9 películas recomendadas del terror latinoamericano


David Jáuregui Sarmiento
09 / 10 / 2018
Foto: La cara del diablo
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El terror no es uno de los fuertes del cine latinoamericano, pero sí tiene películas para mostrar. Algunos ejemplos son Poseídas (2015) y La cara del diablo (2014), dos largometrajes de terror que tendremos en nuestra franja En cine nos vemos.

Si bien la tradición fílmica de Latinoamérica es considerablemente reducida frente a la de otros países como Estados Unidos y algunas naciones europeas, en las que los largometrajes de terror hacen parte del catálogo de géneros en los que han incursionado, países como Perú, Argentina, Uruguay, e incluso Colombia tienen películas del género.

La cara del diablo

Martes 23 de octubre, 10:00 p. m.

Desde la primera aproximación al género, con el filme de George Méliès titulado La mano del diablo (1896), hasta las que introdujeron seres sobrenaturales en los europeos por la segunda década del siglo XX, como El estudiante de Praga (1913) del alemán Paul Weneger; o los más exuberantes relatos estadounidenses como El resplandor (1980), protagonizada por Jack Nicholson y dirigida por Stanley Kubrick, este género ha sido de la fascinación del público por su capacidad de generar horror y de descubrir, a la vez, mundos sobrenaturales atados al plano de la vida real.

“En términos que competen al cine de horror encontraríamos que las emociones que se tejen a partir de su vocabulario (como el miedo, la ansiedad, la angustia y el suspenso), se generan en relación a un choque de fuerzas en aparente contradicción como el bien vs. el mal, lo diabólico vs. lo sagrado, la oscuridad vs. el día, etc. El monstruo juega un papel central en las películas ya que su figura es la encargada de personificar esas antinomias y por ende es el lugar donde convergen todas las ansiedades. Por otra parte, la presencia del monstruo, es decir de la otredad en su forma maligna, es la que hace de la película algo más que un mero thriller”, explicó sobre este género la académica Margarita Cuéllar Barona en su artículo La figura del monstruo en el cine de terror, publicado en la Revista CS de la Universidad caleña Icesi.

 

Por eso encontramos para ti otros siete largometrajes latinoamericanos que, junto con Poseídas (2015) y La cara del diablo (2014), de los cineastas Sandro Ventura y Frank Pérez-Garland, respectivamente, te mostrarán de lo que es capaz -y lo que no- este género en la región, donde el mercado del cine ha tenido dificultades para despegar en comparación con Norteamérica o Europa.

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Las poseídas (2015)

Esta película peruana, dirigida por Sandro Ventura narra la historia de la única sobreviviente de un misterioso accidente, a través de una entrevista televisiva, en los que y sus compañeros de estudio se enfrentaron a un ser sobrenatural que habita una casa abandonada y se divierte manipulando los deseos de sus visitantes, así como sus acciones.

La cara del diablo (2014)

Frank Pérez Garland, también peruano, estará en las pantallas de Señal Colombia con esta historia, que cuenta cómo un grupo de jóvenes vivirán una experiencia sobrenatural en Tarapoto, en sus vacaciones de semana santa. Allí vivirán situaciones inexplicables que los pondrá a prueba y por las cuáles terminarán despertando poderes ocultos que habitan en esa zona.

La casa muda (2010)

Este largometraje, dirigido por el uruguayo Gustavo Hernández, cuenta la historia de Laura, Interpretada por Florencia Colucci y su padre, llevado a la pantalla por Gustavo Alonso, quienes son contratados para restaurar una casa de campo perdida en la mitad de la nada, y cuyo dueño (Abel Tripaldi) tiene intención de vender.

Como es de esperarse, aunque al comienzo de la cinta todo transcurre con normalidad, el terror comienza cuando Laura escucha un peculiar sonido que se intensifica en el piso superior de la casa.

La historia de la película, además, está basado en un suceso real acaecido en 1944, cuando en una vieja casa de campo fueron hallados los cuerpos de dos hombres brutalmente torturados.

 

Sudor frío (2011)

 Adrián García Bogliano se encargó de la dirección de esta película argentina. El filme, a través del suspenso, cuenta cómo un joven que se da a la búsqueda de su novia desaparecida, y de quien las pistas de su paradero van a dar a una casa abandonada en la que se encuentran dos asesinos brutales.

 

Los parecidos (2015)

El mexicano Isaac Ezban es una de las revelaciones del cine mexicano, pero más específicamente del cine de terror, fantasía y ciencia ficción. Tanto su ópera primera El incidente (2014) como Los parecidos fueron seleccionadas para el Mórbido Fest, el Fantastic Fest y el Festival de Sitges, tres festivales que destacan las películas de estos géneros.

En este caso, Ezban nos cuenta la historia de ocho personas, ambientada en el México de 1968, quienes en una mañana lluviosa y a la espera de un bus camino a Ciudad de México empiezan a experimentar un extraño fenómeno.

 

La casa del fin de los tiempos (2013)

En este listado también tiene cabida el cine venezolano, y este largometraje, dirigido por Alejandro Hidalgo, narra la historia de la señora Dulce, una madre de familia que tiene aterradores encuentros con apariciones dentro de su vieja casa. Para librarse de ellos, Dulce tendrá que en la que descifrar un oscuro misterio.

 

Al final del espectro (2006)

Desde luego, no podía faltar el terror colombiano que, en vista de todos los horrores que vivimos en Colombia no dudan en ponernos los pelos de punta con macabra imaginación. En la película, dirigida por Juan Felipe Orozco, veremos cómo Vega (interpretada por Noelle Schonwal) se abre al mundo después de enfrentar una fuerte experiencia traumática que le causó agorafobia (miedo a los espacios abiertos) y que la llevará a un misterioso apartamento en la Bogotá de los 60.

Allí, sumida en la paranoia, Vega instalará un circuito cerrado de televisión para controlar lo que pasa en su nuevo hogar, no sin antes descubrir que no todo está bien allí.

 

El Páramo (2013)

Las expectativas aumentan si, además de tener participación colombiana, también tuvieron que ver Argentina y España, dos países con una extensa tradición en el séptimo arte. Es el caso de El Páramo, dirigida por Jaime Osorio Márquez, y que nos sumerge en la mala experiencia de un comando militar que fue enviado a un páramo desierto para llevar a cabo una misión.

Durante el desarrollo los soldados llegarán a una base sobre la que se perdió toda comunicación, así como con un sobreviviente, y con el que experimentarán muy malos momentos.

 

El espinazo del diablo (2001)

Cuando hablamos de El espinazo del diablo ya estamos tratando otras ligas, pues su director, el Mexicano Guillermo del Toro, es considerado una de las grandes leyendas no solo del cine latinoamericano, sino además del séptimo arte a nivel mundial. En este largometraje, coproducido por la compañía española El Deseo, que pertenece a nadie más y nadie menos que a los hermanos Almodóvar, y es considerada la película precursora de El Laberinto del fauno (2006), fue rodada en España y está ambientada también en la guerra civil española.

Con maestría, Del Toro nos transportará a este momento de la historia del país Ibérico, específicamente a un orfanato en el que varios republicanos (enemigos del régimen de Francisco Franco) sirven como profesores para refugiarse de la dictadura. Todo en el lugar estará muy bien hasta que Carlos, uno de los huérfanos, descubre un fantasma que le guiará hasta descubrir un oscuro deseo, justo cuando el ejército franquista se dirige hacia el lugar.