El aporte de Irán a la cinematografía mundial


David Jáuregui Sarmiento
17 / 09 / 2019
Imagen de la película 'Relatos iraníes'
Hombre iraní haciendo a un reclamo a cámara junto a otras personas de su misma nacionalidad
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Irán tiene una destacada tradición cinematográfica que se ha hecho famosa en el mundo por tratar, en parte, temas existenciales, por retratar dramas humanos universales, y también por su contenido político que ha llegado para incomodar a las estructuras de poder en una sociedad gobernada por un régimen autoritario.

'Relatos iraníes' es una película dirigida por Rakhshan Bani-Etemad que cuenta la historia de hombres y mujeres que desde siempre han luchado por sus derechos, como por ejemplo los cineastas, trabajadores, intelectuales, empleados del estado y trabajadores sociales con la esperanza de que la luz del amor y la esperanza pueda iluminar sus vidas.



Esta temática, sin embargo, no es solo el sustento de esta película. También trata sobre el punto central del movimiento conocido como nueva ola iraní, una avalancha de expresión en la que el cine, específicamente el cine que el régimen iraní quiere censurar, levanta los brazos para expresarse libremente desde la imagen en movimiento.

Aunque se dice que la nueva ola surgió en 1964 con la segunda película del director iraní Hajir Darioush, 'Piel de serpiente', basada en la novela 'El amante de Lady Chatterley' (1928), del escritor inglés D. H. Lawrence, se considera a los pioneros de esta movida del cine a realizadores como Abbas Kiarostami, Dariush Mehrjui, Masoud Kimiay, Nasser Taqvai, Sohrab Shahid Sales, Bahram Beizai y Parviz Kimiavi, quienes hicieron películas innovadoras de cine independiente con lenguaje poético, tonos profundamente cargados de política y filosofía social.


Una mujer iraní con cara afligida posa en un callejón oscuro en luz día

Imagen de la película 'Relatos iraníes'


Desde su aparición, la nueva ola ha roto varios esquemas, como en 2006 cuando según la página especializada Cine para leer, cruzó la frontera de los 100 largometrajes y 200 series de TV en menos de 365 días, una producción que no solamente en números habla por sí sola, sino que además se hace en un contexto sociopolítico en el que el gobierno se esmera en imponer la censura sobre el arte que producen sus ciudadanos.

"En los últimos 20 años, la guerra con Irak y el régimen dictatorial han provocado la fuga de cerebros desafectos al gobierno. En tal período, el cine iraní ha sido conocido en el extranjero y logrado muchos primeros premios en los más prestigiosos festivales del mundo: Venecia, Cannes, Berlin, San Sebastián, Montreal, Toronto, Chicago. También en Locarno, Valladolid o Singapur. Lo han logrado realizadores con un estilo novedoso, análogo a los de la Nueva Ola francesa o al Nuevo Cine británico en el siglo XX", aseguró el experto en la materia, Manuel Alcalá, en su artículo 'El nuevo cine iraní bajo censura'.


Una mujer iraní camina en una noche oscura

Imagen de la película 'Una mujer camina sola de noche'


Señal Colombia ha sido testigo de su revolución cinematográfica. Por nuestra pantalla han pasado películas de altísima factura conceptual y de imagen, con películas como 'Una separación' (2011), de Asghar Farhadi; 'Nadie sabe de gatos persas' (2009), de Bahman Ghobadi, y 'Una mujer camina sola de noche' (2014), de Ana Lily Amirpour.

Sin embargo, es imposible hablar de este movimiento artístico sin hacer una mención especial a Abbas Kiarostami, fallecido en 2016, y uno de los principales exponentes de la nueva ola iraní, quien entre otras distinciones recibió la Palma de Oro del Festival de Cannes por su película 'Copia certificada' (2010).


Un hombre y una mujer se abrazan en las escaleras de un pórtico

Imagen de la película 'Copia certificada' de Abbas Kiarostami


En este largometraje de Kiarostami fue vetado en su patria por el modo de vestir de la protagonista Juliette Binoche, y al director ya se le prohibía rodar en el Irán durante dos años. Tanto el arte como el cine en Irán es hoy, como en cualquier dictadura, un tema peligroso y los directores de esta ola han retado los designios del régimen con sus producciones, como una forma desde el séptimo arte de alzar la voz por todos los habitantes de su país.

Vale la pena recordar que desde la mitad del siglo XX la vida cultural de la antigua Persia ha vivido profunda transformación y, una vez fue abolida la monarquía persa, la revolución cambió el nombre oficial del país, Persia por el de Irán, y lo transformó en una república islámica teocrática en 1979. Hoy en día sabemos que tras las apariencias aperturistas de aquella revolución se ocultaba una estructura dictatorial dirigida por una minoría de radicales clérigos mahometanos (islamistas).