Urabá merecía hace años tener fútbol profesional


Señal Colombia
31 / 03 / 2017
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Los urabaenses han tenido que luchar este siglo contra algo peor que las secuelas de la guerra: el estigma de vivir en una zona violenta. Ese, me aseguraron algunos habitantes, fue la principal razón por la que duraron tanto sin un club profesional de fútbol en la región, a pesar de proponerles a algunos directivos comprar sus fichas y a pesar también de producir talentos como Camilo Zúñiga y Juan Guillermo Cuadrado, dos de los siete urabaenses que han participado en al menos un Mundial de fútbol.

Es cierto que las miradas, las calles y algunas cicatrices conducen a un pasado triste y paranoico. De hecho, entre 1993 y 2004 la tasa de homicidio de la zona fue superior a la tasa nacional como consecuencia de 65 masacres. Una de las formas de llegar con vida a Medellín por tierra desde Turbo (por citar un ejemplo) era vestirse de futbolista para no ser señalado de guerrillero por paramilitares. Pero ese pasado de balas no se parece en nada al presente de esta zona. “Por qué Córdoba, el departamento vecino, tiene fútbol profesional y nosotros no?”, escuché a algunos preguntarse retóricamente. “Porque nos creen violentos todavía. Y no”.

Y no. En la lista de 50 regiones más violentas del mundo que publicó recientemente el Consejo Ciudadano para la Seguridad Pública de México (CCSPJP), aparecen seis ciudades colombianas y ninguna de ellas del Urabá. Ese tema de la inseguridad parecía ser un argumento fuerte para que el estadio John Jairo Tréllez de Turbo no acogiera fútbol profesional, de primera o segunda división. Y no tenían razón.

Una tarde de domingo pude caminar por la Avenida Germán Lopera con el celular en la mano, retratando lo más curioso de ese recorrido que comunica el centro convulsionado con la playa. No me sentí amenazado por pasar por el puerto y el mercado. Ni tampoco por fotografiar a los niños en el río que bordea la carretera, a los pescadores con sus chinchorros, a un barco con la inscripción “La nave de nosotros los pobres”, a esas personas que se sientan en sus portones a ver la vida pasar, a unos raperos cortándose el afro, a un joven tomando cerveza sobre una paca. Etcétera. Ni cruzar una línea de intimidad provocó malestares, ni prevenciones, ni atracos.

“Aquí no pasa nada”, me dice John Jairo 'La Turbina' Tréllez, que reside sobre la playa al lado de esa populosa Av. Germán Lopera. El exdelantero de Atlético Nacional, Boca Juniors y la Selección Colombia, vive de su restaurante 'Roots' que se apuesta en el predio de su jardín. Caminar por las calles de Turbo, en efecto, no es un peligro sino un placer: por ver la inmensidad del río Atrato y el Atlántico, por la amabilidad de la gente y, en especial, por ver tanta pasión por el fútbol. La construcción del estadio en el 2012 con capacidad para 10 mil espectadores, es sólo un indicador más de que en esta ciudad el fútbol es un factor común, una necesidad, un hábito.

Si el carro de Google Maps hubiera pasado por aquí la misma tarde de domingo en la que recorrí la ciudad, habría captado niños y adultos jugando fútbol en la playa, en el estadio, en las tres canchas de la unidad deportiva, en la mayoría de las 35 de micrófútbol en la zona urbana y de barrios tradicionales como El Bosque, Jesús Mora y La Lucila. Tal vez ese carro no hubiera podido llegar hasta los 18 corregimientos de Turbo, pero les habrían contado a los de Google sobre las 100 canchas de la zona rural. Y hubieran concluido, como yo, que se ven más balones rodando que carros transitando por las calles.

Y esa pasión se mezcla también con una alta dosis de talento natural. Para mí, el futbolista urabaense posee las mejores cualidades innatas de Colombia: el biotipo del africano, la viveza del paisa y la perseverancia de quien necesita salvar a su familia y a sí mismo con el fútbol. Por eso la compra de la ficha a Leones de Bello sugiere muy buenas noticias para Colombia: que el talento del Urabá tendrá más oportunidades para multiplicarse y que los habitantes de esta zona avanzan un poquito más en esa batalla contra el estigma. Todo eso significa el nacimiento de Leones Fútbol Club Urabá. 

Por: Juan Diego Ramírez. 

Foto: Luis Bernardo Cano.