Juan Londoño vive por los bolos, odia los videojuegos y quiere ser médico


Señal Colombia
24 / 11 / 2015
Juan Londoño vive por los bolos, odia los videojuegos y quiere ser médico / Juan Londoño
Juan Londoño vive por los bolos, odia los videojuegos y quiere ser médico / Juan Londoño

La primera vez que don Rubén Darío le dijo que lo iba a inscribir oficialmente en la Corporación Bolo Club de Armenia para poder jugar bolos, el pequeño Juan Guillermo Londoño Mora casi enloquece de felicidad. Se sintió grande, importante, pero ante todo, muy feliz.

 

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El bowling es algo innato en él. Practicaba muchos deportes pero ninguno lo llenaba. Solo tenía en mente esa pesada bola, la brillante pista y los pines parados al final de la misma para ser derribados. Sus padres juegan, y él los veía. Eso le llamaba la atención. Pero tenía un referente muy especial que hacía crecer su fiebre por ese deporte, que asegura tiene su ciencia porque no es solo lanzar y listo, sino hay que saber cómo hacerlo, manejar la fuerza y el efecto. Esa motivación era nada menos que su prima hermana Clara Juliana Guerrero Londoño, campeona mundial, a quien admira y quiere emular.

Aunque no es su entrenadora y poco concuerdan dados los compromisos de ella en el circuito mundial, cuando lo hacen en Armenia o en algún lugar de Colombia, hablan bastante. De bolos, obviamente. Clara Juliana le ha dado tips para mejorar su rendimiento y Juan los ha acatado y sabe que le han servido mucho para mejorar su rendimiento.

“Yo jugué de todo pero ningún deporte fue mi fuerte. Yo quería bolos pero vivía con una frustración grande, aburrido, porque antes de los 10 años no me dejaban jugar. Eso es en todo lado por seguridad, por el peso de la bola y todo eso. Apenas los cumplí mi papá me inscribió en el club. Y cuando me dijo que ya podía jugar me sentí en la gloria. Desde entonces no me sacan de la bolera”.

Juan Guillermo es el mayor del hogar de Rubén Darío Londoño y Olga Patricia Mora. Tiene un hermano de ocho años, Miguel Ángel, quien es fanático de la televisión. Nació el 5 de diciembre de 2000 en Armenia (va a cumplir 15 años) y estudió en el Colegio San Luis Rey, de padres Franciscanos, donde es muy apreciado y recibe todo el apoyo de compañeros, directivos y profesores para poder jugar.

Es bastante aplicado, muy organizado, casi perfeccionista. Aprovecha todos los ratos libres en el colegio para hacer las tareas que le dejan (estudia de 7:00 a.m. a 3:00 p.m.). Llega a su casa a las 3:30 de la tarde, descansar media hora y sale para la bolera a entrenar generalmente dos horas.

“En eso soy muy estricto. O mejor, muy responsable con el estudio. Trato de adelantar lo que más puedo y me siento tranquilo cuando acabo los trabajos. Si no alcanzo a hacer todas las tareas, voy y entreno y cuando llego a la casa las termino. Pero eso sí, el entrenamiento es sagrado, ese no lo aplazo por nada. Sacrifico otras cosas, pero el ritmo de entreno no lo puedo interrumpir”.

Como son las cosas hoy, viendo lo que hacen la adolescencia y la juventud, se pensaría que Juan Guillermo es fanático del X-Box o el Play Station. Pero no. “Yo odio los videojuegos. No me llenan, me parecen una perdedera de tiempo. Por ahí tengo uno pero no lo uso, debe estar por ahí en la casa lleno de polvo. Tengo mi celular, pero es para llamadas casi siempre. No más. De resto, juego bolos o hago otras cosas más productivas”.

Se la pasa metido en la Corporación. De allá no sale porque le gusta ese ambiente, al punto que dice que es su segunda casa. Pasa sus ratos libres con sus amigos, van a la piscina y, como raro, juegan bolos. “Es que este deporte lo es todo. Me apasionan. Estoy muy contento con lo que he hecho en estos Juegos Nacionales. Estaba seguro que iba a hacer una buena presentación, pero no que me iba a ir tan bien. Y modestia aparte, haber hecho lo que he logrado, con apenas 14 años, es algo muy bueno. ¿Cierto?”.

Y no es para menos. Juan Guillermo obtuvo medalla de plata en la modalidad de parejas, y dos bronces en ternas y por equipos. Pero su mayor logro, sin dudas, fue la línea perfecta de 300 puntos, que alcanzó en la semifinal de parejas. “Fue grandioso. Es mi primer 300 y fue muy emocionante. Yo nunca había pasado de siete moñonas seguidas. Cuando hice la séptima me dije ya igualaste tu marca, pero puedes mejorar. En la octava había algo de presión pero la hice. La novena casi que no. Y en la décima, me tomé mi tiempo, me relajé y solo pensé has hecho todo bien, concéntrate y hazlo. Hice un pequeño cambio en el lanzamiento para asegurar y lo conseguí. Fue muy bacano”, dice con orgullo.

Pero lo mejor fue la felicitación del primer campeón mundial de este deporte que tuvo Colombia, Jairo Ocampo, de 69 años, con quien se enfrentó en estos Juegos. “Chévere. Sé quién es y lo que logró, un pionero de los bolos en Colombia. No lo tengo como mi ídolo, pero si es un gran referente y quiero ser campeón mundial, como él”.

Juan Guillermo es un chico tranquilo, buena gente y hablador. Tiene dos metas claras en su vida: quiere ser bolichero profesional, estar en el circuito mundial y ser tan famoso y exitoso como su prima Clara Juliana. Y estudiar medicina para especializarse en ortopedia.