que marcó el tránsito del universo de Harry Potter hacia una etapa más oscura, emocional y cinematográfica. Bajo su dirección, los personajes dejaron de ser niños protegidos y empezaron a enfrentarse a la complejidad del miedo, la pérdida y la verdad.
Alfonso Cuaróntomó el universo literario y lo desenmarcó: el castillo se volvió más orgánico, el vestuario más cotidiano, la fotografía más melancólica. Introdujo detalles visuales que hoy parecen parte natural del canon,desde el uso del clima como metáfora emocional hasta los famosos planos circulares que capturan la sensación de un mundo que se mueve sin control.
3. Niños del Hombre (2006)
Con Niños del hombre Alfonso Cuaróncreó una de las distopías más inquietantes de este siglo. La película ubica al espectador en un futuro donde la humanidad ya no puede reproducirse y el planeta se ha convertido en un territorio de desasosiego permanente. En medio del caos aparece Theo, un hombre desencantado que debe escoltar a Kee, la única mujer embarazada en casi dos décadas.
El filme se convirtió en una referencia obligada del cine contemporáneo por sus secuencias de planos largos, pero también por su lectura política: un mundo que criminaliza a los más vulnerables, que se repliega en el autoritarismo y que mira el futuro con miedo. En esa oscuridad, Alfonso Cuarón deja un único resquicio de esperanza: la vida que vuelve.
4. Gravedad (2013)
En Gravedad, Alfonso Cuarón transformó el espacio en un territorio emocional. La historia de la doctora Ryan Stone, perdida en la inmensidad tras un accidente catastrófico, funciona como una metáfora del duelo, la supervivencia y la capacidad de renacer. Aunque la película es conocida por su revolución técnica: tomas imposibles, 3D impecable, sensación real de gravedad cero, su fuerza radica en lo íntimo: una mujer obligada a encontrarse consigo misma en medio del vacío absoluto.
Sandra Bullock sostiene el relato desde la vulnerabilidad física y emocional, mientras Alfonso Cuarón utiliza el silencio, la respiración y la luz como herramientas narrativas. El filme ganó siete premios Óscar y redefinió la experiencia visual del cine.
5. Roma (2018)
Roma es la película más personal y artesanal de Alfonso Cuarón. Filmada en un blanco y negro meticuloso, reconstruye la memoria afectiva de su infancia a través de Cleo, la trabajadora doméstica que sostuvo a su familia durante los años setenta en la Ciudad de México. No es un ejercicio de nostalgia, sino un acto de reconocimiento: Cuarón mira el pasado con una honestidad que conmueve y también incomoda.
La película aborda temas como la desigualdad, la intimidad femenina y la violencia política, pero lo hace desde la mirada amorosa y silenciosa de Cleo, interpretada magistralmente por Yalitza Aparicio. Cada escena está construida como un tapiz de recuerdos, los sonidos del barrio, los movimientos de la calle, el caos del país entrando en la vida privada. Roma ganó tres premios Óscar y se convirtió en un símbolo de la tensión entre las plataformas de streaming y el cine tradicional.


