El velocista que compartió equipo con Juan Guillermo Cuadrado


Señal Colombia
31 / 03 / 2017

Rubén Darío Murillo Minota nació para el fútbol, pero no le hizo caso al destino. No le importó ser originario de una zona tan futbolera como Urabá ni se animó a seguir el camino de un compañero excepcional en el Manchester Urabá, un niño al que apodaban ‘El Cortico’ y al que años después conocería el mundo por su nombre: Juan Guillermo Cuadrado. ¿Por qué ahora Rubén integra la selección Colombia de pista?

Murillo nació en Apartadó, se crió en Chigorodó, pero lo inscribieron en fútbol en su ciudad natal y comenzó su corta carrera como defensor central. “Yo era muy bueno, me gustaba dar pata con ganas. Cuadrado era otra cosa, era un fenómeno. Yo insisto en que él no es ni la mitad de fantástico de lo que era cuando niño. Ahora simplemente juega como los técnicos le dicen”, asegura Murillo, nacido el 29 de enero de 1990.  

La bicicleta se le atravesó antes de los once años, porque su mamá le regaló una para que se transportara a los entrenamientos de fútbol. Luego se quedó absorto por una pista de bicicrós que construyeron para unos Juegos Departamentales. “Y yo no aguanté la curiosidad y me fui a probar. Monté en guayos y todo, y seguí haciéndolo un buen tiempo después de las prácticas de fútbol”, añade este corpulento urabaense de 1.70 de estatura.

Debió decidir un día entre el fútbol y el BMX, y se inclinó por lo segundo. Representó a Colombia en esta disciplina hasta sus 21 años y en su camino se atravesó John Jaime González, que luego de verlo entrenar en el velódromo de Medellín le propuso que corriera un Nacional de pista. “Terminé ganando una de oro y dos de plata y me quedó gustando. Además me dijeron que me iban a apoyar si seguía. Me emocioné”. Se motivó, también, porque quería tener las piernas gruesas como los velocistas referentes de entonces: Rodrigo Barros, Jonatan Marín, Leonardo Narváez...

Desde entonces es pistero y uno de los pocos ciclistas de su región. El Urabá está asociado con fútbol, atletismo y pesas, pero no con las bielas. Allí, la bicicleta es más un medio de transporte. “No hay tantos escenarios deportivos para esta disciplina y aparte es costoso. Por eso lo más fácil es comenzar en otros deportes”.

Pero si el Urabá tuviera más infraestructura, produciría excelentes pisteros, pues la fisiología de sus habitantes es favorable: fuerza natural y extremidades largas al mismo tiempo. “Yo sólo conozco a Jaime Castañeda, del equipo UNE-EPM y que es de Chigorodó. De resto, es raro ver a un ciclista profesional de nuestra zona. Ojalá eso cambie”.

Foto: Juan Carlos Quintero.