Cocinas para la Paz consolidó en 2025 su alcance nacional al vincular a más de 3.500 personas en 32 territorios del país. La iniciativa, liderada por el Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes en alianza con la FAO Colombia, reconoce las cocinas tradicionales como espacios vivos de memoria, bienestar colectivo y construcción de paz desde los territorios.

Cocinas para la Paz como estrategia territorial y cultural
Durante 2025, Cocinas para la Paz desarrolló 277 actividades en 14 departamentos del país, con la participación de 3.569 personas, entre cocineras y cocineros tradicionales, jóvenes, liderazgos comunitarios y sabedoras y sabedores ancestrales de comunidades campesinas, indígenas, negras y raizales. El programa se consolidó como una estrategia intersectorial de alcance territorial, enfocada en la salvaguardia del patrimonio alimentario y culinario colombiano.
A través de talleres, laboratorios, cursos especializados, encuentros regionales y procesos de relevo generacional, el programa visibilizó la diversidad alimentaria del país y fortaleció los sistemas alimentarios comunitarios. También se desarrollaron ferias de emprendimiento y adaptaciones territoriales, culturales y de género de las Guías Alimentarias Basadas en Alimentos (GABA), ajustadas a las realidades locales.
Memoria, saberes y caracterización del patrimonio alimentario
Uno de los principales logros de Cocinas para la Paz en 2025 fue la caracterización de 507 iniciativas comunitarias y 63 recetas tradicionales. Este proceso se realizó mediante talleres participativos, recorridos cartográficos y ejercicios comunitarios en campo, que permitieron recopilar información clave sobre prácticas culinarias y sistemas alimentarios locales.
El trabajo derivó en la elaboración de 23 informes municipales y 23 infografías, que hoy constituyen una base informativa fundamental para orientar políticas culturales, educativas y alimentarias tanto a nivel nacional como territorial. Estos insumos refuerzan el reconocimiento del patrimonio alimentario como un eje central del bienestar y la identidad colectiva.
Formación, soberanía alimentaria y enfoque de derechos
El programa también fortaleció capacidades a través de una estrategia formativa integral. Más de 1.200 personas participaron en escuelas virtuales, cursos nacionales e internacionales y seminarios especializados, en los que se abordaron temas como el Derecho Humano a la Alimentación Adecuada, la soberanía alimentaria, el patrimonio culinario, la comunicación comunitaria, la economía social y solidaria, el enfoque transformador de género y los modelos de negocio tradicionales.
Estos espacios contribuyeron a posicionar las cocinas tradicionales no solo como prácticas culturales, sino como herramientas de desarrollo, autonomía y sostenibilidad para las comunidades.
Niñas, niños y jóvenes: el relevo generacional de la cocina tradicional
El trabajo con niñas, niños y adolescentes fue un componente fundamental de Cocinas para la Paz. Más de 350 NNA participaron activamente en procesos de transmisión de saberes, a través de la elaboración de fanzines, recetarios, campañas visuales, murales, muestras artísticas y preparaciones tradicionales.
En total, se realizaron 69 espacios formativos orientados al relevo generacional y a la apropiación del patrimonio culinario, asegurando que los conocimientos ancestrales continúen vivos en las nuevas generaciones.
Encuentros regionales y redes vivas de paz
Para promover el intercambio de saberes, el programa organizó siete encuentros regionales que reunieron a sabedoras y sabedores de 23 territorios del país. Estos espacios incluyeron conversatorios, intercambios de semillas, muestras gastronómicas, prácticas culturales y reconocimientos comunitarios a quienes han salvaguardado las cocinas tradicionales en Colombia.
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Cocinas para la Paz y la construcción de un futuro sostenible
Cocinas para la Paz aporta al cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU y hace parte del Plan Nacional de Desarrollo, así como de la Política para el conocimiento, la salvaguardia y el fomento de la alimentación y las cocinas tradicionales de Colombia. Más allá de una iniciativa institucional, el programa se ha convertido en una red viva de saberes, liderazgos y comunidades que demuestran que la paz también se cocina, se cuida y se transmite alrededor del fogón.


