"El gran dictador", un manifiesto antifascista


David Jáuregui Sarmiento
08 / 03 / 2021
Cine

El gran dictador

Charles Chaplin encarna al "Gran Dictador"
El gran dictador
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Cuando el mundo apenas conocía el horror de la Segunda Guerra Mundial Charles Chaplin estrenó la película El gran dictador (1940), una cinta que se expresa abiertamente en contra del abuso de poder, el fascismo y el nazismo.

El filme, escrito, dirigido y protagonizado por el mismísimo Charles Chaplin, fue además la primera película sonora de Chaplin y también un rotundo éxito comercial del cine en ese momento.

Protagonizada por Paulette Goddard, Jack Oakie, Reginald Gardiner, Henry Daniell, Carter De Haven, Grace Hayle, Maurice Moscovitch y Billy Gilbert, esta película llegó incluso a molestar en el Gabinete de Adolf Hitler, a quien hacía una referencia casi directa y que parecía prever los horrores que por cuenta de él vería el mundo.

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Charles Chaplin en el Gran dictador

Una visión del futuro

El gran dictador cuenta la historia de un humilde barbero judío que, tras combatir para el ejército de Tomania en la I Guerra Mundial, vuelve a su casa años después del fin del conflicto.

Un accidente aéreo ha dejado amnésico al barbero y no recuerda prácticamente nada de su vida pasada. No conoce la situación política actual del país: Adenoid Hynkel, un dictador fascista y racista, ha llegado al poder y ha iniciado la persecución del pueblo judío, a quien considera responsable de la situación de crisis que vive el país que gobierna.

Paralelamente, Hynkel y sus colaboradores han empezado a preparar una ofensiva militar destinada a la conquista de todo el mundo.

Charles Chaplin en el Gran dictador

Un ataque frontal contra el fascismo

Estrenada en Nueva York el 15 de octubre de 1940, la película El gran dictador, impactó especialmente debido a que Chaplin era para ese momento una de las más grandes estrellas del cine comercial estadounidense por lo que, para muchos, fue una sorpresa que escogiera precisamente ese tema para su primera película hablada.

Pero de acuerdo con la Deutsche Welle (DW), la televisión pública alemana, la conexión entre Adolf Hitler y Chaplin no era nueva, pues data de años antes del estreno de El gran dictador, cuando el director estadounidense fue denunciado por fuerzas nacionalistas alemanas.

Charles Chaplin en el Gran dictador

Según la DW, el diario propagandístico Der Stürmer había escrito en 1926 que el cineasta era un judío cuyas temáticas en el cine frecuentemente estaban relacionadas con los conflictos con la ley.

Esta afirmación, sin embargo, era mentira pues Chaplin no era judío, aunque se negó a decirlo públicamente. Para Chaplin desmentirlo sería caer en el juego de los antisemitas, algo que un hombre de su genio supo reconocer calmadamente.

El gran dictador hace una certera descripción de las maneras políticas y discursivas de Hitler, al mismo tiempo que critica con la sátira el nacionalismo con apuntalado ingenio y profundidad.

Charles Chaplin en el Gran dictador

La grotesca imitación de la lengua alemana, por ejemplo, exagerando los fonemas guturales del idioma y el reemplazo de personajes reales por mofas actuadas hizo parte del repertorio de recursos con los que su película hizo una incisión discursiva a la forma de operar de los nazis y de transmitir y alcanzar sus objetivos.

“Charlie Chaplin explicó en una ocasión que lo más divertido del mundo es hacer parecer ridículas a personas vanidosas que ocupan posiciones elevadas. Según él, no había persona en el mundo que encajara mejor en ese perfil que Hitler”, explica la DW.

Es así que los personajes Adenoid Hynkel, Garbitsch, Herring y Benzino Napolini son en realidad personajes satirizados de Adolf Hitler, el ministro de propaganda Nazi Joseph Goebbels, el prominente Hermann Göring (mano derecha del partido Nazi y Hitler) y Benito Mussolini, por lo que en Alemania este largometraje cayó como un ataque directo del cineasta hacia sus ambiciones expansionistas.

Charles Chaplin en el Gran dictador

A pesar de ello Chaplin encontró fuertes contradictores a la película en EE. UU., pues este país no entró en la Segunda Guerra Mundial hasta un año después de iniciada y Hollywood, la meca del cine mundial, todavía hacía negocios con Alemania.

Según la DW, Chaplin consideró la posibilidad de cancelar el proyecto debido a las críticas de los círculos políticos conservadores, pero el entonces presidente, Franklin D. Roosevelt, intervino pidiéndole que siguiera adelante a pesar de cualquier circunstancia.

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