El instinto autodestructivo de "El club de la pelea"


David Jáuregui Sarmiento
16 / 04 / 2021
El club de la pelea
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"La primera regla del club de la pelea es no hablar del club de la pelea" es una frase icónica de una película igualmente icónica: El club de la pelea, el cuarto largometraje del director David Fincher.

Este largometraje, cuyo título original es Fight Club (1999), es una adaptación del libro homónimo del novelista Chuck Palahniuk, en la que "un hombre común" (pero un poco mal de la cabeza) intenta derribar el sistema que odia pero del que hace parte y que lo ha mantenido toda su vida sumergido en la desidia y la infelicidad.

Protagonizada por Brad Pitt, Edward Norton y Helena Bonham Carter, esta película le sirvió a David Fincher para consagrarse como uno de los realizadores más intrigantes, irreverentes y visualmente innovadores de su generación.

De qué se trata

El protagonista no tiene nombre. La película lo identifica simplemente como "el narrador". Es un hombre joven que trabaja como perito en una empresa de seguros y que ve su vida cada vez más vacía y sin sentido.

Ha intentado llenar su vacío comprando ropa costosa, muebles y productos decorativos para su apartamento, pero ve con desagrado que el consumismo sin sentido no lo hace feliz.

Aquel hombre común interpretado por Edward Norton está desesperado, en una profunda depresión y le cuesta conciliar el sueño desde hace meses. Acude como todos al sistema de salud que le ofrece la sociedad.

Trata de persuadir a su médico para que le prescriba algunos somníferos, pero el profesional de la salud se rehúsa y, como contrapropuesta, lo envía a una reunión de apoyo para víctimas de cáncer testicular con el fin de "conocer el verdadero sufrimiento".

El club de la pelea

Allí conoce a Marla Singer (Bonham Carter), una mujer misteriosa que aparece fumando en el fondo de la sala en todas las reuniones y que parece estar ahí con un interés desconocido en el dolor de los demás.

El hombre común es una bomba de tiempo que cada vez logra dormir menos. Un día, en un viaje de trabajo, conoce en el avión a un vendedor de jabones que se presenta como Tyler Durden (Pitt), un enigmático y apuesto hombre con el que el personaje de Norton se engancha de inmediato.

Durden parece tenerlo todo resuelto. Las reglas de la sociedad no le afectan, no necesita de sus productos, ni de sus trabajos y mucho menos de la salud mental.

Contrario a eso, con la ayuda del narrador forma un club clandestino en el sótano de un antro, en el que lo único que hay que hacer es molerse a golpes con los demás miembros para pasar el rato y sentirse libres.

Un buen día el hombre común pierde su apartamento de hombre común, junto con su vida de hombre común, y decide mudarse junto a Durden en una antigua casa abandonada donde ve crecer el club de la pelea.

Sus integrantes son cada vez más radicales, más convencidos de que el club es tal vez más que un grupo de deprimidos hombres violentos y más bien la célula de un futuro anarquista.

Pero todo cambia cuando Tyler desaparece repentinamente.

El club de la pelea

El hombre común, desesperado, se va en su búsqueda, a la vez que descubre que Durden ha estado relacionándose emocionalmente con Marla.

Después de recoger las migajas que le ha dejado su desaparecido amigo, se encuentra que el club de la pelea ya no es un club clandestino local, sino una organización terrorista de alcance nacional.

La organización detesta al sistema tanto como Durden y los miembros del club están planeando un golpe tan grande que podría desestabilizar los cimientos de la sociedad por la que sienten no menos que náuseas.

Aunque el hombre común no logra detener todo aquello que Tyler inició, una revelación inesperada se hace manifiesta y todo cambia para él, quien a su vez ha logrado desatar el caos tras la fundación de El club de la pelea.

Análisis de El club de la pelea

El club de la pelea ha ocupado un lugar entre las películas de culto de los amantes del cine, y se dice que su popularidad puede deberse a las reflexiones que propone sobre la sociedad y la de vida que, de una forma u otra, obliga a todos los que hacen parte de ella a vivir.

También es una película abierta a interpretaciones, incluso contradictorias, alrededor de las intenciones del director y del autor del libro original.

El protagonista se siente castrado por la sociedad de consumo y encuentra en el club de la pelea un espacio que le permite externalizar toda su ira represada. Ese instinto violento y autodestructivo es lo que lleva a muchos hombres a la guerra.

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Pero, como lo expresa el personaje de Tyler Durden, los hombres de su generación nunca tuvieron que ir a la guerra y, en cambio, crecieron en un mundo que no los consdiera individuos, sino una masa consumidora, un engranaje económico que los despoja de su naturaleza salvaje.

Cabe recordar que tanto el libro como la película fueron publicados antes de los ataques del 11 de septiembre de 2001 y la posterior guerra contra el terrorismo.

Fight Club busca hacer un estudio del significado de la masculinidad y la angustia existencial de la generación X en Estados Unidos, un grupo etario que en ese momento estaba entre los 20 y los 35 años. Es decir, adultos jóvenes que empezaban a cuestionar el status quo de la sociedad consumista que heredaron de sus padres.

Pero lejos de ser una apología a una rebeldía aparentemente sin causa y con tintes misóginos, hay quienes analizan esta historia como una sátira del impulso juvenil de emancipación contra un sistema opresor.

No olvidemos que al final todos los miembros del club de la pelea que huían de sus vidas monótonas y esclavizantes resultan convirtiéndose en un ejército de soldados obedientes que no saben hacer otra cosa que seguir órdenes.

El trastono del protagonista

Alerta de spoiler. Al final de Fight Club, el protagonista descubre que Tyler Durden no es un ser humano real, sino una manifestación de su propio subconciente. El narrador se da cuenta que él mismo, un hombre común incapaz de matar una mosca, creó un alter ego capaz de liderar un grupo terrorista.

Desde el principio de la película, el protagonista muestra serios problemas de salud mental, empezando por un insomnio severo. Sus alucinaciones podrían ser causadas por esa falta de sueño. Sin embargo, varios análisis de la película han sugerido que el personaje sufre de un trastorno mental más grave que podría ser esquizofrenia o Trastorno de Identidad Disociativa TID.

El club de la pelea

El legado de la película

Lo curioso es que Fight Club fue considerada un fracaso cuando se estrenó en salas de cine en 1999, tanto en taquilla como en las primeras críticas. Pero luego, cuando se empezó a distribuir en DVD y a exhibir en TV por cable, se convirtió en un éxito y, en poco tiempo, atrajo una gran cantidad de seguidores.

Solo obtuvo una nominación al Óscar en la categoría de efectos de sonido. Sin embargo, la sociedad de críticos de cine en línea le otorgó reconocimientos a mejor DVD, mejor comentario en DVD y mejores materiales extra en DVD.

Así mismo, la revista Entertainment Weekly clasificó la edición de dos discos de la película en el primer lugar en su lista de Los 50 DVD esenciales de 2001, otorgando con el reconocimiento las mejores calificaciones al contenido del DVD y a la calidad técnica de imagen y audio.

La película, además, tiene una serie de detalles muy trabajados por el equipo de producción del director que incluyeron varias técnicas de colorización para enfatizar los momentos sombríos y nocturnos de la cinta, así como una producción musical creada por el reconocido dúo británico de música electrónica The Chemical Brothers.

También, el director incluyó fotogramas subliminales de Durden a lo largo de la película para recrear en la imagen el trastorno mental del protagonista.

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El club de la pelea