El universo de Víctor Gaviria


29 / 01 / 2018
Víctor Gaviria
Víctor Gaviria
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Sumas y restas
Viernes 26 de abril 10:00 p.m.

 

Hablar de Victor Gaviria es hablar del nombre del cine contemporáneo en Colombia. Tan odiado como amado, el nacido en Medellín, Antioquia, se ha encargado de construir una historia grande dentro de la breve historia de nuestro cine con un cartel de producciones que incluyen algunos filmes que son clásicos y de culto como ‘Rodrigo D. No futuro’ o ‘La vendedora de rosas’.

Cualquier espectador desprevenido pensaría que lleva toda la vida viendo producciones de Gaviria, pero realmente su producción abarca únicamente 4 largometrajes: ‘Rodrigo D. No futuro’ (1990), ‘La vendedora de rosas’ (1998), ‘Sumas y restas’ (2005) y ‘La mujer del animal’ (2016). Lo que sucede es que el impacto de la obra de Gaviria, aunque corta, ha servido para poner la cinematografía criolla en lugares privilegiados a nivel mundial. Por eso este psicólogo de profesión se ha llevado reconocimientos del sector, como el premio 'Toda una vida' entregado por los Premios Macondo este año.

Pero hay cosas que por más que hayamos visto las películas de Gaviria, nunca cansan y otras que sorprenden cuando se conocen, por eso estas curiosidades del director paisa y su obra.

 

Antes poeta que cineasta

Ya lo dijimos. La producción cinematográfica de Gaviria es de solo 4 largometrajes, lo que se queda corto frente a su producción poética. El antioqueño ha publicado 7 libros de poesía con gran suceso. Dos de ellos; ‘Con los que viajo sueño’ (1978) y ‘La luna y la ducha fría’ (1981); han sido ganadores de premios como el Eduardo Cote Lamus y el Nacional de Poesía de la Universidad de Antioquia. Su pasión por las letras es tal que alguna vez reveló que había estudiado sicología porque “quería palpar el alma de las letras”.

 

Único en Colombia

Además de los innumerables reconocimientos que ha recibido Gaviria como el Premio Guión de Focine, el Premio Garza de Oro a la mejor película por ‘Sumas y restas’ o el Premio TVE en el IV Encuentro Internacional de Coproducción Cinematográfica del Festival de Cine de Guadalajara por su proyecto de largometraje ‘Latinos’, Gaviria ostenta el honor de ser el único Colombiano con películas invitadas a la selección oficial de los Cannes por ‘Rodrigo D. No futuro’ y ‘La vendedora de rosas’.

 

Dos proyectos en desarrollo

Si bien Gaviria no ha sido un director con una extensa producción filmográfica, parece ser que la época actual será la más prolífica para el antioqueño pues además del reciente estreno (‘La mujer del animal’), tiene dos proyectos en alguna etapa de desarrollo: ‘Latinos’, una historia de inmigrantes en España; y ‘La muchacha del ascensor’, basada en una historia real de un asesinato sucedido en 1967 en Medellín.

 

Un método único requiere actores únicos

Algo que define la obra de Gaviria es el uso de actores naturales. Si bien en sus últimas dos producciones uso un elenco que no eran estrictamente actores naturales que reflejaban su situación real, siempre ha echado mano del talento que encuentra en la calle y aunque en la mayoría de los casos, esos actores empíricos no han aprovechado su cuarto de hora para dedicarse al arte actoral, en un par de casos los resultados han sido de resaltar, como el caso de Ramiro Meneses, quien se convirtió en un ícono de la pantalla nacional, o Fabio Restrepo, un taxista que escribía historias de la realidad de su Medellín, hasta que estas llegaron a manos de Gaviria quien lo vinculo a la película ‘Sumas y restas’ en el papel de Gerardo, el malo del paseo, papel que le representó varios premios y el acceso a la pantalla chica (y a la grande también). Inclusive Restrepo publicó un libro titulado ‘Verdugo de verdugos’ que en un principio fue el proyecto fílmico de Gaviria en cuya investigación se topó con la historia que terminaría grabando para ‘La mujer del animal’.

 

Los que ya no están

El lado triste de la historia corre por cuenta de los actores de ‘Rodrigo D. No futuro’ y ‘La vendedora de rosas’ que después de conocer algo de la fama, no renunciaron a su estilo de vida, lo que derivó en la muerte de la mayoría de ellos. En el caso de la primera película de Gaviria, todos los coprotagonistas murieron en situaciones violentas cuando la película ni siquiera había sido estrenada. En el caso de la historia de Mónica, la realidad es más conocida, pues aunque a algunos de ellos se les ofrecieron oportunidades - como a Giovanni Quiroz “El Zarco”, a quién le ofrecieron cursos de actuación en España y trabajo en Estados Unidos – pero que terminaron rechazando para encontrar el final de sus vidas en la a veces oscura y turbulenta Medellín.

 

La inspiración de Rodrigo D.

El nombre de la película ‘Rodrigo D. No futuro’ siempre ha resultado algo extraño, pero realmente es un homenaje a un clásico del neorrealismo, corriente que Gaviria apropia y lleva a un nuevo límite, la película italiana ‘Umberto D’ a la que se agrega el complemento “no futuro” para acentuar la sensación de desesperanza que refleja la ópera prima del paisa.

 
 

Impulsor de un “lenguaje” nuevo

La película ‘Rodrigo D. No futuro’ fue además la primera producción que puso en las pantallas y oídos de los colombianos (y del mundo) el parlache, una jerga desarrollada en las comunas medellinenses que, más allá de la pantalla, resultaron permeando el habla de todos, sin importar distinciones sociales. Si has usado términos como “desparchado”, “bandera” , “boletear” o “casposo”, has usado el parlache y fue en Rodrigo D. que se empezaron a popularizar muchos de estos términos.

 

La inspiración de ‘La vendedora de rosas’

Es claro que la segunda película – y quizás la más exitosa – del repertorio de Gaviria, surge de la convulsionada realidad del Medellín de los 90. Pero lo que pocos conocen es que la vendedora de rosas, Mónica, en realidad existió. Se llamaba Mónica Rodríguez y apareció en una época en la que Víctor Gaviria estaba empeñado en adaptar de alguna forma la historia de ‘La vendedora de cerillas’, una historia de Hans Christian Andersen. Todo cuadró, La historia de Mónica era muy parecida a la del cuento, solo que sucedía en la violenta Medellín de entonces, sin embargo el tiempo pasó y no había quién financiara la película. Cuando hubo el recurso, ya Mónica era grande para representarse a sí misma en la pantalla según había planeado el director, por lo que el papel pasó a manos de Lady Tabarez. Mónica siguió vinculada a la producción – ella había llevado a Lady, quien era su amiga – hasta que unos días después de empezar el rodaje fue asesinada de un balazo.

 

La justificación de la violencia

A Gaviria se le ha criticado constantemente la cantidad de agresión y violencia que hay en sus películas. Cuando lanzó ‘Sumas y restas’ en 2005, explicó que se salía de las sociedades marginadas que había reflejado en sus dos primeras películas para evidenciar que la violencia no era solo de las comunidades vulnerables, sino de toda la sociedad y además explicó que hasta el momento no había contemplado hacer películas sobre temas como amor o amistad porque sentía que como sociedad, no lo merecíamos. Sin embargo, en épocas recientes ha hablado que el posconflicto abre las puertas al cine para tocar temas más cotidianos, aunque no ha dicho si lo hará.

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