¿Por qué el uso de actores naturales en el cine?


David Jáuregui Sarmiento
30 / 04 / 2019
Fotograma de la película Leonera.
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Aunque estamos acostumbrados a las grandes estrellas del cine como uno de los principales atractivos para acercarse a las salas de cine, el séptimo arte no depende exclusivamente del talento y las capacidades artísticas de los intérpretes profesionales.

Si bien es innegable que grandes obras maestras del cine no serían lo mismo sin la interpretación de actores estelares, quienes han tenido años de entretamiento y experiencia, la historia del cine ha demostrado que la capacidad dramática de los actores naturales -o no profesionales-, quienes interpretan personajes que prácticamente son ellos mismos pues recrean verdaderos aspectos de sus vidas, puede resultar enormemente convincente en la pantalla grande en algunos casos.

Por eso, de la misma forma que podemos afirmar que 'El Padrino' (1972), de Francis Ford Coppola, no hubiera sido el mismo éxito sin Marlon Brando, Robert De Niro o Al Pacino; también podríamos afirmar que sin Leandro Firmino o Alexandre Rodrigues, la película 'Ciudad de Dios' (2002), de Kátia Lund y Fernando Meirelles, tampoco habría alcanzado el nivel de autenticidad que la convirtió en un hito del cine latinoamericano.

Meirelles y Lund son apenas dos del largo listado de cineastas que se han valido de actores naturales para llevar sus historias a otro nivel, pues se trata de una herramienta que permite a los cineastas explorar la realidad social y emotiva de sus personajes con una fidelidad única.

Es precisamente el caso de la película argentina 'Leonera' (2008), dirigida por Pablo Trapero, que narra la historia de Julia, una mujer acusada del asesinato de su novio. Sin estar totalmente seguros de su culpabilidad, Julia es llevada a prisión, donde descubre que está embarazada. Allí, en prisión, Julia tendrá que llevar hasta las últimas consecuencias un intento de motín para poder conservar a su hijo y posteriormente escapar.

'Leonera', elogiada en el festival de Cannes, es una cinta en la que los actores no profesionales hacen parte importante del impacto dramático, pues la vida dentro de la prisión no hubiera sido recreada de la misma forma sin las personas que efectivamente conocen la vida en la cárcel y todo lo que hace la prisión en el espíritu humano.

“Son más realistas y pueden mostrar parte de su experiencia vivida. Tienen muchas ventajas y en una película el idioma coloquial ayuda mucho, uno encuentra rostros que no encuentra en actores profesionales, rostros curtidos. Un ejemplo notable es el de Fellini, que escogía por rostro a sus actores y doblaba sobre éstos el diálogo. Así hizo, por ejemplo, en Satiricon: los carpinteros de Roma eran los emperadores de la película”, explicó el director colombiano Luis Ospina en entrevista al diario El Tiempo cuando se cuestionó el uso de actores naturales.

¿Quiénes usan actores naturales?

El uso de actores naturales tiene tantos años como el cine, explicó Ospina en su encuentro con El Tiempo. Él mismo ha utilizado actores naturales, como por ejemplo en 'Agarrando pueblo' (1977). Varios directores colombianos, algunos de ellos ampliamente reconocidos en el mundo como Víctor Gaviria (director de 'La vendedora de rosas' o 'Rodrigo D No Futuro'), han utilizado este recurso para sus producciones y el resultado ha sido exitoso, ya que han recibido reconocimientos importantes del mundo del cine.

En países sin una tradición de cine o de teatro, tenemos que recurrir a los actores naturales. Colombia, en donde no hay sino tradición televisiva, algunos directores preferimos trabajar con actores que no sean de la televisión, sobre todo en un momento en el que las relaciones entre la ficción y el documental se están borrando.

Luis Ospina, en entrevista para El Tiempo

Sin embargo, fue el neorrealismo italiano, la corriente de la posguerra, con directores como Roberto Rossellini o Vittorio de Sica, lo que despertó el interés genuino por las facultades de tener frente a la cámara una combinación de actores profesionales y naturales, así como los beneficios de grabar en locaciones naturales y no recreadas, como se hacía hasta ese momento. Obras clásicas como 'El ladrón de bicicletas' (1948), de De Sica; 'El Carterista' (1959), de Robert Bresson, o 'Gomorra' (2008), de Matteo Garrone, hacen parte del largo listado de largometrajes que le deben parte de sus éxitos a interpretaciones de actores no profesionales.

Vale la pena recordar que tanto 'El abrazo de la serpiente' (2015), de Ciro Guerra, como 'Pájaros de Verano' (2018), codirigida por él y Cristina Gallego, la primera seleccionada a los premios Óscar y la segunda preseleccionada para el mismo galardón a mejor película extranjera, tuvieron en su reparto actores naturales quienes le imprimieron una tonalidad de realismo y autenticidad que tal vez no hubiera sido posible de otra manera.