'Abril despedazado' y el cine sin filtros de Brasil


David Jáuregui Sarmiento
22 / 07 / 2019
Tomada de la película "Abril despedazado"
Imagen de la película Abril despedazado
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'Abril despedazado'
 

Brasil es un país con una rica tradición cinematográfica que en muchas ocasiones ha deslumbrado al mundo con películas que retratan sin filtro la cruda realidad. Cintas como 'Abril despedazado' (2001) o 'Ciudad de Dios' (2002) se han encargado de mostrar el lado más veraz de sus sociedades y, además de la crudeza de sus historias, han mostrado que realidad no necesariamente significa una narración difícil de seguir por su falta de ritmo.

El séptimo arte además de cumplir una función de entretenimiento o informativo a través de documentales también se ha encargado de dar cuenta de las realidades de diferentes sociedades en el mundo. Como ya lo contamos a partir de películas clásicas y contemporáneas , muchos directores han optado por valerse de la realidad para narrar historias que muestran la cruda realidad que viven los seres humanos, y Brasil no es la excepción.

Uno de esos ejemplos es 'Abril despedazado' (2001), también conocida como 'Detrás del sol' (2001). En este largometraje de Walter Salles cuenta la historia de dos familias terratenientes de Brasil que se ven enfrentadas en una disputa por tierras, un tema por el que se desencadenan más muertes de las que quisiéramos que se registraran.

En esta película, nominada a mejor película de habla no inglesa en los Globos de Oro y en los premios Bafta, vemos la historia de esas dos familias que llevan varias generaciones en un conflicto por extensión territorial, y que desencadena una serie de acontecimientos devastadores para los dos grupos, pero en especial para las generaciones más jóvenes, quienes se encontrarán con la muerte a causa de la disputa.

El cine colombiano ha manifestado ampliamente estos sentimientos en cintas como 'Memorias del calavero' (2014) o 'La sociedad del semáforo' (2010), de Rubén Mendoza, pues el cine es un transporte hacia la realidad que muchos conocen pero de la que casi nadie se atreve a hablar, porque en su mayoría son historias desalentadoras de acontecimientos que pasan con mucha frecuencia, como el desespero por salir de la pobreza y lo que algunos llegan a hacer para enfrentarla, las disputas por honor, política o tierras en el mundo rural, como 'La estrategia del caracol' (1993), 'La vendedora de rosas' (1998), 'Soñar no cuesta nada' (2006) o 'Los colores de la montaña' (2011).

Por eso hicimos esta lista de películas de esta manifestación realista en el séptimo arte brasileño, que junto con 'Abril despedazado' se han destacado no solo por calcar los problemas que enfrenta su población en la vida cotidiana, algunos de ellos no muy distantes al contexto colombiano, como por ejemplo la vida en las favelas (barrios marginales), la desigualdad, el problema del narcotráfico, los abusos de autoridad y toda una serie de temas que muchas veces son desencadenados por la corrupción en las altas esferas del poder.

'Ciudad de Dios' (2002)

Ciudad de dios es tal vez la película emblema de Brasil, pues no solo es una de las más conocidas, sino que la narración lograda por Kátia Lund y Fernando Meirelles logró condensar la larga historia de la favela llamada como la película, con varias generaciones de sus habitantes retratada en ella. El largometraje se centra en cómo el pandillero Zé Pequeño se hizo y cuál fue su final, encadenando con su vida la de toda una serie de habitantes de las favelas y otros miembros de la sociedad de Rio de Janeiro.

Con un ritmo desenfrenado, casi místico sobre lo que rodea la historia de Ciudad de dios (las favelas), los directores mantienen a lo largo de 130 minutos a los espectadores contra el sillón, pues los recursos narrativos quitan el aliento, y la historia aún más.

'Tropa de Élite' (2007)

Las dos entregas de Tropa de Elite son una muestra de que al buscar retratar las realidades de una sociedad no siempre hay que recurrir al ciudadano de a pie, sino también puede de resultar de mucha utilidad ver las cosas desde el punto de vista de la autoridad, o al menos de quienes quieren hacer el bien a través de su servicio al público.

