El drama Del desplazamiento en el cine colombiano


David Jáuregui Sarmiento
01 / 08 / 2019
Foto fija de la película 'La primera noche' (2003)
La primera noche desplazamiento forzado en el cine colombiano
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Colombia tiene mucho de su historia y los acontecimientos que dibujan nuestra sociedad en el cine. Uno de esos elementos en los que el séptimo arte nacional se ha adentrado es en el conflicto armado, en la cruda violencia que ha acaparado los campos, municipios y ciudades del país, y que a la fecha sigue cobrando vidas y cambiando historias.

Uno de los dramas en los que se han enfocado los directores colombianos es el desplazamiento forzoso, un fenómeno en el que Colombia tiene cifras espeluznantes, pues es difícil concebir una nación en la que sus habitantes no pueden vivir tranquilos en la tierra en la que nacieron por la amenaza de grupos armados al margen de la ley.

La película ‘La primera noche’ (2003) de Luis Alberto Restrepo, que estará en nuestra pantalla, es una de las tantas películas que narran el drama en el desplazamiento en Colombia.

Largometrajes como el de Restrepo no son simples caprichos artísticos, pues este problema persiste en cantidades insospechadas a pesar de que recientemente se firmó un tratado de paz que tenía como propósito, entre otras cosas, reducir las víctimas de este flagelo.

No obstante, de acuerdo con la Defensoría del Pueblo, solamente en el primer semestre de 2019 se presentaron 35 desplazamiento masivos y se registraron 8.223 personas que tuvieron que irse de sus hogares por cuenta de la violencia.

Y si ‘La primera noche’ narra la historia de un par de campesinos que llegan a una urbe colombiana para empezar desde cero, es porque esta situación la han vivido decenas de miles de personas en Colombia.

De acuerdo con el mismo informe de la Defensoría, los departamentos más afectados por este fenómenos de la violencia son Nariño, Santander, Antioquia y Chocó, ubicados en zonas en donde los niveles de violencia y abandono del Estado son tan preocupantes que el séptimo arte se ha dedicado a retratarlos como una forma de generar reacción de parte de los colombianos.

‘La playa D.C.’ (2012) es otro ejemplo. En este largometraje de Juan Andrés Arango, dos jóvenes del Chocó que huyen de la violencia en el Pacífico colombiano tienen que vérselas con Bogotá, la capital del país, una ciudad tan inclemente y salvaje como lo puede ser una selva de concreto.

Una temática muy similar, pero con mujeres que provienen de la selva colombiana trata la película ‘Oscuro animal’ (2016), de Felipe Guerrero, así como ‘Siembra’ (2016), de Ángela Osorio y Diego Lozano, que retratan el desarraigo que genera el desplazamiento forzado en quienes llegan a las ciudades huyendo de la violencia.

Las cifras que inspiran estas historias son difíciles de digerir. De acuerdo con la Agencia de la Organización de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), solamente en 2018 se registraron 30.517 personas desplazadas por la violencia, y aunque parezca increíble, calculó la ACNUR, la cantidad de personas que han sido víctimas de desplazamiento en Colombia son más que la población de un país como Costa Rica.

De ahí que películas como ‘Retratos en un mar de mentiras’ (2010) de Carlos Gaviria e incluso ‘Los colores de la montaña’ (2011) de Carlos César Arbeláez , como las anteriores mencionadas, se esfuercen tanto en narrar el drama y el horror de los inocentes que tienen que sufrir la violencia política y de narcotráfico, así como la delincuencia común, pata además tener que irse hacia lugares hostiles que no son sus hogares.