Diez tecnologías de almacenamiento de datos


11 / 09 / 2019

De las inscripciones en piedra al uso del ADN como soporte de almacenamiento de datos, pasando por las cintas magnéticas y la memoria flash, no te pierdas este recorrido por las tecnologías de almacenamiento de información que han marcado, y marcarán, la historia de la humanidad.

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Investigación: Sebastián Acosta Alzate
Ilustraciones: Elver Mora


 
 

Memoria en las rocas (3300 a. C)

 

Ilustración de una piedra con inscripciones similar a la Piedra Rosetta



Entre las montañas y zonas rocosas se formaron los primeros dispositivos de almacenamiento de memoria colectiva. Entre ellos, los jeroglíficos que datan cerca al año 3300 a. C. También las pinturas rupestres que datan de hace 20.000 años en lugares como África, América, y Oceanía.

La referencia más destacada es la Piedra Rosetta que fue descubierta en 1799 y se convirtió en la clave para decodificar los jeroglíficos egipcios.

 

Papiro, pergamino y papel (400 a. C.)

 

Jeroglíficos egipcios pintados sobre la piel del cuello de una mujer.


Antes del papel, existió el papiro, un soporte de escritura utilizado en el antiguo Egipto hecho de fibras vegetales desde el siglo IV a. C.

El pergamino, hecho a partir de piel de cordero y otros animales, le debe su nombre a la ciudad italiana de Pérgamo, y el más antiguo conocido data del año 150 a. C.

La creación del papel, como lo conocemos hoy en día, se le atribuye al consejero imperial Cai Lun en China, quien en el año 105 d. C. propuso la fabricación seriada con bambú, cáñamo y árbol de morera.

 

 

Tarjeta perforada (1725)

 

Una tira de papel con perforaciones.


Basile Bouchon creó la primera cinta perforada en 1725 para programar un telar. Con esta misma estructura se fortalecieron procesos mecanográficos en el siglo XIX, los cuales fueron utilizados en calculadoras y pascalinas.

De esta manera, la tarjeta perforada va obteniendo un relieve amparado en código binario (unos y ceros), útil para hacer tabulaciones, operaciones aritméticas e instrucciones para máquinas de cómputo, que fueron aprovechadas para perfeccionar los artefactos de la empresa IBM en 1911.

Por otro lado, la cinta perforada fue empleada en el siglo XX para almacenar datos de partituras musicales en papel con el mismo principio binario de la tarjeta, muy útil para practicantes de piano o pianola.

 

Memoria magnética (1888)

 

El rostro de una mujer tiene pintado un cassette.


Las cintas de casettes (1963), disquettes (1967) y VHS (1980), también hicieron parte de los dispositivos de almacenamiento más importantes del siglo XX en el mundo. Útiles para ver películas, escuchar música o guardar fotografías y textos.

 

 

Disco óptico (1971)

 

Un disco óptico similar a un CD sale de la cabeza de una mujer.


Esta tecnología desarrollada en la década de 1970 dio origen a diversos formatos que incluso hoy se utilizan como el CD (1982) de 700 MB, DVD (1990) de 4,7 GB y Blu-ray (2000) de 25 GB. Utiliza un láser para grabar y leer la información en el disco.

 

Memoria flash (1984)

 

Un puerto USB en la cabeza de una mujer.


En esta tecnología se basa el funcionamiento de las memorias USB, las SD y microSD, y los discos de estado sólido sSD, útiles para computadores, cámaras y dispositivos móviles. Su inventor fue el japonés Fujio Masuoka en 1984.

 

 

La nube (2006)

 

Una nube deja llover datos


El término nube puede sonar etéreo e intangible, pero se trata de una enorme red de servidores físicos donde se aloja la información en diferentes locaciones alrededor del mundo. Si un servidor falla, existen copias de seguridad en otras partes de la nube.

 

Cristales de cuarzo (2015)

 

Cristales de cuarzo brotan del rostro de una mujer


El cuarzo es una piedra mineral resistente a condiciones adversas y hasta líquidos ácidos. Por ello, científicos japoneses están utilizando tecnología láser para incrustar información dentro de los cuarzos que, a diferencia de otras tecnologías de almacenamiento, puede durar siglos.

 

 

ADN (futuro)

 



No toda la información se reduce a lo digital. La información genética también es valiosa y por ello la codificación del ADN puede servir como soporte de almacenamiento por milenios. Aunque son experimentos que funcionan, se espera que a futuro una buena parte de la información digital pueda ser transformado al lenguaje de los genes.