“Me gustaría ser Hulk”: Carlos Mario Oquendo


Señal Colombia
31 / 03 / 2017
“Me gustaría ser Hulk”: Carlos Mario Oquendo
“Me gustaría ser Hulk”: Carlos Mario Oquendo
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Y no está lejos de su sueño, porque lo más parecido a Hulk que tiene este bicicrosista antioqueño, medallista olímpico en Londres 2012, es la tolerancia al dolor. Hace más de 20 años, sufrió su primera caída en la pista Belén de Medellín: sus papás Carlos Alberto y Élide vieron desde la tribuna cómo la bicicleta subió muy rápido en el primer morro de la pista y le reventó la boca al niño. Hasta donde recuerda, Oquendo tiene más de diez cicatrices en su cuerpo, seis tornillos en la mano izquierda y once en la clavícula. Y se ríe sobre su prontuario. A casi todo lo que dice le incluye al menos una sonrisa, como en esta entrevista de 56 preguntas rápidas con Señal Deportes, en la que habló de todo.  

Una película

Transformers I

Una canción.

Rollin, de Limp bizkit

Lo menos chévere de ser bicicrosista.

Las caídas

Un amigo para toda la vida.

Rodrigo Rueda.

La caída que más recuerda.

En el Mundial de Sudáfrica. Yo estaba en el partidor esperando y se cayó toda la manga en la segunda recta, menos mi hermano que estaba compitiendo. La mitad de gente se fue hospitalizada.

Una caída suya.

Cuando me quebré el radio, hace como diez años.

Para qué sirve la fama.

Para tener más relaciones sociales.

Un jugador de la Selección Colombia.

Falcao.

El mejor deportista de la historia de Colombia.

Mariana Pajón.

¿Qué momento borraría de su vida?

Ver los Juegos Olímpicos de Beijing 2008 por televisión. Me dolió mucho no haber ido.

¿Qué pasó?

Yo peleaba por el tercer cupo que lo escogían los entrenadores. Y eligieron a Augusto Castro. Me dolió porque en Chula Vista, en una concentración, les gané a todos. Pero no me llevaron, tal vez porque me faltaba madurez.

¿Lloró?

Sí, claro. El día en que compitieron en los Juegos. Me dio mucha tristeza.

Una deuda pendiente.

Ser campeón mundial.

¿Dónde le gustaría morirse?

Sobre una bicicleta a los 80 años. Me desmayo y después me voy por un barranco.

¿Cada cuánto dice “pida que yo invito”?

No digo, sólo pago. Pasa seguido.

Un súper poder.

Convertirme en cualquier persona.

¿Quién?

En James, para jugar un partido en el Real Madrid.

¿“Le gustaría incluir el servicio”?

Sí.

¿”Le gustaría agrandar las papas”?

No.

¿“Pasillo o ventana”?

Ventana para dormir y no tener la cabeza por ahí volando.

¿“En qué término la carne”?

Tres cuartos.

¿Cuántos países conoce?

Unos 28.

¿Con cuál se queda?

Holanda. Me parece una cultura muy abierta.

¿Cuántos pasaportes tiene?

Como cuatro.

Un chiste.

-¿Bailamos?-

-Claro-

-¿Pero quién saca a mi amiga?-

-¡¡¡SEGURIDAD!!!

Un Power Ranger.

El azul.

Su ídolo deportivo.

Michael Phelps. Desde Beijing, dije: ‘qué man tan teso’. Leo bastante sobre él y me gusta que sea muy entregado al entrenamiento. 

¿Quién es la persona que más lo regaña?

Antes, mi papá.

El más regañado por usted.

Juan David, un deportista de La Estrella que le dicen ‘Tostado’ y al que apoyo bastante. En la pista le digo muchas cosas: ‘Hey, qué estás haciendo’. ‘Hey, metete por acá mejor’. ‘¡Heeeey!’.

Rubia o morena.

Rubia.

Cuerpo o cara.

Cara.

Un libro.

Los Cinco Acuerdos, de Miguel Ruiz.

Un tatuaje pendiente.

Los aros olímpicos.

Una promesa incumplida.

Viaje en crucero con mi ex.

La mejor foto que ha tomado.

En un paseo en el Nevado del Ruiz. Aunque ya me robaron la cámara, con lentes y todo.

Algo que no tolere.

La conchudez.

Algo que no tolere de usted mismo.

La dificultad para decir no a muchas cosas.

Un piropo.

¿Te dolió mucho la caída del cielo?

El mejor que le han dicho a usted.

No recuerdo uno en específico. Ha tenido que ser algo sobre mis piernas.

Una travesura de niño.

Una vez me creí futbolista en la casa de un amigo. Hice palomita y le di a un matero. Me abrí la cabeza y todo. Tenía unos diez años.

¿Se ríen más de usted o con usted?

Conmigo.

¿Ha hecho trampa en algún examen?

Sí. Me acuerdo de una vez en química. Teníamos todo triangulado porque era opción múltiple. Si era la A, entonces un amigo mostraba un dedo, si era la B dos dedos. Y así. Entonces había que mirar y listo. ‘¿Hey, la tres?’, le preguntaba uno en silencio, y el sacaba su dedo.

Una fobia.

Miedo a las alturas.

¿Y entonces en los partidores tan altos?

Si me fuera a tirar del lado, ahí sí me daría mucho susto.

¿Le ha dado miedo en un partidor?

No. Pero una vez me asusté en el RedBull Revolution después de los Olímpicos de Londres.  El primer morro era de 14 metros y el segundo como de 15. Era brutal. Y sólo llevaban invitados porque sabían que los iban a pasar. Yo pensaba: ‘¿Qué estoy haciendo acá, parce?’. ‘¿Por qué no me quedé en la casa descansando?’. ‘¡Vea esos morros!’.

¿Lo primero que se compraría al ganarse el baloto?

Un centro comercial, para ponerlo a producir más.

¿Cómo se dio cuenta quién era el Niño Dios?

Una vez, como a los 10 años, pillé los regalos escondidos. Y luego los vi abajo en el árbol. Ya después empecé a decir: ‘Pa, yo quiero esto de navidad’.

Un regalo que pidió y nunca le dieron.

Un Play Station.

¿Después del BMX qué?

Negocios, gerencia deportiva.

Un amor imposible.

Megan Fox.

Un amor platónico.

Sandra, una amiga del colegio.

Una canción dedicada.

Mi princesa. Un reggaetón.

Si usted fuera Batman, quién sería su Robin.

Mi hermanito David.

Mariana Pajón qué superhéroe sería. 

Superman. Todo lo puede.

¿Y a usted cuál le gustaría ser?

Hulk.

Un juguete.

Una bicicleta. 

Foto: Fedeciclismo