El Año nuevo ortodoxo se celebra cada 14 de enero por millones de personas en países de tradición cristiana ortodoxa. También conocido como el “Viejo Año Nuevo”, esta festividad se rige por el calendario juliano y mantiene vivas prácticas religiosas, familiares y culturales que se han transmitido por siglos en Europa del Este y Eurasia.

¿Qué es el Año nuevo ortodoxo y dónde se celebra?
El Año nuevo ortodoxo es una celebración que tiene lugar en comunidades que siguen el calendario juliano, utilizado históricamente por la Iglesia Ortodoxa. Se conmemora en países como Rusia, Ucrania, Serbia, Georgia, Macedonia del Norte, Bielorrusia, Montenegro, Bosnia y Herzegovina, así como en diversas regiones de Europa del Este.
Aunque no es una festividad oficial en términos civiles, sí posee un profundo valor religioso y cultural. Para muchas familias, representa una segunda oportunidad simbólica para reflexionar sobre el año que termina y proyectar nuevos propósitos para el que comienza.
Año nuevo ortodoxo y la diferencia entre calendarios
La razón principal por la que el Año nuevo ortodoxo se celebra el 14 de enero está en la diferencia entre el calendario juliano y el calendario gregoriano. El calendario juliano, instaurado en la antigua Roma, tiene actualmente un desfase de 13 días frente al calendario gregoriano, que es el que rige en la mayor parte del mundo.
Hasta 1917, la Rusia zarista utilizaba el calendario juliano, mientras que Europa occidental ya se había adaptado al gregoriano. Tras la Revolución bolchevique, el nuevo gobierno soviético decidió sincronizar ambos calendarios, estableciendo el 14 de febrero de 1918 como fecha de ajuste. Sin embargo, la Iglesia Ortodoxa rechazó esta reforma y mantuvo el calendario juliano para sus celebraciones litúrgicas, lo que dio origen a la permanencia del llamado “Año Nuevo antiguo”.
Cómo se celebra el Año nuevo ortodoxo
El Año nuevo ortodoxo se vive principalmente como una festividad religiosa y familiar. En esta fecha, las Iglesias Ortodoxas, especialmente la rusa, realizan largas liturgias nocturnas en las que se medita sobre los acontecimientos del año que culmina y se pide guía espiritual para el nuevo ciclo que comienza.
Tras los servicios religiosos, las familias suelen reunirse para compartir cenas tradicionales. Entre los platos más comunes se encuentran albóndigas de carne, ensaladas de remolacha, setas en escabeche, tomates y pepinos encurtidos. Estas comidas simbolizan la abundancia, la continuidad y el vínculo comunitario.
Tradiciones y curiosidades del Viejo Año Nuevo
En Serbia, el Año nuevo ortodoxo recibe el nombre de Pequeña Navidad (Мали Божић), ya que marca el cierre definitivo del periodo navideño. La fecha tiene un fuerte carácter simbólico, pues une el final de las festividades religiosas con el inicio de un nuevo ciclo anual.
En Rusia, una de las tradiciones más conocidas ocurre días después, durante la celebración de la Epifanía ortodoxa. Es costumbre que muchas personas se sumerjan en ríos o lagos helados como acto de fe y purificación espiritual, una práctica que combina religión, resistencia física y tradición ancestral.
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Una celebración que conecta historia, fe y cultura
Más allá de las fechas y los calendarios, el Año nuevo ortodoxo es una expresión viva de cómo las tradiciones religiosas resisten al paso del tiempo y a los cambios políticos. Esta celebración recuerda que el concepto de “año nuevo” no es universal, sino profundamente cultural, y que distintas sociedades han encontrado formas propias de marcar el paso del tiempo, renovar la esperanza y fortalecer los lazos comunitarios.


