¿Cómo descubrir otras realidades recorriendo con la cámara del teléfono celular?


David Jáuregui Sarmiento
04 / 05 / 2018
Foto de Esteban Toro
Foto de Esteban Toro
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Una de las herramientas más versátiles para abrir los ojos y descubrir otras realidades es la cámara de los teléfonos celulares que llevamos en el bolsillo.

Abrir los ojos y ser #LibresParaContarHistorias implica no limitarse al acto de ver con los órganos de la vista o los demás sentidos, sino también a abrirse a las experiencias, al reconocimiento de las diferencias y a la reflexión que provocan los descubrimientos del día a día, tal como lo hizo el fotógrafo estadounidense Joel Meyerowitz, protagonista de uno de los estrenos de este mes.

En el fascinante documental Joel Meyerowitz, el pulso de la calle podrás conocer a uno de los grandes fotógrafos documentalistas de la vida norteamericana.

Explorar el mundo, hablar con el otro, compartir con miembros de sociedades y culturas diferentes podría cerrar las brechas que separan a la humanidad y podría ser el comienzo del cambio que, aunque insuficiente, siempre puede empezar con nosotros mismos. Una forma de abrir los ojos de esta forma es, por ejemplo, a través de la fotografía.

De acuerdo con Ministerio de Tecnologías de la información (2017), siete de cada diez colombianos cuenta con un teléfono inteligente equipado con cámara fotográfica, lo que convierte a los dispositivos móviles en una herramienta no solo para comunicarnos, sino también para entrar en contacto con otra forma de ver la realidad.

Si bien el arte en general es una forma de abrirse al mundo para descubrir realidades que no conocíamos, la fotografía permite conservar las imágenes de lo que nos conmueve o nos impacta o que, incluso, necesitamos más tiempo para reflexionar pues el simple hecho de estar expectantes frente al mundo para capturar un momento en una imagen es un ejercicio personal que facilita el conocimiento de los demás.

“Al hacer, por ejemplo, retratos, tanto quien toma la foto como quien la observa se ubica frente a un encuentro frente a otro personaje, un momento que está regalando otro ser humano. Es una interacción, no es solo llegar y tomar una foto, sino que se trata de un intercambio que se está dando entre el personaje retratado, quien toma la foto y quienes luego la ven. Ese contacto es muy bonito, y es inherente a hacer fotos. Cuando la gente ve mis fotografías, por ejemplo, he notado que tienen una reacción de sorpresa, especialmente cuando son de lugares muy lejanos. Cuesta un poco asimilar una imagen de algo, que posiblemente existe, pero de lo que se conoce muy poco. Cuando alguien no conoce una cultura y la reconoce por medio de imágenes una de las primeras reacciones es buscar los parecidos con el espectador, así como sus diferencias. Es una forma de abrirse de la gente a reconocer que hay otros mundos y otras culturas”, explicó Esteban Toro, artista visual especializado en fotografía documental de viajes, docente de Zona Cinco Escuela de Cine y Fotografía y columnista de la Revista Enfoque Visual.

Precisamente, el teórico de la cultura y sociólogo Stuart Hall explicó que para forjarse una identidad el individuo parte de la diferencia con el otro, pues en palabras de Hall, “se construyen identidades a través de la diferencia, no al margen de ella; sólo se construye a través de la relación con el otro, con lo que él no es, con lo que se ha denominado su afuera constitutivo”.

Este proceso de reconocimiento del otro, que puede ser facilitado a través de la fotografía (o de las cámaras integradas en los celulares) y las artes; no sólo sirve entonces para conocer algo más sobre el mundo, sino como expresaron Hall y Esteban Toro, para construirnos como seres humanos, forjarnos una identidad y conocer realidades diferentes que lo constituyen a uno mismo y al otro que se descubre a través de las imágenes. Incluso si no se trata de retratos sino de paisajes, explicó Toro.

Los ejemplos de fotógrafos que han cambiado la percepción de diferentes fenómenos sociales como la hambruna en África, registrada por Kevin Carter, la magnitud del conflicto bélico en Siria o la simple imagen icónica de Ernesto el “Che” Guevara lograda por Alberto Korda da cuenta del impacto que la sensibilidad del arte puede tener al momento de abrir los ojos con el fin de descubrir otras realidades diferentes a la propia.

Por eso, famosos o no, conocidas o no, mantenerse a la expectativa de una fotografía podría ser uno de los primeros pasos para descubrir realidades antes desconocidas cuando recorremos y, con suerte y talento, alguna de esas capturas podría convertirse en un archivo espontáneo capaz de dar la vuelta al mundo y conmocionar a personas de todas las sociedades que habitan el globo.

“El fotógrafo siente que su misión se cumple en parte cuando se difunden las imágenes y generan un impacto en las personas. Por ejemplo, la foto del niño sirio que murió en una costa griega durante la migración hacia Europa de los refugiados es una fotografía que, aunque es cruda, es una fotografía muy bella y tiene esos dos contrastes: en medio de la belleza más cruda relata una realidad inimaginable que ocurría en esa parte del mundo”, afirmó Carlos Eduardo Díaz, fotógrafo de la escuela de cine Black Maria y uno de los 100 fotógrafos escogidos por el colectivo Fotología Escuela de Pensamiento Fotográfico en 2018.