Puentes en el mar (2023) es una película colombiana de ficción dirigida por Patricia Ayala Ruiz que se centra en la historia de Alicia y Michael, madre e hijo unidos por una relación marcada por la sobreprotección. Alicia busca impedir a toda costa que su hijo sea reclutado por las bandas que dominan el barrio. Michael, cansado de esa vigilancia constante, toma una decisión equivocada que terminará llevándolos a ambos a un abismo incierto.
La cinta fue filmada en Tumaco, Nariño, y aunque se trata de una obra de ficción, retrata la violencia que se vive en algunos territorios de Colombia, donde existen fronteras invisibles, control armado y una cotidianidad atravesada por el miedo. En este contexto, la infancia y la juventud viven bajo amenaza permanente.
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Tráiler Puentes en el mar
La vida entre fronteras invisibles
Puentes en el mar (2023) retrata la presencia de bandas armadas, el control territorial y el reclutamiento forzado, así como la imposibilidad de ser joven en ciertos contextos: lugares donde crecer es una proeza y donde el futuro se construye desde el miedo.
La relación entre Alicia y Michael se convierte en el eje emocional de la película, una tensión constante entre el deseo de proteger y la necesidad de decidir por cuenta propia.
De la experiencia documental a la ficción
Aunque Puentes en el mar (2023) marca el debut de Patricia Ayala Ruiz en la ficción, su mirada está profundamente atravesada por su trayectoria como documentalista. El proyecto nació hace más de una década, cuando la directora conoció Tumaco y uno de sus barrios más complejos, Nuevo Milenio, en la comuna 5. Lo que inicialmente iba a ser un documental terminó transformándose en ficción tras un largo proceso de acercamiento al territorio.
Para construir la película, Ayala Ruiz volvió a Tumaco y vivió allí durante un año. El elenco está conformado por actores y actrices naturales, lo que refuerza la sensación de cercanía y veracidad. Más que representar el conflicto, la película se interesa por la manera en que este se filtra en la vida cotidiana y en las relaciones familiares.
Los verdaderos puentes en el mar
En Tumaco, los puentes de madera conectan barrios palafíticos y permiten el tránsito diario de sus habitantes. Son estructuras frágiles y porosas que exigen cuidado y equilibrio. En la película, estos puentes funcionan como una metáfora del territorio y de la vida misma: avanzar implica siempre el riesgo de caer.
El mar, la lluvia y el paisaje del Pacífico no aparecen como postales exóticas, sino como parte del entorno que condiciona la existencia. Tumaco no es solo el escenario de Puentes en el mar; es uno de sus personajes principales.
Puentes en el mar (2023) es una historia local que dialoga con realidades universales: el miedo a perder, la necesidad de elegir y la dificultad de crecer cuando el entorno no ofrece alternativas.


