Squash: una pasión heredada


Señal Colombia
24 / 11 / 2015
Miguel Ángel Rodríguez, squashita colombiano.
Miguel Ángel Rodríguez, squashita colombiano.
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Cada deportista tiene un torneo que se convierte en su preferido y para Miguel Ángel Rodríguez bien podría ser el Qatar Classic, que terminó en pasado 3 de noviembre en Doha y donde quedó eliminado en primera ronda a manos del egipcio Omar Mosaad en un juego rápido y exigente llevado a 5 games.

Su técnica, habilidad y destreza lo han posicionado entre los máximos referentes del squash y lo han llevado a conocer las canchas más espectaculares del mundo. Y cómo no ser uno de los mejores si Miguel tiene a uno de los mejores maestros de este deporte: su padre, Ángel Rodríguez, quien fue campeón nacional y se mantuvo en el primer lugar por más de 10 años.

“Cuando mi papá jugaba yo iba a verlo competir. Me acuerdo que quería imitar sus movimientos pero la raqueta era más grande que yo. Apenas era un niño y mi vida ya empezaba a girar en torno a este hermoso deporte”, recuerda. Miguel ya tiene 31 años, pero la pasión sigue intacta. Entrena de cuatro a cinco horas diarias, dividas en dos turnos diferentes. Su acondicionamiento físico consta de gimnasio, polimetría (consiste en saltos con desniveles para mejorar la fuerza del tren inferior), velocidad, 50 piscinas dos veces a la semana y bicicleta estática. Él sabe que no puede dar ventajas, que los mejores tienen que hacer muchos sacrificios, que siempre tiene que dar el ciento por ciento, así como se lo repite su padre cada vez que lo nota fuera de forma.

A pesar de que nació y creció en el mundo de un deporte que en Colombia ha sido exclusivo, por la inexistencia de canchas públicas y la baja accesibilidad de las pocas que se encuentran en clubes privados y cajas de compensación, con su esfuerzo y dedicación ha logrado impulsar el squash en todo el país. “Este es un deporte que se puede practicar a cualquier hora del día y es sano. Ya tenemos canchas públicas en Medellín, y Bogotá también tiene un complejo nuevo. Además encuentras canchas en los conjuntos residenciales, en las universidades, en las cajas de compensación. Eso sí, necesitamos más canchas públicas. Es una realidad que no todos pueden acceder a clubes privados”, dice.

Orgulloso de lo que ha conseguido en su carrera profesional, (múltiples medallas en Panamericanos, Centroamericanos y Sudamericanos) Miguel sabe que además de su padre; Constanza, su madre, también ha sido vital en su vida. Ella, al haber sido deportista y entrenadora personal, le ha inculcado ese espíritu de competitividad. “Soy una persona muy familiar. Como estoy muy poco en Bogotá aprovecho para ir a comer, ir a cine, para hacer muchas cosas con mi familia”, reconoce, quien es hoy por hoy el mejor colombiano en su disciplina. Miguel Ángel siempre quiere ganar, terminar segundo no está en su ADN y por eso junto a su cuerpo técnico trabaja todos los días para llegar a ser el mejor. Y no está lejos. En varias ocasiones ha estado entre los mejores cinco jugadores del planeta, algo que lo motiva y lo llena de orgullo para seguir adelante.

Su reto próximo serán los Juegos Centroamericanos y del Caribe 2018, donde buscará el oro. Sin lugar a dudas, será uno de los mayores atractivos para la afición.