En este caso, la películas dirigidas por José Padilha, cuentan una historia de ficción sobre la actuación de los miembros principales del BOPE (Batallón de Operaciones Policiales Especiales de la Policía Militar del Estado de Rio de Janeiro), pero que necesariamente se enmarca en la realidad de los barrios marginales de dicha ciudad, y de cómo muchos de los problemas que se viven en los barrios más pobres están relacionados con la corrupción de las élites del poder.

En los dos largometrajes, apasionantes de principio a fin por una narración que mezcla la realidad con la acción al mejor estilo de Hollywood, el protagonista Nascimento (Walter Moura) será quien cuente de principio a fin cómo luchó contra el tráfico de drogas, la corrupción en la administración pública, la misma policía a la que pertenece y cómo incluso las clases sociales más privilegiadas atizan los problemas que azotan la vida en los barrios menos privilegiados. En su recorrido, acompañado de otros miembros de la fuerza pública sobresalientes, se desenmascararán algunos de los conflictos más profundos de la sociedad de Rio de Janeiro.

'Última Parada 174' (2008)

La realidad de esta película es tal que se trata de una relectura de un documental realizado en su debut por José Padilha, titulada Omnibus 174 (2002). En esta ocasión el director Bruno Barreto quiso recrear algunos de los acontecimientos narrados en el documental, que revive la toma de rehenes en una ruta de ómnibus de Río de Janeiro a manos de Sandro Do Nascimento. En el rescate y la negociación murió una civil a manos de la misma policía, que falló los disparos que iban hacia el secuestrador.

Sin embargo, como se trata de una relectura de la película debut de Padilha, el trasfondo de la historia no está en la última parada de la ruta 174, sino de qué acontecimientos previos llevaron a ese momento. En los dos largometrajes se dará cuenta de que Do Nascimento fue el único sobreviviente de una masacre de ocho niños mendigos perpetrada por la policía en 1993, que les asestó varios disparos mientras dormían en Río de la Plaza de Candelaria. El perpetrador, además, había presenciado el asesinato de su madre en su primera infancia.

Al igual que con las dos películas anteriores que destacamos, la narración aunque se mantiene en la cruda realidad, tiene elementos narrativos de acción y de trascurso de la historia que las hacen fluidas y mantienen al espectador sin poder despegarse de la pantalla.

Carandiru (2003)

El dos de octubre de 1992, en la Penitenciaría de Carandiru en Sao Paulo murieron de un solo tajo más de 100 prisioneros a manos de la Policía Militar del Estado de Sao Paulo. La película Carandiru, dirigida por Héctor Babenco, cuenta cómo se desarrollaron tales acontecimientos en esa penitenciaría, una de las más grandes de Latinoamérica en su época.

Este largometraje, que se llevó en Cartagena de Indias el premio India Catalina a mejor película en su versión de 2004, está basada en el libro Estação Carandiru (1999) (Estación Carandiru) del Dr. Drauzio Varella, un médico representado por Luiz Carlos Vasconcelos en el filme.

'Los dos hijos de Francisco' (2005)

En este largometraje de Breno Silveira, la narrativa abandona las grandes ciudades de Brasil para retratar las dificultades que pasan las familias de las ruralidades en ese país, a través de la historia de Francisco (Ângelo Antônio), un trabajador de la tierra al interior del estado de Goiás, quien tiene el sueño de trasformar dos de sus nueve hijos en un famoso dúo musical.

Para lograrlo, Francisco no escatimará en esfuerzo, a pesar de que su vivienda queda en la mitad de la nada y a muchas horas del pueblo más cercano. Francisco deporsitartá sus ilusiones en su hijo Mirosmar (Dablio Moreira) , a quien le regala un acordeón cuando el niño tenía solamente 11 años. Mirosmar y el hermano Emival (Marcos Henrique) comienzan a presentarse con éxito en las fiestas del pueblo hasta que el padre pierde la propiedad y se ve obligado a llevar a toda su familia a Goiania, una ciudad grande, por lo que todo el núcleo familiar vivirá un momento de enorme dificultad.

Es en ese momento en el que el sueño se convierte en una forma de supervivencia y, para ayudar a cubrir los gastos, los niños tocan en la estación de autobuses, donde conocen a Miranda, representante de dúos, y con quien desaparecen por varios meses. A su regreso los chicos logran el éxito que buscaban, e incluso llegan a cantar para miles de personas en el interior de Brasil. Sin embargo, un giro inesperado aterrizará a la realidad tanto a Francisco como a los espectadores.